LA JIRIBILLA

REMINISCENCIAS DE MELLA*
 
Nunca olvidaré mi estrecha amistad con aquel conductor de hombres cuyo calibre en pocos he conocido.


José Zacarías Tallet

 


Recuerdo a Julio en su despacho de la Sociedad de Torcedores, ya líder comunista de arrebatadora verba.


Nunca olvidaré mi estrecha amistad con aquel conductor de hombres cuyo calibre en pocos he conocido.

 

Aunque sabía de la actuación de Mella en la Universidad no lo conocía personalmente. Yo era delegado, junto con Martínez Villena, de la Falange de Acción Cubana (asociación fundada por los participantes en la Protesta de los Trece) en el Movimiento de Veteranos y Patriotas, cuyo objetivo era imponer por las armas "un gobierno honrado en nuestra patria".

 

Un día se personó Mella en el local de Veteranos y Patriotas y ofreció dramáticamente al movimiento regenerador "los seiscientos brazos de los trescientos estudiantes" que él presidía.

 

Así conocí a Mella y a poco era su amigo. Nos veíamos diariamente. Recuerdo que un día lo acompañaba yo hasta su casa, sita en los altos de la sastrería que tenía su padre en la calle de Obispo. Poco antes de llegar a su domicilio, nos hirió la vista un infeliz pordiosero que a duras penas arrastraba su humanidad contrahecha pidiendo limosna. Julio se conmovió visiblemente indignado. "Para evitar —exclamó— que puedan producirse estos espectáculos y otros parecidos hay que luchar hasta la muerte".

 

Como es de sobra sabido Mella fundó la Universidad Popular José Martí, a la que tuve el honor de pertenecer.
 

[…]
 

Mella figuró entre los que fundamos la revista Venezuela Libre, formó parte de su dirección colegiada y escribió para la misma. Por entonces dediqué a Julio un poema que calificó de "feroz". Creo que no llegó a publicarse en aquella época. Se titula "Exhortación al iconoclasta", aparecido en mi libro Poesía y prosa.

 

Cuando la huelga de hambre de Mella, este (tan amante de la Universidad Popular que la llamaba "La hija querida de sus sueños") desde su lecho de moribundo nos pidió a Rubén Martínez Villena y a mí que la inscribiéramos en el Gobierno Provincial para protegerla. Fuimos a dicho departamento público, donde la anotamos. Rubén como secretario y yo como presidente. Realmente lo fuimos solo en el papel, porque a los pocos días el Gobierno clausuró la Universidad Popular.

1985
* Fragmento tomado de Alma Mater [La Habana], enero, 1985, p. 7.
 


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La Habana. 2003
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