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EL CENTRO PABLO, AMPLIO Y DIVERSO
Con
solo una semana aproximada de diferencia, el Centro hizo
dos regalos que se diferenciaron sustancialmente:
el concierto Cambiar el viento, del joven trovador Diego
Cano y en la Sala Teatro del Museo de Bellas Artes, se
disfrutó de Tango X 4, espectáculo en el que
participaron Teresita Fernández, Martín Rago, los
guitarristas Aldo Trócolli y Alejandro Valdés y el actor
Carlos Ruiz de la Tejera.
María
Fernanda Ferrer
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La
Habana
Fotos:
Alain
Gutiérrez
El
Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau posee
el don de la energía que da la laboriosidad. Si por
curiosidad uno se detiene a analizar el abultado cúmulo
de vertientes en que trabaja, se hace una simple
pregunta ¿cómo es posible organizar cada año los Salones
de Arte Digital, editar las Obras Completas de Pablo de
la Torriente y otros libros a partir de la editorial
La Memoria, inaugurar casi mensualmente una
exposición en su Sala Majadahonda, auspiciar los
proyectos A guitarra limpia y Copladentro, apoyar
Puntal Alto, desarrollar las colecciones Palabra
Viva y A guitarra limpia, efectuar los Salones de
Arte Digital Infantil, promover investigaciones sobre la
vida y la obra del cronista de Majadahonda,
producir documentales, otorgar los Premios
Memoria… la lista es, verdaderamente, abrumante, pero
vamos a referirnos a un tema puntual: la música.
Con
solo una semana aproximada de diferencia, el Centro hizo
dos regalos que se diferenciaron sustancialmente: el
primero de marzo en el patio de Muralla 63 se efectuó el
concierto Cambiar el viento, del joven trovador Diego
Cano y el 8, en la Sala Teatro del Museo de Bellas
Artes, se disfrutó de Tango X 4, espectáculo en
el que participaron Teresita Fernández, —reconocida
trovadora y una de las creadoras cubanas que más se ha
dedicado a cultivar la canción infantil en la Isla—, el
músico argentino Martín Rago, el guitarrista Aldo
Trócolli y el actor Carlos Ruiz de la Tejera.
Cambiar el viento… pero no la dirección
Al presentar Cambiar el viento, el poeta Víctor Casaus,
director del Centro aseguró que Diego Cano (La Habana,
1970) “es uno de los trovadores de más fuerza y pujanza
en estos momentos”.
Recordó que esta era la segunda oportunidad en que Diego
ofrecía un concierto y que de su anterior presentación
quedó un casete de la colección A guitarra limpia,
primer fonograma con que contó el joven músico.
“Si alguien pensó —insistió Casaus— que el movimiento de
la Nueva Trova pasó, A guitarra limpia del Centro Pablo,
al igual que la Peña de Charlie, el espacio
de Juan Carlos Pérez y de Lázara Rivadavia en el Parque
Almendares y otros lugares, demuestran que no son casos
aislados, sino que existe una continuidad y que muchos
jóvenes trovadores de hoy serán los maestros del
mañana”.
“Elegí
una cantidad de canciones que hablan de lo que me sucede
en la parte personal de mi vida —aseguró el joven
trovador. Ha sido un concierto muy tranquilo y, tal vez,
no es lo que esperaba la gente. Me pregunto dónde van a
quedar esas canciones que uno va haciendo a lo largo del
tiempo y que —por pensar en el pico del concierto y en
que se mantenga arriba— van quedando. Estrené seis
canciones, casi la mitad del concierto (“Equilibrio”,
“La mitad de cada parte”, “Vueltas de reloj”, “Vamos”,
“Volver a empezar”, “Sandra”).
Diego invitó al guitarrista Alejandro Valdés con quien
compartió cinco temas, y de quien dijo “es un artista a
quien admiro muchísimo. Me encanta su forma de
interpretar, su visión de la música. Me maravilla cómo
asume al trovador, cómo asimila este tipo de canción.
Pienso que es uno de los guitarristas cubanos que
entiende nuestra manera de contar historias. Posee una
formación flamenca, jazzística, pop… todo lo puede tocar
y bien”.
Luego de concluido Cambiar el viento, en un breve
aparte, con Alejandro Valdés manifestó: “quedé
impresionado con la labor de Diego, a pesar de que lo
conozco desde hace mucho tiempo. Tengo la suerte y el
privilegio de haber transitado por el escenario junto a
casi todos los trovadores e, incluso, haber visto nacer
a algunos que forman parte de lo que llaman la Novísima
Trova. Ha sido un concierto transparente, conciso,
coherente, pensado y que fue ascendiendo hasta el final.
Tuvo una dinámica impresionante”.
A pesar de que Cano se sentía visiblemente afectado de
su voz, convenció al público quien agradeció este
“cambio” de estilo caracterizado por un diáfano diálogo
entre cuerdas sin estridencias.
A lo largo de su vida como artista, Cano ha compartido
el escenario con trovadores como Vicente Feliú, Gerardo
Alfonso, Raúl Torres, Fernando Bécquer, Silvio Alejandro
Rodríguez, Rita del Prado y Samuel Águila.
El venidero 16 de mayo ofrecerá otro concierto en la
Sala Che Guevara de la Casa de las Américas.
Tango
X 4: gentes y talento
Aunque
en Cuba existe la Casa del Tango y otros espacios que se
dedican a promover este género musical, no es muy común
que esa sonoridad convoque a un nutrido auditorio.
De ahí
mi primera gran sorpresa, cuando el pasado sábado ocho
de marzo, la Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas
Artes de La Habana, se colmó a pesar de que ese mismo
día y a esa misma hora, en el Teatro Nacional el
reconocido trovador Santiago Feliú, que arrastra
multitudes, ofrecía un recital.
Confieso que asistí a Tango x 4 —concierto promovido por
el proyecto Copladentro del Centro Pablo— con
mucha curiosidad y deseos de saber qué iba a
ocurrir.
En la
presentación, Casaus despejó la primera incógnita: “Este
ha sido un espacio a partir del trabajo, el dinamismo y
el amor. Habrá que agradecer siempre su nacimiento a Eva
Rubio y a Martín Rago, ellos fueron los que trajeron la
idea del proyecto y quienes lo han dinamizado. Han sido
capaces de unir gentes y talento”, señaló.
Pulsó las cuerdas, el músico argentino Martín Rago y se
escuchó “Garúa” y “Callejón”, luego se sumó la guitarra
de Aldo Tróccoli, para regalarnos “Sin pensarlo”.
Sabíamos que Teresita Fernández estaría en el concierto.
Así se había anunciado, pero el hecho de que se nos
mostrara interpretando tangos daba al concierto cierta
expectativa ya que es muy conocida por cultivar la
canción infantil. Apareció Teresita, —de negro vestida
al igual que todos los demás artistas, con su pelo
blanco en cascada sobre su hombro izquierdo. Me
confesaría, luego de concluido el concierto, que esa
imagen diferente es por y para el tango: “el pelo,
recogido en forma de moño es exclusivo para los niños…
así evito la tentación de un halón”.
Afinada, como suele serlo, y con voz potente a pesar de
sus 72 años, interpretó “Tabaco”, “Canción
desesperada”, “Milonga triste”, “Fruta amarga”,
“Trenzas” y “Desencanto”.
Luego le tocó el turno a Carlos Ruiz de la Tejera, quien
acompañado por la guitarra de Jesús del Valle (Tatica),
regaló su versión de “Garganta con arena” (homenaje a
Roberto Goyenetche), “1964” y “Balada para un loco”,
este último de la autoría de Astor Piazzolla y Ferrer y
considerado un clásico dentro del género. De la Tejera
posee una sólida formación actoral y —aunque en
ocasiones canta, “su fuerte es la interpretación”, según
aseguró— desplegó en “Balada…” su fuerza interpretativa
que motivó aplausos agradecidos.
Igualmente loable fue el desempeño de Teresita de Jesús
quien se sumó al espectáculo, piano mediante y quien
contribuyó a darle a Tango X 4 dinamismo y movimiento.
Pero, sin duda, la noche era de Martín Rago, “…un pibe.
Apenas 30 años”, según dice el escritor uruguayo Daniel
Chavarría en las palabras del programa.
Rago nos hizo sentir, quizá, según se sentía “como pez
en el agua”; estaba en su terreno, dueño de una voz
potente y de una manera posesiva de asumir la guitarra…
y un soplo del sur llegó.
Al término de Tango X 4, Martín nos aseguró que
armó el concierto pensando en Teresita y escogió los
temas más dramáticos para ella: “estuvimos meses
trabajando. Yo tomé un repertorio más lírico en cuanto a
letras e hice hincapié en ellas, elegí tangos bastante
conocidos, casi clásicos, y algunos no tanto”. El tango
es mi música y mi canal de expresión, las cosas que no
digo habitualmente, las comunico de esta manera. Además,
cultivo la canción folklórica argentina y del río de La
Plata, sobre todo milongas camperas que llevan la
manera de decir del hombre de la pampa. Pocas veces en
Cuba toco ese tipo de milonga porque tiene la manera de
decir del hombre de campo, eso lo supo hacer muy bien
Atahualpa Yupanqui, sobre todo, en la última fase de su
vida creadora que fue más dedicada a la milonga”.
Otro de los aciertos de Tango X 4 fue incluir pequeños
videos que devinieron hilos conductores del concierto,
en ellos se narraban momentos del quehacer tanguero, así
como breves acercamientos al tema.
Las luces, a cargo de Eugenio Chávez y Joel Sánchez
otorgaron al espectáculo atmósfera y magia.
Con Tango X 4, Copladentro llega a su primer año
de vida y lo hace de una manera muy digna,
entremezclando géneros y tal como aseguró Casaus, “el
arte es amplio y diverso y todos los lenguajes se
mezclan a favor de la búsqueda de la belleza”.
Y, justamente, asumiendo como cierta esta afirmación de
Víctor: el Centro Pablo de la Torriente Brau, —como
el arte— es amplio y diverso en su quehacer. |