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El Golfo de
Tonkin y Radio Gleiwitz
MENTIRAS PARA JUSTIFICAR LA GUERRA
Para iniciar
su guerra de rapiña petrolera el gobierno de Bush se ha
armado con la excusa del combate al terrorismo.
No es la primera vez que el gobierno estadounidense
miente para provocar una guerra.
Lisandro
Otero|
México
Para iniciar
su guerra de rapiña petrolera el gobierno de Bush se ha
armado con la excusa del combate al terrorismo y demanda
el desarme iraquí que, supuestamente, tendría armas de
destrucción masiva, lo cual no ha sido confirmado por
ninguna de las inspecciones realizadas por Naciones
Unidas.
Recientemente
Mohammed El Baradei, director del Organismo
Internacional para la Energía Atómica (OIEA), aludió en
una entrevista concedida a la cadena de televisión CNN,
a una serie de documentos que denunciaban que en el año
2000 el Gobierno iraquí trató de importar uranio de
Níger para fabricar una bomba atómica. Tras múltiples
exámenes, interrogatorios y consultas a expertos
forenses, llegaron a la conclusión que los documentos
eran falsos. El Baradei ya declaró el viernes, en su
informe ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que no
hay pruebas de que Irak haya relanzado su programa de
armamento nuclear.
No es la primera vez
que el gobierno estadounidense miente para provocar una
guerra. El cinco de agosto de 1964 el presidente Johnson
ordenó acciones militares por unas inexistentes
cañoneras vietnamitas que, supuestamente, habían
agredido a unos destructores norteamericanos en el Golfo
de Tonkin. Sobre la base de esta mentira se armó una
guerra que costó a Estados Unidos la pérdida de 50 mil
de sus hijos y la muerte de millones de vietnamitas.
A la patraña inicial
añadieron, dos días después, que se había realizado otro
ataque contra otros dos barcos norteamericanos. La
realidad es que el navío Maddox estaba comprometido en
acopiar información de inteligencia en coordinación con
la marina sudvietnamita y la fuerza aérea de Laos. Esa
noche Johnson se dirigió a la opinión de su país por la
televisión anunciando el inicio de ataques aéreos
masivos contra Vietnam.
Terminada la guerra,
el capitán John J. Herrick, quien comandaba la fuerza en
el Golfo de Tonkin admitió que habían sido víctimas de
un espejismo y el piloto James Stockdale declaró que las
cañoneras vietnamitas no existieron jamás. En 1965 el
propio Johnson admitió que el Maddox estuvo disparándole
a unas ballenas. En un nuevo libro de Tom Wells sobre la
guerra en Vietnam se revela que el incidente del Golfo
de Tonkin fue una fabricación más en un plan del
gobierno para coaccionar a los norvietnamitas. Basados
en esta evidencia falsa el Congreso estadounidense
aprobó la llamada Resolución del Golfo de Tonkin, el 7
de agosto de 1964 autorizando al Presidente a usar las
medidas necesarias para rechazar ataques armados contra
las fuerzas de Estados Unidos.
La ultraderecha ha
sido propicia a estas fabricaciones. El 31 de agosto de
1939 las estaciones de radio alemanas interrumpieron su
transmisión para anunciar que la estación de radio
germana Gleiwitz, ubicada en la frontera con Polonia,
había sido atacada por fuerzas polacas. Quienes pudieron
sintonizar Radio Gleiwitz comprobaron que, efectivamente
dicha emisora estaba transmitiendo en idioma polaco una
ardiente apelación a la minoría polaca de Silesia a
alzarse en armas contra Adolfo Hitler. Hasta la BBC de
Londres cayó en la trampa y corroboró el infundio.
Esta era la excusa
que los nazis estaban buscando para invadir Polonia. El
incidente vino a esclarecerse durante los juicios de
Nuremberg en 1945. Por declaraciones de los oficiales de
la SS alemana se supo que la provocación fue armada por
la Gestapo. Uno de estos militares, Alfred Helmut
Naujocks llevó a cabo los planes urdidos por el
dirigente Reinhard Heydrich.
El mismo 31 de
agosto, a las cuatro de la mañana, las tropas alemanas
comenzaron a moverse hacia la frontera mientras Naujocks
y su grupo atacaban la estación. La Gestapo extrajo
algunos prisioneros de las cárceles y los abatió a tiros
frente a la estación. Inmediatamente el cuerpo
diplomático fue convocado y se mostraron los cadáveres
como una "prueba" de la agresión polaca. El 1ero de
septiembre el ejército alemán entró en Polonia.
Son algunos de los
precedentes que ilustran un procedimiento similar que
Bush está siguiendo contra Irak.
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