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FIEL A TI MISMO:
ESENCIA DEL TROVADOR

 
"Es importante que exista un espacio en el que tú sabes que vas a oír trova, que vas a escuchar.  Este espacio tiene consolidado su perfil, está caracterizado y tiene su público. Eso es lo que le falta a otros lugares. A guitarra limpia hay que cuidarlo. Existen proyectos que comienzan y pronto se extinguen, pero el Centro Pablo ha demostrado una persistencia que es digna de alabanza". Entrevista con el joven trovador Inti Santana.


Estrella Díaz|
La Habana

 

Los conciertos A guitarra limpia que auspicia el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau (Muralla No. 63, entre Oficios e Inquisidor, La Habana Vieja) el último sábado de cada mes desde hace cuatro años, tuvo en su edición del pasado 22 de marzo un vuelo diferente determinado obviamente por la situación de guerra que enfrenta hoy el mundo.

Se había anunciado, y así se cumplió, la presencia del joven trovador Inti Santana (La Habana, 1974) quien en su concierto El riesgo del juego tendría como invitados al Dúo Karma, Samuel Águila, Ariel Díaz, Rodrigo Wangeman, Elvira Skourtis, Yesenia Fables, Pedro Bandera y Amanda Cepero.

Comenzó el concierto con las palabras del poeta Víctor Casaus, director del Centro Pablo las que fueron, en todos los sentidos, un llamado a la paz en momentos en que “la humanidad está enfrentando instantes inusuales y terribles”.

También agregó que la guerra se desarrolla en un punto lejano de la geografía, pero cercano en el peligro, e insistió que la invasión a Irak puede comprometer a toda la humanidad.

"Recordaba en estos días -viendo cómo se arrasa a un país completo- un poema del maestro Bertolt Brecht referido a la Segunda Guerra Mundial en el que explicaba, con ironía, que cuando Hitler comenzó a atacar a sus vecinos, una parte del mundo se calló. En aquellos inicios se pensaba que el fascismo iba solamente contra los comunistas, después se vio cómo aplastó a los nacionalistas, exterminó a los judíos de todas las procedencias sociales y terminó arremetiendo contra los burgueses antifascistas.

Hoy pareciera que sucede algo similar, porque se está atacando y destruyendo a un país lejano, de otra cultura, que no pareciera tener mucho que ver con el resto del mundo, o de esta parte del mundo. Sin embargo, lo que puede suceder es, desgraciadamente, el cumplimiento de aquel poema de Brecht.

Para completar nuestra declaración sobre este tema, quiero leer unas palabras del escritor José Saramago, Premio Nobel de Literatura (y de ética de estos tiempos) que fueron pronunciadas recientemente en Madrid, durante una de las miles de manifestaciones que se realizan hoy en el mundo y que dicen NO a la guerra:

Ellos creían que nos habíamos cansado de protestas y que les habíamos dejado libres para seguir en su alucinada carrera hacia la guerra. Se equivocaron. Nosotros, los que hoy nos estamos manifestando, aquí y en todo el mundo, somos aquella pequeña mosca que obstinadamente vuelve una y otra vez a clavar su aguijón en las partes sensibles de la bestia. Somos, en palabras populares, claras y rotundas para que mejor se entiendan, la mosca cojonera del poder.

Con esta madrileñada, -agregó Casaus- tan clara y contundente, el Centro Pablo de la Torriente Brau hace suyas estas palabras. Insistimos en que queremos ser esa mosca con esas características que decía Saramago; una de las maneras de serlo es así: cantando, trovando, pintando, creando, diciendo sí a la vida y a la paz.”

Próximamente quedará inaugurado en Malecón y el Paseo del Prado, céntricas avenidas de la capital, un gigantesco mural que por estos días realizan destacados artistas de la plástica contemporánea cubana y que tiene el claro objetivo de protestar contra la guerra y exigir la paz a nivel mundial.

Ese día estará presente también allí el Centro Pablo encarnado en los trovadores y las trovadoras, y toda la gente querida que nos rodea quienes, con sus poemas y canciones, dirán junto al pueblo cubano: NO a la guerra.

El riesgo de trovar

El riesgo del juego fue un concierto balanceado en el que se escucharon 17 temas, todos de la autoría de Inti Santana, quien tuvo el tino de mezclar no solamente géneros musicales, sino instrumentos (contrabajo, chello, guitarra y otras voces). Todo ello aportó frescura y, a pesar de que el espectáculo fue algo largo, no dio cabida al aburrimiento.

“Desde que me lancé en esta aventura de ofrecer conciertos me interesó combinarlos con otros músicos, los que contribuyen a que el mensaje de la canción llegue mejor. Cuando compongo una canción tengo en mi cabeza otras melodías, armonías y ritmos y trato de aprovecharlos; todo sin romper la intención acústica que tiene el espacio. Creo que muchas canciones quedan mejor logradas cuanto lleva esos acompañamientos. Hay otros textos que pueden ir más desnudos y son los que interpreto con guitarra solamente”.

¿Por qué El riesgo del juego?

–Este reto en el que estamos sumidos los trovadores, esa terquedad de seguir intentando que la canción de texto tenga un alcance mayor, es un juego muy riesgoso. Uno tiene que saber que pueden pasar muchos años sin que grabes un disco. Si de verdad uno asume esa postura, tiene que saber que sus objetivos no pueden ser vender discos ni estar todo el tiempo en la radio. Es como un serte fiel a ti mismo a todo riesgo: esa es la esencia del trovador.

Hay quienes han dicho que tus temas son profundamente citadinos y que eres un trovador urbano. ¿Estás de acuerdo?

–Totalmente, porque nací en La Habana y lo que me rodea me convoca todo el tiempo a que lo refleje. Siento esa responsabilidad, además del placer y el deseo de manifestarlo también: sacar esas partes de la ciudad, las lindas y las feas. Estas últimas tienen su otra belleza e importancia. No todas mis canciones, pero la gran mayoría sí reflejan el entorno urbano. La ciudad siempre está presente: sus edificios, aceras, árboles, concreto…

En este concierto has mezclado varios géneros e interpretaste una, creo yo, preciosa nana que se titula “Árbol”...

–Es la única que he hecho. Desde que conocía las Nanas de Ignacio Villa (Bola de Nieve), las del maestro Ernesto Lecuona y las de Luis Carbonell, conocido como el Acuarelista de la poesía antillana, me sentí muy identificado con esa manera tan tierna de decir. Las Nanas constituyen una vía especial, idónea, para sacar ciertos sentimientos que uno tiene. “Árbol” es una Nana africana y se la dediqué al Jagüey, que poco a poco va rompiendo las aceras de La Habana y que siento muy mío.

A guitarra limpia, ¿significado?

–Es importante que exista un espacio en el que tú sabes que vas a oír trova, que vas a escuchar. Me he asombrado de la cantidad de personas que acudieron hoy aquí y del silencio total. Sientes que la gente te está realmente atendiendo. Este espacio tiene consolidado su perfil, está caracterizado y tiene su público. Eso es lo que le falta a otros lugares. A guitarra limpia hay que cuidarlo. Existen proyectos que comienzan y pronto se extinguen, pero el Centro Pablo ha demostrado una persistencia que es digna de alabanza.

¿Por qué decidiste cerrar el concierto con el tema “Camino del cundiamor”?

–Esa canción la escribí inspirado en una película brasileña titulada “Detrás del sol”. Me conmovió, entre otras razones, porque posee códigos tremendamente poéticos. Es un canto a la paz y ¿qué hay más urgente en estos días que alzar nuestras voces a favor de la paz?

El camino del cundiamor

La sangre seca ya se ve amarilla
En la camisa del dolor
señal de la venganza
como reza la tradición
Salté certero y disparé sin saña
La bala lenta atravesó
Otra camisa mancha
Como reza la tradición.

Luna redonda ¿por qué eres funeral en vez de amor?
si somos dos familias tan igual de polvo, herida de caña y sol
pero fiel resignación; seré blanco de un balazo
como reza la tradición

Al amanecer la tregua se irá
odio que no entiendo morir o matar
Noche lunera soñé con el mar
dicen que es más ancho que el cañaveral.

Ella cala más suave que el olor
que trae la tierra tras el aguachal
se dio en un beso y me dijo “Varón,
te espero en la lejana playa por el camino del cundiamor”
Pero debo enfrentar la muerte
como reza la tradición.

Al amanecer…

La muerte se equivocó, el niño se vistió de mí
lo mordió la bala que pensó era yo ¡Guerra de mierda!
ya crucé el portón, no me iré a matar
al diablo la tradición.

Al amanecer…

Noche lunera tú serás la paz
doblo por el cundiamor
camino al mar

(enero 2003)

 

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