|
HOMENAJE A SARA GÓMEZ
El cine de Sara Gómez permanece
como una de las propuestas nacionales que más se empeñó
en mostrar la "realidad" cubana en profundidad, aunque a
diferencia de aquel, casi sin mediaciones estéticas.
Juan
Antonio García|
Camagüey
No
alcancé nunca a hablar con Sara Gómez. Debo haber tenido
apenas unos diez años de edad aquella noche del 2 de
junio de 1974 en que ella murió, dicen que acosada por
el asma. ¿De dónde puede nacer, entonces, esta rara
sensación de familiaridad que experimento cuando comento
sus películas? ¿Por qué me siento más animado con su
obra, esa obra breve que descubrí de modo tardío, que
con otras se supone generacionalmente más cercanas a mis
horizontes de expectativas, a mis gustos estéticos, o
incluso, a mi rol masculino dentro de la actual
sociedad? Quizás nunca pueda alcanzar a descubrir una
razón convincente, capaz de revelar el porqué de la
vigencia de su credo artístico, pero a pesar de ello me
atrevo a enunciar una virtud que aún se nota: la
sugerente capacidad de Sara Gómez para dinamitar
límites, ya fueran generacionales, artísticos o
sociales. Junto al de Tomás Gutiérrez Alea, su cine
permanece como una de las propuestas nacionales que más
se empeñó en mostrar la "realidad" cubana en
profundidad, aunque a diferencia de aquel, casi sin
mediaciones estéticas.
No
debe ser casual que haya sido justo Titón el que, a mi
juicio, mejor consiguió revelar las intenciones últimas
en el accionar artístico de esta realizadora. Según
Alea, "a Sara le hubiera gustado hacer cine sin cámaras,
sin micrófonos: directamente, y eso es lo que le da esa
fuerza, y esa cosa única que lamentablemente, no creo
que haya sido suficientemente valorada con los años". Y
en efecto, las películas de Sarita (que así firmaba en
un principio sus trabajos) siguen siendo una excepción
en el plano estilístico, pero también conceptual; yo
diría que ha sido, al lado del Nicolás Guillén Landrían
de Coffea Arábiga (1967) o del Julio García
Espinosa de Son o no son (1980), la cineasta que
más se esforzó en poner en crisis (sin pretender
suprimirla) la dictadura del canon aristotélico dentro
del cine nacional. De modo premeditado desoyó los
preceptos más usuales e hizo de lo documental una
ficción y viceversa; de allí que hasta De cierta
manera (1976), considerada su debut en el terreno de
la ficción, igual admita una lectura no fictiva.
Por sus películas nos consta que fue, hasta su muerte,
consecuente con ese espíritu crítico que animaba su
razón. Todavía me sigue pareciendo insólito que haya
sido precisamente en los setenta que Sara Gómez se nos
apareciera con su filme de ficción De cierta manera.
Según la historiografía más convencional, fue este
el peor decenio que conoció la cultura en la Isla,
debido al ejercicio de una absurda censura que marginó
el arte más controvertido para estimular sobre todo una
literatura moralizante (nótese el auge del policiaco y
libros infantiles).
Ya advertí en un inicio que nunca gocé del privilegio de
su compañía. Pero eso también tiene sus ventajas, pues
ahora puedo darme el lujo de la opinión desprovista de
compromisos sentimentales.
Sus amigos insisten en evocarla como una persona de
humor difícil, impredecible. Evocarla como uno de esos
seres extravagantes que te seducen no precisamente con
la retórica más complaciente. Yo he intentado hablar más
de sus películas que de ella, pues en el fondo no hay
nada más ilustrativo del temperamento de un autor, que
aquella obra que lega a la posteridad. Sara se propuso
violentar la comodidad de esa gente que entra al cine
pensando que debe encontrar en pantalla algo que les
haga olvidar las tragedias que a diario viven, e hizo
del imperativo délfico ("conócete a ti mismo") casi un
lema: nos demostró que de nada vale que festejemos la
perfección de un porvenir prometido, si antes no
rastreamos en las esencias de nuestro comportamiento y
nos proponemos un crecimiento real y efectivo.
De allí el plausible empeño de ir más allá de esa
pasarela de máscaras en que frecuentemente se nos ha
convertido la vida, transformándonos a casi todos en
actores de reparto dentro de un drama que ya ha sido
escrito por terceros. Nos insinuó un cine casi
pornográfico en el plano espiritual, osadía que explica
por qué algunas mentes escandalizadas aún rechazan este
tipo de desnudez estilística. Pero sobre todo puede
entenderse por qué, de cierta manera, Sara Gómez
terminó quedándose para siempre entre nosotros, mientras
repite con esa voz desgastada por el humo de un cigarro
que nunca concluye: "Yo por lo menos renuncio a
declararme impotente". (En Bembeta 723, el 23 de
noviembre de 2002)
GUANABACOA: CRÓNICA DE MI FAMILIA
Sara Gómez
Doc. / 1966 / 35 mm. / B/N / 13 min.
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Productor: Eduardo Valdés Rivero, Jesús Pascau
Sonido: Departamento de Sonido ICAIC
Música: Fabio Landa
Edición: Justo Vega
Fotografía: José Tabío, Luis Marzoa
Sinopsis: La realizadora, en busca de sus raíces,
presenta un cuadro familiar que es testimonio de una
época y de un modo de vida. |
… Y TENEMOS SABOR
Sara Gómez
Doc. / 1967 / 35 mm. / B/N / 30 min.
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Productor: Jesús Pascau
Sonido: Germinal Hernández, Carlos Fernández
Edición: Justo Vega
Fotografía: Mario García Joya, José López
Sinopsis: Análisis de la música cubana a partir de
la procedencia y sonoridad de sus instrumentos
básicos. |
EN
LA OTRA ISLA
Sara Gómez
Doc. / 1968 / 35 mm. / B/N / 41 min.
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Productor: Jesús Pascau
Sonido: Germinal Hernández
Música: Tomás González Pérez
Edición: Caíta Villalón
Fotografía: Luis García
Sinopsis: Documental encuesta realizado en la Isla
de la Juventud con quienes integran y representan la
nueva generación. |
DE BATEYES
Sara Gómez
Doc. / 1971 / 35 mm. / B/N / 24 min.
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Productor: Santiago Llapur, Guillermo García
Sonido: Germinal Hernández
Música: Emiliano Salvador
Edición: Iván Arocha
Fotografía: Luis García
Sinopsis: Reportaje sobre la historia de los
bateyes. Presencia y significación cultural de los
inmigrantes. |
SOBRE HORAS EXTRAS Y TRABAJO VOLUNTARIO
Sara Gómez
Doc. / 1973 / 35 mm. / B/N / 9 min.
Guión: Sara Gómez
Productora: ICAIC
Productor: Guillermo García
Sonido: José Borrás
Edición: Iván Arocha
Fotografía: José M. Riera
Sinopsis: Opiniones de obreros de la industria
textil sobre las tesis del XIII Congreso Obrero de
la CTC.
|
DE CIERTA MANERA
Sara Gómez
Fic. / 1974 / 35 mm. / B/ N / 79 min.
Guión: Sara Gómez, Tomás González
Productora: ICAIC
Productor: Camilo Vives
Sonido: Germinal Hernández
Escenografía: Roberto Larrabure
Música: Sergio Vitier
Edición: Iván Arocha
Fotografía: Luis García
Intérpretes: Mario Balmaseda, Yolanda Cuéllar, Mario
Limonta, Isaura Mendoza, Bobby Carcasés, Sarita
Reyes y actores no profesionales
Sinopsis: El reparto Miraflores, construido en 1962
por los mismos que lo habitarían, es resultado de
los primeros esfuerzos de la Revolución por
erradicar los barrios marginales. Yolanda, nueva
maestra de la comunidad, afronta las diferencias y
conflictos que surgen en su relación amorosa con
Mario, un obrero de la barriada, en la que se
manifiesta el choque entre la antigua mentalidad y
las nuevas actitudes. |
|