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PREPOTENCIA TRIUNFALISTA
Y RESISTENCIA

 
A pesar de la manipulación de las noticias dominadas por censura y la autocensura, aparecen informaciones menos fantásticas: destrucción masiva, crecientes bajas civiles, resistencia inesperada iraquí, dudas y debates entre el secretario de guerra Donald Rumsfeld, sus generales y los ex militares comentaristas. Esto es un pleito entre ladrones y zopilotes: ¿cuál es la forma más eficaz de aplastar al “enemigo” con más o menos fuerzas? A la vez, comienza otro debate: la competencia internacional sobre contratos por la “reconstrucción” de Irak. Los inversionistas nadan en sangre.


Jon Hillson |
Los Ángeles

Esta noche no hay luz en buena parte de Bagdad.

Decenas de miles de soldados de las tropas invasoras duermen en las afueras de la ciudad antigua.

Anunciando que está listo para tomar Bagdad, el alto mando del ejército imperialista agrupa sus fuerzas para la batalla “decisiva” en la guerra contra el pueblo de Irak. La información de los medios de comunicación masiva de Estado Unidos, siguiendo un guión de Hollywood, representa una campaña llena de éxitos: misiones cumplidas, bombardeos de precisión, tropas valientes.

Pero a pesar de la manipulación de las noticias dominadas por censura y la autocensura, aparecen informaciones menos fantásticas: destrucción masiva, crecientes bajas civiles, resistencia inesperada iraquí, dudas y debates entre el secretario de guerra Donald Rumsfeld, sus generales y los ex militares comentaristas. Esto es un pleito entre ladrones y zopilotes: ¿cuál es la forma más eficaz de aplastar al “enemigo” con más o menos fuerzas? A la vez, comienza otro debate: la competencia internacional sobre contratos por  la “reconstrucción” de Irak. Los inversionistas nadan en sangre. 

Mientras tanto el ejército estadounidense no divulga la cifra de sus heridos y dice que ha sufrido 53 bajas, 16 desaparecidos en acción y siete capturados. El ejército de su Majestad, la Reina Elizabeth II anuncia que 27 de sus tropas han muerto. No se sabe la cifra de muertos iraquíes, pero por lo menos son miles entre tropas y civiles. En la guerra del golfo de 1990-91 los Estados Unidos no hizo un cálculo. No hemos visto la verdadera matanza. 

LEMA DE LA OLA PATRIÓTICA: APOYE A LAS TROPAS

El presidente George Bush, cabeza de la promoción de un imperio invencible, habla públicamente, pero siempre frente a audiencias de tropas y oficiales movilizados en bases militares. Recibe aplausos, gritos y ovaciones. “El tornillo se está cerrando”, dice a los marinos de Campo Lejeune, en Carolina del Norte el 3 de abril. 

La campaña de “cintas amarillas”, televisado con emoción ritual de las emisoras, está fomentada por familias militares que viven cerca de los campamentos militares. El monopolio Clear Channel, dueño de 1 200 de las radioemisoras del país —especialmente de rock FM— usa sus canales para promover “apoyo para nuestras tropas”, la guerra, y las contraprotestas en las calles para contestar movilizaciones contra la guerra. Las nuevas estrellas de las noticias —acompañadas por música patriótica, lágrimas, emoción, nostalgia, sentimentalismo y manipulados con cinismo perfecto— son las familias de los prisioneros EE.UU. de la guerra, de los caídos y heridos, quienes dicen lo esperado, con tristeza y orgullo nacional. 

Dos padres de soldados muertos, expresan su oposición a la guerra en entrevistas televisadas, pero esta no es la imagen que transmiten repetidas veces en las noticias.

Toda la cultura oficial —desde la iglesia hasta los deportes, desde los músicos y actores famosos hasta los politiqueros, desde los altos dirigentes de los sindicatos hasta los bocones de los “talk shows”— se unen para saludar y apoyar “las tropas”, exhortando patriotismo, unidad nacional y la lucha hasta al fin contra el sádico tirano Saddam Hussein. Los pocos que desafían el statu quo —como la actriz Susan Sarandon, la compositora y cantante Michelle Shocked y otras, enfrentan el abuso de los altos sacerdotes de la cultura de la nueva Roma.

El liberalismo oficial se ha caído completamente —ninguna sorpresa— ayudando a este proceso. Pero es poco común ver la bandera roja, azul y blanca en los barrios del pueblo trabajador y, casi nunca, en la comunidad negra, con la excepción de los vehículos policiales.

LA PRIMERA ETAPA DE MUCHAS GUERRAS

   Esta etapa de la guerra —realmente la primera etapa de muchas guerras que se avecinan dentro del nuevo orden mundial de conquistas del imperialismo yanqui— será decidida en las calles de Bagdad en los próximos días. Nadie sabe qué va a pasar. Los generales anticipan “altas pérdidas” en ambos lados. Es claro que el recurso fundamental —el pueblo de Irak— no ha recibido armas y no ha sido organizado para enfrentar a los invasores en una defensa popular.

   Aunque estratégicamente el ejército iraquí ha sorprendido a las fuerzas armadas estadounidenses y del Reino Unido —especialmente en el sur del país— y ha usado efectivamente ataques guerrilleros contra sus líneas de abastecimiento, no tiene una fuerza aérea.

  Enfrentan una fuerza militar abrumadora, cuyos soldados —en una cantidad masiva, y por primera vez en una guerra— usan armadura moderna. 

   Tampoco los iraquíes han usado las famosas “armas de destrucción masivas”—el pretexto y el supuesto blanco de la invasión. Los “bunker-busters”: de 15 000 libras de explosivos, son los únicas superarmas en la guerra, usada solamente por los yanquis, preventivamente, por cierto. 

   No hemos visto la “bienvenida popular” que anticipó Bush y el alto mando que iba a recibir a los invasores.  Tampoco hemos visto la sublevación antigobierno en Basra, la segunda ciudad de Irak, anunciada falsamente por la prensa británica y luego citada con entusiasmo por muchas fuentes en Estados Unidos.  

IRAK: RESISTENCIA LIMITADA

   Las vulnerabilidades militares del régimen iraquí —sobre todas, la degradación de sus fuerzas y sus armamentos— son de importancia secundaria a sus debilidades políticas y la brecha profunda entre el gobierno del partido reaccionario Baath y la gente. No puede organizar una guerra del todo  porque el pueblo no ha estado organizado políticamente y militarmente para resistir. 

   Veremos pronto cómo se organizan los 6 000 voluntarios que, según Bagdad, han llegado del mundo árabe para luchar al lado de su hermano pueblo, supuestamente dispuestos a dar sus vidas en escuadrones de suicidios contra el enemigo extranjero. 

FUERZAS INCONTROLABLES

   Pero ya se ven los primeros pasos de la ley —explicados por Frederick Engels— de las “fuerzas incontrolables”. 

   ¿Qué pasará en el norte de Irak —donde viven los kurdos— si ocupan militarmente este territorio rico en petróleo y si lo invaden las tropas de Turquía, miembro de la OTAN? 

   ¿Qué pasará en la reunión a fines de abril promovida por Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo para organizar una “fuerza militar europea” fuera de control de OTAN? 

   ¿Qué van a hacer esos poderes imperialistas para defender a sus intereses en el medio oriente —un blanco principal de la alianza Washington-Londres? 

   ¿Qué pasará en el medio oriente si dura un tiempo la batalla de Bagdad? 

   ¿Cómo ejecutarán los imperialistas la advertencia por parte de Rumsfeld contra Siria e Irán para cesar su apoyo a Irak —un cargo negado por ambos? 

   ¿Cómo van a renovar y reabastecer sus fuerzas los yanquis y el Reino Unido cuando tienen que ocupar Irak y a la vez lanzar el próximo paso en sus guerras?  Los yanquis ya tienen casi la mitad de todas sus fuerzas en, o listas para ir, a Irak. Más del 30 por ciento de todas las tropas británicas ya están en el golfo. 

   Hay y habrá muchas más cuestiones que enfrentarán los imperialistas —sorpresas, explosiones sociales, tensiones y problemas no esperados— y en cada caso tratarán de responder con la fuerza militar, la única opción de su sistema insostenible, en crisis mortal, en condiciones de depresión mundial y donde encontrarán, más pronto que tarde, un “enemigo”, o más, dispuesto a luchar, organizado, con un liderazgo capaz, desafiante y listo. Y allí encontrarán sus primeras tumbas.  

RESISTENCIA EN CASA

   Como era inevitable, hay menos protestas callejeras antiguerra en Estados Unidos. 

Era previsible porque, históricamente, los sectores pacifistas y liberales de las movilizaciones preguerra se deshacen  al comienzo de la guerra real y se rompen bajo las presiones de patriotismo y la opinión pública burguesa. El 29 de marzo en Boston, más de 25 000 personas, la mayoría joven, marcharon contra la guerra. El próximo día, 5 000 se movilizaron en el centro de Los Ángeles. 

   No es simplemente que las movilizaciones son  más pequeñas, pero que casi siempre la cantidad de gente que participaron en las marchas antes de la invasión —eventos animados por la esperanza vacía que podían parar lo que fue inevitable o que los inspectores de la ONU fueran una fuerza por la paz— fue muy exagerada. Es decir, si marcharon 80 000 en San Francisco, dijeron los organizadores 250 000. En Los Ángeles, el 30 de marzo cuento científicamente, desde un punto arriba con una buena vista, 5 000 manifestantes. Los organizadores estiman, en las páginas del Los Ángeles Times, “20 000”. 

   Este es un reflejo de un sentido de agotamiento, de pánico. Un jefe de la marcha dice al público, “paramos la guerra en Vietnam, podemos parar la guerra en Irak”. Falso, compañero. La  gente vietnamita armada, las tropas del Frente de la Liberación Nacional y los soldados de la República de Vietnam Democrático “pararon” la guerra después de más de 10 años de una lucha difícil y tremenda. Frente a la resistencia organizada y popular, las tropas estadounidenses declararon —en el campo de batalla— un verdadero cese al fuego. Organizaban su propia resistencia —contra sus oficiales— haciendo mítines, desobediencia, a veces atacando violentamente a tenientes y capitanes, el origen del verbo “frag”: atacar a un oficial. 

   La resistencia vietnamita nutrió el movimiento antiguerra en las calles de Estados Unidos y también a una inscripción militar obligatoria que no existe hoy. A ver qué pasa mañana. La lucha antiguerra se basó en el ejemplo, la inspiración y el impacto de la lucha titánica de la juventud y la clase obrera negra por los derechos civiles, en un contexto económico de capitalismo ascendente y próspero. 

   Entonces, el sueño y la ilusión de que las marchas pueden detener la guerra influyen los “cálculos” de la cantidad de gente que marchan. Pero la realidad es un maestro sin merced. Contribuyen a la confusión y la desmoralización de mucha gente, que corren de una manifestación a la próxima en busca de respuestas claras, francas y honestas. Pero hay decenas de miles de luchadores jóvenes que siguen manifestando —nuevos militantes quienes tienen un hambre profunda para aprender la verdad sobre imperialismo y cómo derrotarlo. 

   Todavía hay varias vigilias  pacifistas en los vecindarios. Muchas reflejan las presiones de la ola patriótica fabricada. Tienen pancartas que dicen “apoyamos nuestras tropas, que vuelvan a casa”. 

   Pero no son “nuestras tropas”—son del gobierno. Son carne de cañón. Entonces, como anota el Los Ángeles Times, fue fácil para que  una contraprotesta con el lema: “apoyamos a nuestras tropas” entrara en las filas de una vigilia “antiguerra”, mezclarse con ella y luego tener “unidad” a favor de los soldados. 

   El “apoyo” que necesitan las tropas es la defensa de sus derechos —el derecho a  hablar, pensar, organizar y protestar contra la guerra— que serán los más importantes durante los sangrientos próximos días. 

EL ENEMIGO ESTÁ AQUÍ

   Hay excepciones.

   El 29 de marzo participan casi mil personas en una concentración en Leimert Park, un centro histórico de la comunidad negra de Los Ángeles, llamada por la Coalición Internacional Negra por la Paz y Justicia. Más de 90 por ciento de los manifestantes son negros. Hablan varios oradores, incluyendo a la congresista Maxine Waters, siempre hablando de “nuestro país”. Pero el ambiente del público es más evidente en la reacción a las palabras de la Dra. Maulana Karenga, una nacionalista negra, jefa del Centro de Cultura Africano-Americano y presidenta del departamento de Estudios Negros de la Universidad Estatal de California de Long Beach. 

   “El gobierno racista e imperialista de Estados Unidos ha subestimado la determinación del pueblo iraquí a luchar y resistir”, dice a una ovación. “Ellos atacan Irak porque es débil y no se puede defender a sí mismo. Por la misma razón, no atacan un país como Corea del Norte, porque saben que está listo a pelear y es capaz de defenderse”. Otra ovación. 

   El 26 de marzo 50 personas —sindicalistas, médicos, enfermeras, clientes en sillas de ruedas— protestan el cierre de Rancho los Amigos, un hospital de rehabilitación en Downey, en el condado de Los Ángeles. Es la única institución de este tipo disponible a los 42 millones de personas sin seguro de salud. Será cerrado el primero de junio debido a una decisión de la junta de supervisores —en su mayoría demócrata— para “ahorrar” dinero. 

   Habla una enfermera, una sindicalista, Rosie Martínez. “Saddam Hussein no ha cerrado el hospital Rancho los Amigos. Los iraquíes no han cerrado 11 de las 18 clínicas públicas en el condado. El pueblo de Irak no es nuestro enemigo. El enemigo está en casa, el enemigo está aquí”, dice, recibiendo una ovación. Planifican más protestas frente al hospital.  

50 000 NEGROS Y LATINOS JÓVENES DEFIENDEN ACCIÓN AFIRMATIVA

   Un temor grande de los capitalistas estadounidenses —y sus partidos demócratas y republicanos y la burocracia sindical vinculado eternamente con su sistema— es que el pueblo trabajador no subordinará sus intereses de clase a “la unidad nacional” y ni aceptará  los “sacrificios necesarios” para “ganar la guerra contra el enemigo extranjero”. 

Y acompañados por miles de sindicalistas toman las calles frente a la corte suprema para defender la acción afirmativa. En su gran mayoría son negros y latinos. 

   Los nueve jueces escuchan los argumentos a favor y en contra de un programa que da acceso a las minorías a la Universidad de Michigan; un proceso necesario para  responder a la discriminación racial y el racismo en la sociedad y las escuelas públicas. La decisión de los jueces —que está basada en las fuerzas en lucha— determinará el futuro de cientos de tales programas en el país. La administración Bush ha puesto su peso en el ataque “legal” contra acción afirmativa. 

   La protesta es “una de las más grandes manifestaciones” frente a la corte, según el New York Times. Los estudiantes, organizados por el grupo By All Means Necessary —un nombre que se basa en una frase asociada con Malcolm X— llegan por avión, tren, caravanas de automóviles, buses, de todas partes del país. Son militantes, enojados, prueba que “no somos una generación pasiva”, dice una mujer de 18 años, una reservista de los marines que no da su nombre al periódico.  

   Los derechos democráticos y civiles son blancos de la guerra en casa, los asaltos son impulsados por la crisis económica y el descenso de ganancias en un mercado nacional y mundial es muy estrecho. Los imperialistas han lanzado la guerra internacionalmente para resolver tales contradicciones y a la vez atacar los salarios, beneficios, condiciones de vida y derechos de pueblo trabajador para incrementar su tasa de ganancia. 

   Según fuentes oficiales reportadas por Associated Press, 3.61 millones de trabajadores —la cifra más grande fichada— reciben beneficios de desempleo. El beneficio dura entre seis y nueve meses, basado en el salario. Mas de 400 000 trabajadores —cada semana, por siete consecutivas— han solicitado  el beneficio hasta hoy, otro récord. Y otros millones han agotado sus beneficios. 

   “La incertidumbre es tan alta que [los dueños] no pueden pensar en la  expansión de la economía”, dice Mark Zandi, jefe de Economy.com. Es un “mercado  donde es sumamente difícil para encontrar [empleo] y empeorará”. 

   Los hechos humanos de desempleo, despidos, recortes de beneficios y otros asaltos contra el “salario social” van a incendiar al pueblo trabajador. Las guerras afuera profundizan y aceleran este proceso. El combate contra esas guerras pasará a través de la lucha de clases. 

CUBA: SIEMPRE EL BLANCO

   La decisión firme y soberana de Cuba para contestar intervención yanqui en su país—dirigido de la sección de intereses de Estados Unidos —con el arresto de aproximadamente 77 llamados disidentes, “periodistas independientes,” “sindicalistas independientes” y otros tipos ya está bajo el ataque de la prensa estadounidense. 

Lo que ha hecho el gobierno revolucionario no se basa en limitaciones de “libertad de expresión”, se trata de frenar el trabajo sucio organizado por el enemigo mortal de la Revolución cubana, en medio de sanciones de todos tipos y la guerra en Irak. 

   Mientras la Casa Blanca llama “repugnante” el proceso legal de autodefensa de Cuba, el Departamento de Defensa dice que hace poco 80 de los 660 prisioneros de la guerra contra Afganistán —desde 42 países—son clientes de una nueva “sala psiquiátrica” en el campo de concentración. Todos están encarcelados sin cargos, en territorio ocupado ilegalmente. Por lo menos 19 de ellos han tratado de suicidarse. Pero cuando los imperialistas hablan de los famosos “derechos humanos”, no importa.  

   ¿Por que Cuba? Porque para 44 años ha sido el único ejemplo victorioso de resistencia y desafiante con el imperio, de soberanía inclaudicable, de internacionalismo proletario, de revolución socialista, de lo que puede hacer la clase obrera en poder, como dueña de su destino. Porque tales ejemplos, lecciones y alternativas son más necesarias en el mundo de hoy, cuando sufre su más grande crisis en su historia el imperialismo yanqui. No hemos alcanzado el clímax de este enfrentamiento. Deben estar alertas los partidarios de Cuba.  

MÁS INTERESES EN CUBA

   Reciben miles de hojas en defensa de Cuba los manifestantes en las recientes marchas en Los Ángeles: los hechos del caso de los cinco héroes cubanos injustamente encarcelados en las prisiones del norte; el discurso de Fidel en Kuala Lumpur; información sobre cómo pueden participar en el Tercer Encuentro Juvenil Cubano-Estadounidense en La Habana, en julio de este año, todos recibidos con gusto, especialmente por la nueva generación de luchadores. Defensores de Cuba han hablado en las marchas y a miles más en el radio de una emisora comunitaria. Y miles de los manifestantes alrededor del país, han comprado los periódicos más claros en la defensa de Cuba, el Militante y Perspectiva Mundial, así como libros sobre la Isla, su historia y su ejemplo publicados por Pathfinder. 

   Las calumnias contra Cuba —una amenaza clara— también impulsan intereses. Ya organizamos la delegación más grande y más joven de esta ciudad para ir a Cuba en julio. 

   Esta es la primera vez que enfrentamos la bestia herida —el último imperio— por todo el mundo en una batalla global. Esta bestia será derrotada no con oraciones o esperanzas reformistas, sino con el arma más poderosa en el mundo: el pueblo trabajador organizado, consciente que solo con una lucha hasta el final podrá sobrevivir y vivir. Esta es, sobre todo, la lección más importante de la Revolución socialista cubana.

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