LA VÍCTIMA DE HIALEAH

Los fascistas de Miami, que hace unas semanas salieron a las calles a apoyar a gritos la criminal guerra emprendida por Estados Unidos contra Irak, ya tienen su víctima.

El infante de Marina de origen cubano, Armando Ariel González, de 25 años de edad, murió en el sur de Irak aplastado por un camión comercial de reabastecimiento de combustible bajo el cual se encontraba trabajando.

González, residente en Hialeah y quien llevaba en la Infantería de Marina dos años y medio, llegó a Estados Unidos en una balsa en 1995. Su padre, Julio Orlando González, quien trabaja como guardia de seguridad en Miami, dijo sentirse orgulloso de que su hijo haya muerto por una causa justa.

Desde que estaba en Cuba, aseguró, Armando quería estudiar Medicina, pero en Estados Unidos él nunca consiguió el dinero para poder costearle esa carrera.

Este caso no es una excepción. Mientras que los árabes luchaban su guerra santa contra el invasor en Irak con la esperanza de ser recompensados por Alá tras sus muertes, dentro del ejército norteamericano muchos soldados de origen latino lo hacían para ver si —en vida— conseguían ganarse en EE.UU. el derecho al sueño americano.

Todos, sin embargo, no lo consiguieron. Un buen ejemplo es el de la primera baja estadounidense en la guerra: el cabo guatemalteco José Gutiérrez, a quien se le concedió la ciudadanía, junto a otros compañeros de armas de similar origen, de forma postmortem.

 

LA JIRIBILLA. 2003