| LA JIRIBILLA | ||
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Concierto en Casa por los 35 años de la Nueva Trova
La Sala Guevara es pequeña, muchos los convidados y algunos mares infranqueables. Los anfitriones de Casa de las Américas idearon entonces un modo de prolongar el espacio y tender puentes sobre el océano, para que la remembranza por los 35 años del primer concierto allí de la Nueva Trova, y los 30 de la fundación oficial del movimiento, alcanzara a un público multitudinario e internacional. Por suerte existe en la Casa una Ventana a Internet, a través de la cual esa utopía fue posible. Lo que había en plan era una especie de conferencia de prensa–concierto para la presentación del álbum Del agua que bebimos, antología homenaje a la trova tradicional cubana producida por Lázaro García y editada por Bis Music. "Es un disco imprescindible que nos faltaba", había escrito Germán Piniella en las palabras de presentación. García debió pensar lo mismo cuando propuso a los cantautores de la Nueva Trova enlazar sus voces y composiciones con las de Sindo Garay, Miguel Matamoros, Manuel Corona, María Teresa Vera, Teofilito, Manuel Luna, Agustín Acosta y Ñico Saquito, entre otros trovadores inmortales que ha dado este país. Cuando se abrió la ronda, llovieron las preguntas de los que seguían el encuentro vía Internet. La gente de la Sala andaba como hipnotizada, no quería preguntar. Ni siquiera la prensa abusó del hábito. Habían venido a escuchar. Alguien dijo: –Si Haydee estuviera... "Quien dice que no está aquí, respondió Silvio. Cuando entré a la sala a quien primero vi fue a Haydee... La tengo cerca; estoy escuchando sus chistes, sus comentarios. Es imposible que una actividad como esta se dé sin su presencia, porque ella es la Casa misma. Haydee es un pilar de la Casa, de la trova, de la cultura y de la humanidad cubana". "¿Qué significa ser trovador revolucionario en cubano en estos tiempos de globalización?", demandaba Claudio, desde Chile. "Lo mismo que significó para aquellos que al pie de una ventana cantaron La Bayamesa por primera vez. El concepto de trovador es una esencia de cultura, persona, país, sueño, pero como dijo uno de ellos, cada tiempo contiene su abismo, su espada y su sol", contestó Vicente. "¿Es posible definir el estado actual de la canción pensante en Cuba?", interpelaron desde Santiago. "Está bien, aseguró Lázaro García. Como se dice, goza de buena salud. La globalización y el mercado se oponen a su difusión, pero tenemos una buena coraza contra eso. Cuando componen, los trovadores no se detienen a pensar si una canción va o no a venderse, sino si es expresión de sus inquietudes y sus sueños".
Silvio cantó Perla marina, de Sindo Garay, y luego pidió prestada una guitarra para regalarle al público el estreno de Cita con ángeles. No la que cantó en el disco, sino una bien reciente. Lo hacía, dijo, recordando aquella primera noche en la Sala Che Guevara. "De lo que más me acuerdo es que entre Nicola, Pablo y yo no teníamos suficientes canciones, de las denominadas de contenido, para hacer el concierto, y entonces tuvimos que echarle mano a las que no tenían contenido, que en aquella época eran la mayoría. Y luego, también hubo que echarle mano a la de los amigos...".
Los ángeles de los versos de Silvio sobrevolaban la Sala
al filo de las seis, cuando Lázaro García confesó que la
transmisión en vivo por Internet había terminado, pero
que una reunión de trovadores no podía acabarse sin
descarga. Al escenario se fueron todos, a corear
melodías inmortales, para que los más jóvenes saborearan
el agua que beberán. |
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