| LA JIRIBILLA |
|
LISANDRO OTERO: Testigo y actor de su tiempo, polémico, desenfadado, asequible, con una curiosidad en permanente acecho y una lozanía intelectual intacta a sus 70 años, Lisandro Otero ha consolidado una obra vasta, coral, significativa; una novelística espléndida, que sigue creciendo, en la cual explora a fondo en la historia -no solo de su país- y en los vericuetos más íntimos de la naturaleza humana, los azares del hombre frente a sí mismo y a su destino. Leerlo es una aventura enriquecedora, apasionante. Incitarlo al diálogo, un placer y ese desafío que supone someter a un periodista avezado a ese metafórico ruedo, a ese duelo de preguntas y respuestas, del que él mismo es un artífice consumado.
-A
estas alturas de una vida intensamente vivida, como la
suya y una obra sólida, de alto vuelo, que lo respalda,
se impone una especie de retrospectiva casi como una
consecuencia natural. ¿Ha dado ya esa mirada atrás, cuál
es el saldo?
-El Premio Nacional de Literatura le llega en un
momento en que tiene acumulado un número considerable de
honores y distinciones. ¿Cómo lo recibió? |
|
|