|
LA CIA AL SUR
Estas revistas nuclearon a intelectuales, a veces
destacados, que no hay por qué pensar que siempre sabían
que en el fondo estaba la CIA; a veces —démosles el
beneficio de la duda— fueron utilizados gracias a su
condición incauta.
Roberto
Fernández Retamar|
La
Habana
A raíz del
inicio de la guerra fría, la CIA comenzó a jugar un
papel importante en cuanto a la penetración en diversos
campos culturales, y así creó, a mediados del siglo XX,
el llamado Congreso por la libertad de la cultura, una
institución financiada por la CIA con fines
anticomunistas y proimperialistas que, entre otras
cosas, publicó distintas publicaciones periódicas. Por
ejemplo, en Francia,
Preuves;
en Inglaterra,
Encounter,
y en español una revista se llamó
Cuadernos.
Estas revistas
nuclearon a intelectuales, a veces destacados, que no
hay por qué pensar que siempre sabían que en el fondo
estaba la CIA; a veces —démosles el beneficio de la
duda— fueron utilizados gracias a su condición incauta.
De todas maneras, era
bastante conocido que estas publicaciones y otras
actividades del llamado Congreso por la libertad de la
cultura, eran financiadas por la CIA.
A
veces, actividades de este tipo no han sido financiadas
directamente por la CIA, sino por los que algunos
autores han llamado “fachadas culturales”, otros han
llamado “tapaderas de la CIA”, fundaciones, otro tipo de
institución, de manera que no aparezca esta implicada
directa y crudamente.
En el caso de la
lengua española, a mediados de los años sesenta del
siglo pasado, y ya bastante desprestigiada la revista
Cuadernos,
fue sustituida por otra revista, publicada como
Cuadernos
en París, pero con un nuevo director, que fue el crítico
uruguayo Emir Rodríguez Monegal. La revista cambió de
nombre, se llamó
Mundo Nuevo,
y cambió también en ciertos aspectos estructurales, se
modernizó.
Hay que decir que no
todos los que colaboraron en
Mundo Nuevo
sabían el financiamiento oscuro de esta publicación,
pero era una publicación esencialmente al servicio de
los intereses que defiende la CIA.
Sobre esta revista se
publicó en el año 1997, en Argentina, un libro. La
autora se apellida Mudrovcic, un libro sobre
Mundo Nuevo
y la guerra fría cultural.
Recientemente se ha publicado, primero en Inglaterra,
después en Estados Unidos, e incluso ya hay dos
ediciones en español, una en España y próximamente
aparecerá una en Cuba, un libro de una autora inglesa
Frances Stonor Saunders:
La
CIA y la guerra fría cultural.
Este libro apareció primero en inglés en el año 1999, en
el año 2001 salió en España. Es un libro muy importante,
porque revela todos los entretelones de estas maniobras
de la CIA y de su guerra cultural en el contexto de la
guerra fría.
Ambos textos se
complementan, porque el muy valioso libro de la Saunders
no trata prácticamente a la América Latina, mientras que
el libro de Mudrovcic está centrado en la revista
Mundo Nuevo.
Nosotros tuvimos una participación en desenmascarar la
maniobra de
Mundo Nuevo.
Hubo una correspondencia entre quien iba a ser el
director de la revista y yo; desde luego, muchas otras
personas participaron también en la discusión,
señaladamente, el gran crítico uruguayo, Ángel Rama, que
fue quien primero me advirtió a mí del proyecto de lo
que acabó llamándose
Mundo Nuevo.
Hay que decir, por
otra parte, que no han terminado —de la misma manera que
no ha terminado la CIA— los proyectos de esta
naturaleza. En Estados Unidos se han creado
instituciones, como el llamado
National Endowment for
Democracy, que es una institución pantalla de la CIA,
como el propio
New York Times
ha revelado.
Hay que decir que periódicos como el
New York Times,
el
Sunday Time
y el
Observer
en Inglaterra, y otros periódicos, ya en la década del
sesenta habían revelado también que el Congreso por la
libertad de la cultura era una pantalla de la CIA; y
ahora el
New York Times
ha vuelto a decir lo mismo con respecto a esta última
entidad que he mencionado.
Esta entidad, por ejemplo, subvenciona, posiblemente
junto con otras, una publicación como la revista
Encuentro,
que se publica en España. Curiosamente se llama como
Encounter,
y aunque no tiene exactamente, las mismas finalidades,
sí hay entre ambas un parentesco muy grande.
O
sea, que el proyecto de la CIA de intervenir en el campo
cultural para la defensa de los intereses que le son
propios, es un proyecto que no ha terminado, que no ha
concluido, que está en pie y, por lo tanto, tiene que
seguir en pie la batalla contra tales propósitos.
Intervención en la Mesa Redonda con
motivo de la XII Feria Internacional del Libro de La
Habana (30 de enero al 9 de febrero de 2003).
|