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ENTRARLE POR LOS OJOS
Entre la obra de los treinta pintores que conforman la
muestra “Yo sé de un pintor gigante” sobresale la pieza
del joven Javier Guerra. Una conocida foto de Martí,
dibujada al carbón en cartulina y reproducida al tamaño
de 2,30 x 1,70 m, aparece enmarcada en una de las
portadas de Talento, la revista imaginaria que le
ha servido al artista de vehículo para dar a conocer su
obra.
Tomás
Santiesteban
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La
Habana
Fotos:
La
Jiribilla
Como parte del sesquicentenario del natalicio de José
Martí, el Consejo de las Artes Plásticas ha realizado
varias exposiciones que demuestran la atracción que,
desde hacía varias décadas, sienten los artistas del
patio por la figura del gran político y escritor cubano.
Entre la obra de los
treinta pintores que conforman la muestra “Yo sé de un
pintor gigante” sobresale la obra del joven Javier
Guerra. Una conocida foto de Martí, dibujada al carbón
en cartulina y reproducida al tamaño de 2,30 x 1,70 m
aparece enmarcada en una de las portadas de Talento,
la revista imaginaria que le ha servido al artista de
vehículo para dar a conocer su obra.
—En la exposición “Yo
sé de un pintor gigante” se recopilan obras de artistas
que en diferentes momentos de su carrera han trabajado
la figura de Martí. ¿Es ese tu caso o tu obra fue
pintada para esta ocasión?
—Anteriormente ya yo
había trabajado la figura de Martí. Es una obra que
también forma parte de la serie Talento. Está
basada en una foto que le tiré un atardecer al monumento
de Martí de la Plaza de la Revolución y su título es
Cuba: donde te parte el corazón. Pero siempre me
apasionó volver sobre el tema y esta vez se me ocurrió
hacer un retrato de Martí bien tradicional. Lo que me
propuse con esa obra fue hacer un retrato bien grande,
de modo que los del Maestro quedaran bien visibles. De
algún modo quería que la mirada del espectador entrase
por los ojos de Martí, que se pudiera ver qué hay detrás
en el fondo de esa mirada. Aproveché la invitación a
participar en la exposición para hacer algo que quería
hacer hace tiempo.
—Este cuadro rompe
con el formato tradicional de las portadas de esa
revista que te has inventado y que se llama Talento.
¿Pudiera decirse que se trata de un “número” especial?
—He hecho otros
trabajos también grandes. Este, está basado en esa foto
de Martí, quizás la más conocida de él, que es una foto
de medio cuerpo pero que yo recorté hasta dejarla
esencialmente en el retrato de la cara. Le di varias
manos para buscar el efecto de antigüedad. Dentro de
seis meses es cuando se verá bien.
— ¿Cuál es la
propuesta conceptual de talento, cuándo y cómo surge esa
idea?
—Talento no es
más que una revista imaginaria en la que yo soy una
especie de editor y diseñador al mismo tiempo y en la
que publico temas que me preocupan. Me pareció que
Talento era un buen título para esta suerte de
revista de arte que he creado. En un inicio, cuando
empecé a pintar en serio, fue una manera de darme
autopublicidad. En la portada de la revista pueden salir
además de temas que me obsesionan, personalidades o
hasta mis amigos. Es un espacio bastante abierto tanto
en lo que respecta a temáticas como de estilo. Puede
aparecer lo mismo un buen dibujo que alguno de lo que yo
llamo mis “garabatos” Cuando considero que alguien es
importante y que debe ser conocido, pues lo saco en la
portada. Hace poco he publicado a Kelvis Ochoa, Santiago
Álvarez o a Kcho, Fabelo y yo, una portada que se
llama: Los tres mejores dibujantes de la Isla.
Juego con esos elementos que conforman la portada de una
revista como el cabezal, la fecha, el precio, el código
de barras y los titulares de los artículos que
supuestamente están dentro. Por ejemplo, a veces le
pongo el precio en talento, en peso o en dólares.
Utilizo todos esos recursos para dar la mayor cantidad
de información. En el caso de este último Martí, le
puse como fecha el 28 de enero y como precio: un Martí.
— ¿Qué significó
trabajar la figura de Martí?
—Tengo la impresión
de que muchos artistas se enfrentan a Martí con miedo,
quizás con demasiado respeto por esa figura gigante.
Algunos de los trabajos expuestos en la exposición
transmiten esa inseguridad, esa vacilación, como si la
mano le temblara al artista. Como si hubiera cierto
temor a enfrentarse a esa figura trascendente. No creo
que sea mi caso. Como te dije, lo que quise fue
adentrarme en la mirada, ver esa mirada de Martí,
mirarlo de frente.
—Perteneces a una
generación que suele reflejar a Martí en sus cuadros de
una manera totalmente alejada de las fotos conocidas…
—He experimentado
mucho en la plástica. He hecho expresionismo, una forma
muy a tono con mi temperamento. A veces tengo el impulso
y necesidad de abordar la cartulina con el mayor
desenfado del mundo. Y cuando mis “garabatos” me parecen
perdurables los incluyo también en Talento. Esta
vez quise enfrentarme a Martí seriamente. Es un retrato
gigante que no tiene título y me gustó mucho que los
curadores lo nombraran De la serie de Talento.
También me agradó el nombre de la exposición: “Yo sé de
un pintor gigante”, porque tiene que ver mucho ese Martí
que mide 2,15 metros por 1,70. Es el retrato más grande
que hecho, por la dimensión que tiene la figura de
Martí. No creo que haga otro mayor.
— ¿Piensas seguir
trabajando la figura de Martí?
—Este es un cuadro
que me gustaría hacer otra vez, lo haría, incluso más
grande y cuando haga una nueva exposición de Talento
quisiera que esa obra estuviera allí. Me encantaría
verla rodeada de otros trabajos míos. Ahora quisiera
verlo expuesto en algún lugar que tenga que ver con
Martí, un sitio como su casa natal. No quiero que se
quede en mi casa o en otro lugar donde nadie lo vea. No
es una obra que hice para mí. Esta obra específicamente
la hice para compartirla con los demás.
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