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LETRA POR LETRA
La última Feria de Guadalajara dejó
claro cuál libertad es la que propugna desde su nombre
la revista Letras Libres: la libertad de mentir.
Creada y dirigida por sectores de la derecha mexicana, su
estrategia es similar a la diseñada por la CIA en
tiempos de la Guerra Fría para otras muchas
publicaciones en Europa o en América Latina.
A pesar de su tono seudocultural, basta hojear algunos
de sus números para notar que, Letras Libres
tiene como prioridad editorial atacar y denigrar, hasta
borrar definitivamente del escenario político, al
movimiento progresista mundial.
En su empeño, se vale preferentemente de cuanto converso
pueda echar mano. La condición de renegados de estos
colaboradores —aseguran los expertos de esa propaganda—
los hace más creíbles a los ojos de los ingenuos.
Otro de los métodos habituales de este tipo de
periodismo es la práctica goebbelsiana del infundio. En
su último número, los editores de Letras Libres
insisten en repetir las falsedades con que trataron de
empañar el éxito rotundo de la presencia cubana en la
pasada Feria de Guadalajara.
Ante esa cínica perseverancia y con el propósito de
desenmascarar los métodos de una prensa que se
autoproclama “libre” y “democrática”, La Jiribilla
ofrece la transcripción completa, tomada de las
grabadoras de sus reporteros, del incidente de bolsillo
que los amanuenses de la mentira persisten en
amplificar, acompañada del testimonio de dos de sus colaboradores
presentes en aquella ocasión.
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