La Jiribilla | DOSSIER             
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

CUBA EN EL MUNDO

BUSCADOR

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
TESTIMONIOS
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
NOTAS AL FASCISMO
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

VERSIÓN PARA IMPRIMIR

EL SIGNO FUNDADOR DE LA IMAGEN
 
La primera exposición colectiva que permite realizar un itinerario breve por la imagen de Martí vista por nuestros artistas es la que abrió sus puertas en el Memorial José Martí el pasado martes 4 de marzo.


Carina Pino-Santos|
La Habana
Fotos:
La Jiribilla

 

La imagen o icono de José Martí  recorre  la historia de las artes visuales de la Isla cual  referencia  tenaz, necesario asunto para artistas de todas las épocas, quienes parecen  no resistirse desde sus propios imaginarios, sus estilos distintivos a reflejarle en las más variadas manifestaciones artísticas.  Y no se trata de que los creadores hayan seguido, de acuerdo a sus circunstancias específicas de creación,  cambiantes modas, ni de conminar la atención de los espectadores de cualquier género y momento solo por  el atractivo fatuo de  verse eternizado en un símbolo que sabemos persistente por y para siempre en la memoria de su pueblo.  Sino más bien refleja las búsquedas y encuentros individuales y sociales ante un emblema innegable de la nación y la nacionalidad cubanas. 

En el aniversario 150 de su natalicio, la anterior afirmación se evidencia en la contemporaneidad del quehacer artístico expresada en curadurías y  ediciones sobre Martí en la plástica cubana. La primera exposición colectiva que permite realizar un itinerario breve por la imagen de Martí vista por nuestros artistas es la que el pasado martes 4 abrió sus puertas  en el Memorial José Martí, centro donde los visitantes pueden disfrutar no solo de una refinada exhibición de esculturas de pequeño formato en cera de Isabel Santos sobre La Edad de Oro, sino la propia mencionada, Yo sé de un pintor gigante. 

La muestra, una curaduría de Virginia Alberdi, con el auspicio del Consejo Nacional de las Artes Plásticas y el propio memorial, reúne pinturas de 30 artistas  y fue inaugurada por  Pedro Pablo Rodríguez, investigador prestigioso y director de las ediciones sobre el Maestro, quien en su intervención  señaló su papel como un hombre decisivo en el cambio no solo de mentalidad, sino de sensibilidad de su pueblo. 

La exposición  reúne el  fértil e inacabable  reflejo artístico de una visión que también intenta transmitir el ideario del apóstol, y pareciera como si los signos plásticos adquirieran inagotables significados al ser  tan indistintas las maneras en su plasmación. 

Obras no tan conocidas como el Martí, de Javier Guerra de su serie Talento, que nos ofrece siempre una nueva y única cubierta posible para una  publicación utópica, donde la gráfica se interrelaciona con la obra original e irrepetible. O la notable y sobresaliente Pensamiento martiano, de Minerva López, quien  aborda el tópico  de manera originalísima, incapaz de ser lastrada por el reiterado trabajo con el conocido icono, de modo que la gestualidad  poética, la ausencia de una figuración explícita,  no ha impedido una muy novedosa  y  sugerente recreación del título de su pieza. En su Martí y la muerte, de Vicente R. Bonachea nos acerca a un enfoque desenfadado, no exento de un  mágico optimismo. Eduardo Abela lo acerca a la cotidianidad, y pinta un Martí que bien pudiera ser nuestro pariente o amigo, sentado en un hermoso sillón artesanal caribeño. 

Otras obras ya son clásicas citas martianas en  la contemporaneidad del arte cubano, como la de Agustín Bejarano, la conocida y muy gustada Izada, de Ernesto Rancaño, o la interpretación de un verso sencillo martiano, El arroyo de la Sierra, una pieza de Alicia Leal, donde Martí aparece como un guajiro más rodeado de árboles del monte y pavorreales. 

Es evidente que los organizadores no se propusieron una muy amplia selección de artistas y manifestaciones, sino solo uno de los posibles viajes de la mirada, un itinerario capaz de trazar una visualidad diversa desde la creación de los últimos dos decenios sobre la imagen, figura, ideario y concepto de alguien a quien se deben las páginas más avezadas sobre el mercado de arte y  la valoración artística de su tiempo, y que en la  fecundidad de su vida y obra, transcurrido siglo y medio, continúa adquiriendo, a los ojos de  creadores y espectadores activos, nuevas e infinitas aristas para el arte cubano.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600