Inolvidable para nosotros (1)
Rubén Martínez Villena
Camaradas, aquí está,
sí, pero no es un montón de cenizas, sino en este
formidable despliegue de fuerzas. Estamos aquí para
tributar el homenaje merecido a Julio Antonio Mella,
inolvidable para nosotros, que entregó su juventud, su
inteligencia, todo su esfuerzo y todo el esplendor de su
vida a la causa de los pobres del mundo, de los
explotados, de los humildes… Pero no estamos sólo aquí
para rendir ese tributo a sus merecimientos
excepcionales. Estamos aquí, sobre todo, porque tenemos
el deber de imitarlo, de seguir sus impulsos, de vibrar
al calor de su generoso corazón revolucionario. Para eso
estamos aquí camaradas, para rendirle de esa manera a
Mella el único homenaje que le hubiera sido grato: el de
hacer buena su caída por la redención de los oprimidos
con nuestro propósito de caer también si fuera
necesario…
1933.
MELLA (2)
Nicolás Guillén
|
Lanzó del arco
tenso disparada
la roja flecha contra el viejo muro:
punta de sueño, lengua de futuro
que allí vibrando se quedó clavada.
Sobre la rota piedra penetrada
hincó de su bandera el mástil duro;
aún era noche, el cielo estaba oscuro,
pero ya el viento olía a madrugada.
Partió después con su profundo paso
y una canción que al porvenir advierte,
Mella hacia el mediodía sin ocaso.
Su derribada sangre es vino fuerte
alzad, alcemos en el rudo vaso
la sangre victoriosa de su muerte. |
1945.
MELLA (3)
Jesús Orta Ruiz
I
¡Como te ocultaron Mella,
y aquí estás! Brillas y subes,
porque se rompen las nubes
y no se apaga la estrella.
Aquí estás… En tu centella
se quemó el imperialismo,
y el cobarde anexionismo,
que es la sombra rezagada
ve por tu lumbre alumbrada
despuntar el socialismo.
II
Tú eres lo muerto que vive
cada día más despierto,
y lo que vive y es muerto
es el yanqui en el Caribe.
No importa nada si exhibe
el tremendo portavión
el submarino, el cañón
pues ya tu idea es cohete
y hay algo más que el machete
esperando la invasión.
III
Pensó el dolor criminal
alquilando mano esclava
que matándote mataba
la Revolución Social.
Y aquí estás, de pie, vital
como planta en crecimiento,
y por cada nacimiento
del sol, a tu nombre adjunto,
se enciende en un nuevo punto
del mapa, tu pensamiento. |
1961.
No llorar sino luchar (4)
Tina Modotti
En la persona de Mella asesinaron no sólo al enemigo del
dictador cubano, sino al enemigo de todas las
dictaduras. Machado, una caricatura de Benito Mussolini,
ha cometido un nuevo crimen, pero hay muertos que hacen
temblar a sus asesinos y cuya muerte representa, para
aquellos, el mismo peligro como su vida de combatientes
[…] esta noche, un mes después del cobarde asesinato,
honramos la memoria de Mella prometiendo seguir su
camino hasta lograr la victoria de todos los explotados
de la tierra. De esta manera lo recordamos como él lo
hubiera preferido: no llorando, sino luchando…
1929.
NUESTRA PROTESTA
(5)
Diego Rivera
Frente al Palacio Nacional
En este
lugar que hasta ahora fue asiento de los gobiernos de la
burguesía, pero que mañana será de los proletarios,
venimos a elevar nuestra protesta en nombre de la
juventud mexicana y ante el mundo entero por el
asesinato de Julio Antonio Mella. Esto no es una
manifestación de duelo, ni tiene carácter de entierro.
Aquí no venimos a llorar a Mella, que es la primera
víctima de los que caerán en la lucha que se inicia; la
culpa de este horrendo asesinato es del Gobierno y la
Embajada de Cuba, los que urdieron sus maquinaciones
para darle muerte a Mella, con la particularidad de que
a espaldas del Gobierno cubano se encuentran los Estados
Unidos, que en su afán de imponer su política al mundo
entero, están acallando las pocas voces de protesta que
se elevan, como la de Mella.
ORACIÓN POR TODOS
Sindo
Garay
|
Cuando contemplo
mi patrio suelo
y sus penumbras, al despertar,
me abruma entonces el pensamiento,
y creo firme en un más allá…
¡Cuántos
misterios encierra Cuba!
¡Cómo conspira la cruel maldad!
Hundiendo todo lo que es más útil,
la patria entera, su libertad. |
1925.
UNA FUERZA DE
LA NATURALEZA (6)
Anibal
Ponce
[Mella había sido] una fuerza de la naturaleza, un
impulsor y un vidente en cuanto a la urgente necesidad
de desperezar la América a la que era necesario impartir
dinamismo y ardor nacional.(7)
Notas:
1.
Tomado de Eduardo Castañeda. «Mella y
Rubén.» En «Páginas de una misma historia.» Mella
[La Habana], 18 de octubre de 1965, p. 7. Palabras ante
las cenizas de Mella el 29 de septiembre de 1933.
(Título atribuido, A.C.)
2.
Tomado de Hoy [La Habana], 10 de
enero de 1945. Se incluyó en Tengo (1964). En
Obra poética: Tomo II (1958-1985). La Habana,
Editorial de Letras Cubanas, 2002, p. 111.
3. Tomado de Sección
«Al son de la historia». Hoy [La Habana], 8 de
enero de 1961, p. 8.
4.Tomado de Christiane Barckhausen-Canale.
Op. cit., p. 165. Palabras en el acto de homenaje a
Mella (10 de febrero de 1929). (El título atribuido A.C.)
5.Tomado de Adys Cupull: Julio
Antonio Mella en los mexicanos, México, D.F.
Ediciones El Caballito, 1983, p. 117. Palabras de
homenaje frente al Palacio Nacional en la plaza del
Zócalo el 11 de enero de 1929. Se calculó una asistencia
de 1 500 personas. Se publicaron en el periódico El
Dictamen. (El título atribuido, AC.)
6.Tomado
de
Loló de la Torriente. «Mella en su propia
claridad.», Bohemia [La Habana], 7 de enero de
1972, pp. 22-29. El texto en p. 28. (El título
atribuido, A.C.)
7.
Por ser
Aníbal Ponce (1898-1938), uno de los pariguales de Mella
en el pensamiento marxista latinoamericano en la primera
mitad del siglo XX, se ha jerarquizado esta confesión
hecha a Loló de la Torriente poco antes de la muerte del
pensador argentino en un accidente de tránsito en
México. (A.C.)
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