LA JIRIBILLA
Guerra y economía
LA DEMENCIA DE BUSH ARRUINARÁ AL MUNDO
 

Lisandro Otero| México

Pese a que la opinión mundial ha demostrado su rechazo a la guerra contra Irak, el gobierno de Bush parece determinado a llevarla a cabo. No obstante todos los rechazos, inconformidades y protestas, los intereses petroleros son más poderosos que los criterios prudentes de los propios países amigos de Estados Unidos. Ahora leemos en la revista The Economist sobre las consecuencias ruinosas que tendrá esta guerra para la economía mundial. Esa publicación emite criterios muy conservadores y tradicionalmente se alinea con las fuerzas más reaccionarias del tablero mundial. Sin embargo, en su último número vaticina que una superlativa ansiedad se está adueñando de las esferas financieras. Las bolsas de valores europea, japonesa y norteamericana están más volátiles que nunca. La economía mundial atraviesa un estado de fragilidad extrema, opina The Economist. En Europa los mercados financieros alcanzaron, esta última semana, sus cifras más bajas de los últimos seis años. El mercado de consumo interno en Estados Unidos parece haberse congelado ante la inminencia de la conflagración. El dólar ha perdido un cuarto de su valor frente al euro en solo unos meses, lo mismo ocurre con la libra esterlina. Los precios del petróleo continúan subiendo. A ello ha contribuido la contracción de la oferta de Venezuela y Malasia al consumo mundial y el invierno, que siempre suele elevar el consumo de combustibles para la calefacción.

Tradicionalmente el aumento de los petroprecios ha tenido un efecto paralizante en las economías.

Sin embargo, algunos analistas estiman que la guerra tendría un efecto estimulante si fuere de corta duración y alcanzase un éxito resonante. La mayoría de los especialistas creen que incluso si así fuere lo peor vendrá tras la guerra. Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal, declaró recientemente que el mayor daño lo está haciendo la incertidumbre. Se espera un continuado colapso de los valores bursátiles y deplorables consecuencias de las represalias económicas que el gobierno Bush tomará venganza contra quienes no lo apoyaron. Un boicot contra las importaciones de Francia y Alemania tendría efectos perniciosos para ambos lados del Atlántico.

The Economist informa del criterio de muchos analistas sobre las consecuencias negativas de la guerra en Estados Unidos que se extenderán durante los próximos diez años con una disminución del producto nacional bruto. De igual manera se piensa que el déficit presupuestal ascenderá considerablemente. Será necesario que el pueblo norteamericano entre en una etapa de considerable austeridad y solamente apretándose el cinturón y reduciendo su actual nivel de vida podrá salir del hoyo. Si eso ocurre en aquel país el costo para los países del Tercer Mundo será más deprimente aún. Con el valor del hidrocarburo por las nubes las naciones de escaso desarrollo tendrán que pagar cifras incosteables para obtener su energía.

En México la guerra puede ser igualmente nociva. El Presidente Fox ha afirmado la dignidad de México al comprometerse a un voto emancipado en el Consejo de Seguridad y no apoyar la guerra contra Irak. De variar ese dictamen y someterse mansamente a la Casa Blanca, tras las protestas de redención, el costo político sería enorme. Equivaldría a entregar la presidencia a López Obrador en el 2006 y a quedarse condenado a una minoría ínfima en el Congreso en las elecciones del 2003. Pero de mantener su independencia y ratificar la soberanía mexicana el vesánico Bush va a maniobrar para detener las inversiones estadounidenses en México. Las condiciones del intercambio, dentro del TLC, se harán más tensas. Fox está sosteniendo una espada de dos filos y como quiera que se mueva los alcances de su política serán enojosos.

Las derivaciones del advenimiento de Bush al poder serán nefastas para el mundo y para México en particular. Nos hallamos enfrentados a una era demencial donde las ambiciones de las transnacionales petroleras y la insania belicista del complejo industrial militar estadounidenses pueden sumir este planeta en una Tercera Guerra Mundial y en la más leve de las posibilidades, hundirnos en una ola de hambre, penuria, enfermedades y muerte.
 


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu