LA JIRIBILLA

LISANDRO OTERO:
SIEMPRE HE CONFIADO EN LAS UTOPÍAS

 
Leerlo es una aventura enriquecedora, apasionante. Incitarlo al diálogo, un placer y ese desafío que supone someter a un periodista avezado a ese metafórico ruedo, a ese duelo de preguntas y respuestas, del que él mismo es un artífice consumado. Entrevista a Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura 2002.


Anubis Galardy |
La Habana


Es uno de los narradores más importantes de la segunda mitad del siglo XX cubano, cuyas pulsaciones y virajes han quedado registrados, de mano maestra, en su literatura. Una literatura a la que el ejercicio paralelo del periodismo -al contrario de lo que opinan algunos escritores sobre ese oficio-, no ha hecho sino reportarle ganancias, en un juego de mutuas influencias, de savias nutricias, del que ambas vertientes han salido favorecidas.

Testigo y actor de su tiempo, polémico, desenfadado, asequible, con una curiosidad en permanente acecho y una lozanía intelectual intacta a sus 70 años, Lisandro Otero ha consolidado una obra vasta, coral, significativa; una novelística espléndida, que sigue creciendo, en la cual explora a fondo en la historia -no solo de su país- y en los vericuetos más íntimos de la naturaleza humana, los azares del hombre frente a sí mismo y a su destino.

Leerlo es una aventura enriquecedora, apasionante. Incitarlo al diálogo, un placer y ese desafío que supone someter a un periodista avezado a ese metafórico ruedo, a ese duelo de preguntas y respuestas, del que él mismo es un artífice consumado.

-A estas alturas de una vida intensamente vivida, como la suya y una obra sólida, de alto vuelo, que lo respalda, se impone una especie de retrospectiva casi como una consecuencia natural. ¿Ha dado ya esa mirada atrás, cuál es el saldo?
-Todavía no he realizado esa retrospectiva porque cuando tire la raya y
sume quiere decir que no hay nada más que añadir. Pero hay en el haber algunas realizaciones, algunas frustraciones, pérdidas y ganancias, desaciertos y conquistas... como todo el mundo.

-El Premio Nacional de Literatura le llega en un momento en que tiene acumulado un número considerable de honores y distinciones. ¿Cómo lo recibió?
-Con sorpresa, con asombro y desconcierto. No tenía la menor idea de que habría de recibirlo. Pensaba que jamás me sería otorgado. He recibido casi un centenar de mensajes de Internet y decenas de llamadas telefónicas de todo el mundo. He visto numerosos cables de agencias de prensa, los periódicos de América Latina han difundido la noticia. Es un lauro prestigioso que ha convocado la atención de la esfera de la cultura.

 


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu