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LAS BAYAMESAS
Bladimir Zamora Céspedes
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La Habana
Los testimonios que han llegado hasta nuestros días,
indican que la ciudad de Bayamo ha sido, desde sus
orígenes, tierra fértil para la canción. Así de natural,
como decir una lámpara, una escoba o un tambor para
bordados, en la mayoría de los hogares había una
guitarra, siempre a la espera de la mano tentada, por
tañerla allí mismo en el salón o en el zaguán o para
sacarla al paseo sensual de las serenatas.
En
ese ambiente surgió la que se considera la primera
canción cubana. Francisco Castillo Moreno y su novia Luz
Vásquez , se habían disgustado quizás por una de esas
grandes naderías que de momento de interponen entre los
enamorados. Pasados unos días, Pancho, como le decían
sus íntimos, quería arreglarse con su amada y al
encontrarse con sus amigos Carlos Manuel de Céspedes y
José Fornaris, les pidió ayuda para componer una canción
capaz de conmover a Luz. Enseguida pusieron manos a la
obra y ya entrada la madrugada del 27 de marzo de 1851,
guitarra en mano y secundados por un violinista,
cantaron aquella canción, a la que pusieron por título
La bayamesa.
Aunque
la letra original de La bayamesa de Céspedes,
Fornaris y Castillo Moreno tiene un espíritu de
naturaleza patriótica, poco después del 10 de octubre de
1868 empezó a circular entre los bayameses que estaban
en la manigua redentora y también entre los que
volvieron a la ciudad arruinada por el fuego, otra
bayamesa. Con la música de aquella compuesta en 1851,
aparecieron otros versos de plena alusión
independentista que hasta hoy se consideran anónimos,
pero que muchos atribuyeron en aquellos días de la
Guerra Grande al poeta José Joaquín Palma.
Mientras
la pieza trovadoresca fue corriendo de boca en boca en
los pobladores de Bayamo y no tardó en ser llevada, como
hermosa prenda en la memoria, por quienes emprendían los
caminos de la Isla, hasta que alguien la tararearse en
un barco en el que partía lejos; la dominación colonial
española era cada vez más insoportable y los criollos
que ya se reconocían como cubanos se dispusieron a
organizar su lucha independentista. Bayamo fue pionera
en estos menesteres. Allí un puñado de hijos valiosos
fundaron el primer Comité Revolucionario Cubano. Entre
ellos estaba el abogado Pedro Figueredo, que era muy
aficionado a la música y a la literatura. Ello le
permitió a inicios de 1868 componer una marcha, que
luego fue orquesta por el maestro Manuel Muñoz Cedeño,
quien poseía la mejor orquesta de la ciudad. Cuando
estuvo lista, el maestro Muñoz la estrenó en público, en
la parroquia de San Salvador de Bayamo como parte de
una fiesta religiosa y en presencia del Gobernador, que
mostró su extrañeza por aquella composición, en nada
semejante a la música sacra.
Tenía
buen oído el Gobernador español de la ciudad, porque
Perucho Figueredo había compuesto la obra, para que
fuera el himno de guerra de los bayameses, que no
tardarían en lanzarse a la lucha armada. En los primeros
meses la marcha, a la cual Figueredo tituló La
bayamesa seguramente por el referente de La
marsellesa, no tenía letra. Sin embargo al entrar a
Bayamo las tropas de Céspedes el 20 de octubre de 1868,
Perucho ofreció los versos del esta segunda bayamesa. La
leyenda dice que los improvisó motivado por los gritos
enardecidos, que en la alegría de sentirse libres del
coloniaje hispano, le gritaban: ¡ La letra, la letra...!
Tal vez ya los traía al llegar a la plaza. Lo cierto es
que esta segunda bayamesa, en el curso de la guerra de
los Diez Años, fue reconocida como el himno de todos los
cubanos. Este que ahora nos estremece a todos y llamamos
sencillamente el Himno Nacional.
Llegó el
siglo XX y Bayamo siguió siendo zona de frecuentes
canciones y de reuniones de trovadores. Y no sólo los
que habían nacido allí, sino otros importantes juglares
venidos de otras ciudades. Se destaca entre ellos el
genial santiaguero Sindo Garay. Que en la década del
cuarenta del siglo pasado fue reconocido como hijo
adoptivo y cuyos restos mortales reposan en el
cementerio de Bayamo desde 1868, cumpliendo su voluntad.
Sindo se
pasaba largas temporadas en Bayamo, de fiesta en fiesta,
de serenata en Serenata. Fue así que una madrugada de
1918, mientras Garay estaba luchando con sus recuerdos
en el patio de la casa de Eleusipo Ramírez, situada en
la calle Manuel del Socorro, que le vinieron juntas la
letra y la música de su composición Mujer bayamesa.
De esa manera aparecía la tercera bayamesa, o como mucha
gente le dice La Bayamesa de Sindo.
Desde
finales de la segunda década del siglo pasado hasta
nuestros días, no hay dudas de que en Bayamo se han
escrito otras hermosas e importantes obras musicales,
que podrían también llamarse bayamesas. Nadie puede
negar sin embargo que las tres primeras bayamesas,
compuestas ente 1851 y 1918, precisamente en un período
rotundo de afirmación de nuestra identidad nacional, son
parte entrañable del patrimonio de la nación cubana.
La Bayamesa de Céspedes, Fornaris y Castillo Moreno
(DEDICADA A LUZ VÁSQUEZ)
¿No te acuerdas gentil bayamesa,
Que tu fuiste mi sol refulgente
Y risueño en tu lánguida frente
blando beso imprimí con ardor?
¿No te acuerdas
que en un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?
Ven y asoma a tu
reja sonriendo;
Ven y escucha amorosa mi canto;
Ven, no duermas acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.
Recordando las
glorias pasadas
Disipemos, mi bien, las tristezas;
Y doblemos los dos la cabeza
moribundos de dicha y amor.
(Escuchar tema interpretado por
el Coro Profesional de Bayamo)
LA BAYAMESA
(VERSIÓN CANTADA DURANTE LA GUERRA DE 1868 DE LA
BAYAMESA DEDIDACA ORIGINALMENTE A LUZ VÁSQUEZ)
No recuerdas, gentil bayamesa
que Bayamo fue un sol refulgente
donde impuso un cubano valiente
con su mano el pendón tricolor?
No recuerdas que en tiempos pasados
el tirano explotó tu riqueza
pero ya no levanta cabeza
moribundo de rabia y temor?
Te quemaron tus hijos,
no hay quejas
que más vale morir con honor
que servir al tirano
opresor que el derecho nos quiere usurpar.
Ya mi Cuba despierta sonriente
mientras sufre y padece el tirano
a quien quiere el valiente cubano
arrojar de sus playas de amor.
Autor: anónimo
LETRA ORIGINAL
DE LA BAYAMESA DE PERUCHO FIGUEREDO
(CONSTITUÍDA DESPUÉS EN HIMNO NACIONAL)
¡Al
combate corred Bayameses!
Que la patria os contempla orgullosa;
No temáis una muerte gloriosa,
Que morir por la patria es vivir.
En cadenas vivir es vivir.
En oprobio y afrenta sumido,
Del clarín eschuchad el sonido;
¡A las armas, valientes, corred!
No temáis al
gobierno extranjero
Que es cobarde cual todo tirano,
No resiste el empuje cubano,
Para siempre su imperio cayó.
Sea bendita la noche serena,
En que en alegres campos de Yara,
El clarín de la guerra sonara
Y el cubano ser libre juró.
No se nuble jamás
esa estrella
Que las hijas de Cuba bordaron
Y que nobles cubanos alzaron
En su libre y feliz pabellón.
¡Gloria y nombre a los hijos de Cuba!
¡Gloria y nombre al valiente Aguilera!
¡Viva!! ¡Viva! la alegre bandera
Que en los campos de Yara se alzó.
(Escuchar
versión actual)
MUJER BAYAMESA
DE SINDO GARAY
Tiene en su alma la Bayamesa
triste recuerdo de tradiciones
cuando contempla los verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones
Ella es sencilla, le brinda al hombre,
virtudes todas y el corazón
pero si siente
de la Patria el grito
todo lo deja, todo lo
quema,
ese es su lema, su religión
(Escuchar tema interpretado por Benny Moré)
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