LA JIRIBILLA

PRIMER PREMIO NACIONAL DE CINE
 
El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos acaba de conceder el Premio Nacional de Cine, en su primera edición, a Alfredo Guevara, quien fuera durante más de tres décadas corazón y motor del cine cubano y en buena parte del latinoamericano.


Joel del Río |
La Habana

 

El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos acaba de conceder el Premio Nacional de Cine, en su primera edición, a quien fuera durante más de tres décadas corazón y motor del cine cubano, y en buena parte del latinoamericano. Para elegir al premiado se constituyó un jurado presidido por Leo Brouwer, e integrado por José Massip, José Antonio Rodríguez, Senel Paz, Manuel Pérez, Camilo Vives y Carlos Galiano, quienes acordaron por unanimidad otorgar este importante reconocimiento a Alfredo Guevara Valdés, tomando en cuenta el conjunto de su obra fundacional en el cine cubano, cuya trascendencia ha rebasado los marcos de la cinematografía nacional, proyectándose internacionalmente.

La contribución de Alfredo al arte cubano no se circunscribe solo a la fundación del ICAIC, que se situó rápidamente en la vanguardia de un proceso en pos de legítimos valores artísticos y de expresar la nacionalidad. Tampoco se limitó al apoyo en la producción -y promoción- de un movimiento que abarcó el cine de ficción, el documental y el dibujo animado. Desde la presidencia del ICAIC, Alfredo impulsó la exhibición y el conocimiento de lo mejor del cine mundial, dio aliento a la Cinemateca de Cuba y a sus ricos archivos fílmicos, y emprendió iniciativas tan enaltecedoras como los cinemóviles, que llevaron este arte a intrincados puntos de la geografía nacional, además de las Enciclopedias Científico Populares, los célebres Noticieros ICAIC Latinoamericanos, amén de los todavía vigentes y saludables festivales internacionales del Nuevo Cine Latinoamericano, que desde 1979 son el punto de reunión de los principales cineastas y producciones del continente y baluarte en la búsqueda de la integración cultural y de un universo audiovisual autóctono en la región.
 


El ICAIC creado por Alfredo Guevara ha sido también un espacio de contribución al desarrollo de las artes plásticas, y dio vida, en los años sesenta y setenta, al Grupo de Experimentación Sonora, que dejó su impronta en la música cubana, punto de partida de la Nueva Trova y núcleo propiciador de la expansión artística de figuras como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Leo Brouwer. Todo ello sin hacer mención de lo que más se sabe: su activa participación en el apoyo a la realización de filmes hoy considerados clásicos del cine mundial, filmes entendidos en tanto arte, como Lucía, Memorias del subdesarrollo, Retrato de Teresa, La última cena, Cecilia, Fresa y chocolate o La vida es silbar. El Premio Nacional de Cine deberá reconocer a los consagrados del cine cubano, por la obra de toda una vida. Esta vez fueron nominados, además de Alfredo Guevara, Humberto Solás, Julio García Espinosa, Fernando Pérez, Daysi Granados, Sergio Vitier, Roberto Miqueli y Juan Padrón. En un proceso de consultas y propuestas se decidieron estas nominaciones, proceso que abarcó todas las ramas del ICAIC y a otras numerosas instituciones culturales. El Premio Nacional de Cine fue entregado formalmente en el marco de las celebraciones por el Aniversario 44 del ICAIC, el 24 de marzo, a las 8:00 pm, en la Sala Charles Chaplin, sede de la Cinemateca cubana donde también, por cierto, han ocurrido las consecutivas premieres de los nuevos largometrajes cubanos Suite Habana, de Fernando Pérez; Entre ciclones, de Enrique Colina; Más vampiros en La Habana, de Juan Padrón y Aunque estés lejos, de Juan Carlos Tabío.

 


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La Habana. 2003
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