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LAS LUCES DE LIUBA
Como el tránsito hacia la primavera, nos llegó el pasado
sábado primero de marzo, en el Teatro Mella de la
capital habanera, el concierto Ilumíname y la
presentación del tercer CD homónimo de Liuba María Hevia.
Miguel
Gerardo Valdés Pérez*|
La
Habana
El
espectáculo, todo un derroche de lirismo y ternura,
fue
el reflejo del trabajo artístico y musical de esta
tercera entrega de la cantautora cubana, quien ya ha
dado muestras del talento y la sensibilidad con que
interpreta, no solo sus temas, sino los de otros
compositores, en un desafío que abarca la variedad de
géneros tales como la guajira, el son montuno, la trova, el tango, el flamenco y el ballenato.
En
el concierto -concebido con una excelente dramaturgia-, estuvieron presentes desde el comienzo, los elementos
que han distinguido la trayectoria artística de Liuba:
su sensibilidad para atrapar e interpretar lo sencillo
y humano, desde una arista universal y al mismo tiempo
esencialmente cubana; así como la delicadeza para llegar
hasta las interioridades de los sentimientos que
habitan, como los duendes de sus composiciones, en
nuestro subconsciente. La escenografía de Leo D´
Lázaro, devino componente decisivo para alcanzar la
magia que envolvió el concierto durante su duración -y
pudiera decirse que aún antes de comenzar-, algo
especial ya se percibía en el teatro. Quizás algunos
elementos escenográficos hubieran podido estar más en
correspondencia con una sobriedad que mantuviera el
equilibrio entre la armonía y la elegancia que
caracterizaron al espectáculo. No obstante, el saldo
final de todos ellos apuntó hacia ambos calificativos
sin discusión alguna, y un buen motivo para valorarlo
así fue la representación de John Lennon en el banco
del imaginario parque, recurso poético de gran vuelo
imaginativo que el público presente agradeció
sinceramente; al igual que las interpretaciones de los
bailarines Susana Pouns, Sariely Silva y José Antonio
Hevia.
El
acompañamiento de Lucía Huergo para la canción “Dueños
de mi fe” y del dúo Buena Fe, en la tan hermosa “Los
Sueños”, más que notas musicales, aportaron notas de
excelencias para el espectáculo que contó con la
dirección general de Manolo Luis, y la dirección musical
de Reynaldo Rodríguez y Guajiro Miranda.
Aunque algunos críticos apuestan por la madurez de Liuba
en Ilumíname (CD), lo cierto es que desde su
anterior Del verso a la mar (CD) ya se
avizoraban las luces que ahora destellan. Los arreglos
musicales, la limpieza de los textos, la efectividad en
el mensaje comunicativo concebido desde las propias
raíces líricas de la creadora, mensaje que a pesar de
la exquisita sencillez dista abismalmente del facilismo
que a veces encontramos en otros autores,
y el muy
peculiar timbre, siempre grato de Liuba, hacen del CD
una auténtica joya musical en la que coexisten las
savias que nutrieron su formación artística,
representadas de manera especial en el concierto con la
interpretación de algunas canciones del repertorio
clásico de Juan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez.
Especialmente emotiva resultó la alusión a todas
aquellas personas que creyeron desde siempre en el
talento de Liuba, y que estuvieron presentes aquella
noche especial, más que en el muy bien logrado recurso
del video beam, en la
propia piel de cada uno de los espectadores.
Acontecimientos como el que nos regaló Liuba María Hevia en el comienzo de marzo, se
insertan en la historia
cultural cubana contemporánea no solo en el ámbito del
canto y la poesía, sino también en el de la defensa del
imprescindible espacio para lo diverso.
Ilumíname, sálvame el instinto de crecer,
pide esta joven creadora cubana en el tema que con
tanto brillo da nombre al CD; pero las luces que ella
con sosegada impaciencia pide, desde hace mucho rato
alumbran los senderos de todo el arte que ofrece.
Notas:
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Editor Jefe de la revista Universidad de La
Habana y Profesor Asistente Adjunto de la Facultad de
Comunicación Social de la Universidad de La Habana.
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