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FUNDACIÓN CONTRA LA
LIBERTAD
La
capital de España fue escenario de la creación de la
autodenominada "Fundación Internacional para la
Libertad" (FIL), que agrupa a intelectuales y
personajes reaccionarios entre los que se incluye al
anticastrista Carlos Alberto Montaner y que preside el
escritor peruano ahora nacionalizado español, Mario
Vargas Llosa.
Lupelena
Rosales
| La Lanza
A mediados de octubre hizo su aparición la Fundación
Internacional para la Libertad, que preside Mario Vargas
Llosa, y que asentará sus sedes en Madrid y Washington.
La Fundación agrupa a unos 400 institutos repletos de
intelectuales y empresarios del Estado español, de EE.UU.
y de América Latina.
El
debut se llevó a cabo en medios de anuncios de combate
contra el "neopopulismo" de Chávez y Lula y contra las
dictaduras, sin embargo, uno de los representantes
chilenos alabó la dictadura de Pinochet y entre los
presentes había varios personajes ligados a intentos
golpistas.
La
capital de España fue escenario el lunes 14 de octubre
de la creación de la autodenominada "Fundación
Internacional para la Libertad" (FIL), que agrupa a
intelectuales y personajes reaccionarios entre los que
se incluye al anticastrista Carlos Alberto Montaner y
que preside el escritor peruano ahora nacionalizado
español, Mario Vargas Llosa.
Para
esta curiosa Fundación, los enemigos de la libertad
siguen siendo los dirigentes políticos que se definen
por defender los intereses nacionales-populares y la
independencia política frente a los dictados de EE.UU.
El
presidente electo de Brasil, Luis Ignacio da Silva,
"Lula", fue blanco de duros ataques pese a que se vio
obligado a considerar las "recomendaciones" del Fondo
Monetario Internacional (FMI) nombrando como
vicepresidente a un empresario brasileño.
A mucho
pesar, el economista brasileño Paulo Rabello de Castro
en su intervención en el foro de apertura de la
fundación, "Iberoamérica entre la Modernidad y el
Neopopulismo", reconoció "errores" en la aplicación del
neoliberalismo pero en una clara desfiguración de la
realidad insistió en las supuestas bondades del injusto
sistema económico capitalista, además culpó a Lula y a
Hugo Chávez del avance imparable de lo que calificó de
neopopulismo como reacción a los "errores" del
neoliberalismo en América Latina.
Tratando de bajarle el perfil a los "errores" del
neoliberalismo, el mexicano Roberto Salinas se permitió
ironizar asegurando que hoy aparece como que "todos los
males del mundo son consecuencia del neoliberalismo: las
devaluaciones, las enfermedades, hasta las lluvias y el
malestar estomacal". Caradura el mexicano se metió en el
bolsillo el hecho de que los millones de pobres que
existen en México son producto del sistema capitalista
que no ha podido resolver los problemas de ese país.
Por su
parte, el anticubano Carlos Alberto Montaner calificó al
actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez de
"demente", y se lanzó en picada contra Cuba y la
"dictadura" de Fidel Castro. Nada dijo del boicot de
EE.UU. a Cuba y tampoco se sabe que se haya pronunciado
alguna vez en su vida contra las dictaduras militares
que asolaron Latinoamérica en los años 70. Mucho menos
se pronunció sobre los intentos golpistas en Venezuela
donde se pretende instalar una dictadura que contenga la
alianza entre militares y empresarios.
El acto
fue clausurado por Mario Vargas Llosa, el autor de
algunos buenos libros, fue muy crítico con la corrupción
institucionalizada que hace gala la mayoría de los
dirigentes de los partidos tradicionales de América
Latina y citó, además, a modo de ejemplo, a otros
"líderes libertarios" surgidos en circunstancias
especiales como el peruano Alberto Fujimori y el
nicaragüense Arnoldo Alemán. Ambos "líderes" se robaron
las platas fiscales y hoy están requeridos por los
tribunales.
Desde
la tribuna, el escritor peruano afirmó que "las
dictaduras nunca fueron una solución" y ratificó el
compromiso de los liberales "con la democracia". Pero
fueron muy pocos los que creyeron los anuncios de Vargas
Llosa porque con el lapso de algunos minutos de
diferencia, le había precedido en la tribuna el ex
ministro de Economía chileno Hernán Buchi que, sin
tapujos, reivindicó la justeza del golpe militar de
Pinochet porque según dijo: hizo frente a "un comunismo
campeón".
La
inauguración de esta singular Fundación por la libertad
contó con la asistencia de la ministra española de
Exteriores, Ana Palacio, y otros miembros del Gobierno y
del Partido Popular, así como la esposa del presidente
del Gobierno, Ana Botella. Todas las figuras
emblemáticas de la derecha española respaldadas por el
gobierno de José María Aznar -que no hace asco alguno a
las órdenes que vienen de Washington- estrechamente
unidas en el combate contra los pueblos latinoamericanos
en su voluntad de elegir las opciones políticas que más
convengan a sus "legítimos intereses".
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