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DE LETRAS LIBRES A LETRAS CAUTIVAS
"Desentona
este número cautivo de Letras Libres con el
respetuoso espíritu con que Cuba fue invitada y con el
que acudió a esta Feria del Libro de Guadalajara.
Desentona con el pasado, el presente y el verdadero
futuro de Cuba. Desentona con el espíritu culto,
revolucionario, rebelde del pueblo cubano".
Denuncia entregada durante la
presentación de la revista Letras Libres
en la XVI
Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Elíades Acosta
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Guadalajara
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El
último número de la revista Letras Libres (año 4,
número 47, noviembre del 2002), que se ha hecho
coincidir con la XVI edición de la Feria del Libro de
Guadalajara dedicada a Cuba, marca con absoluta nitidez
el final de un viaje que ha terminado convirtiéndola en
rehén de las obsesiones y odios de una cruzada contra el
pueblo de la Isla, y que por la esencia y métodos que
aquí exhibe, a nada teme más que a la verdadera
libertad. Con esta apoteosis y entrega jubilosa en brazo
de la política de los círculos más reaccionarios del
Gobierno de Estados Unidos y al unirse a la jauría
miamense, Letras Libres transita hacia un
vergonzoso y costoso cautiverio.
Más del
70 por ciento de las páginas de este número se dedican a
predecir el futuro de Cuba, de su Revolución y de su
pueblo. Pero si predecir ha sido siempre un ejercicio
riesgoso, se manifiesta aquí sencillamente imposible. Y
no puede ser de otra forma cuando el punto de partida y
el de arribo ya están marcados desde el inicio; cuando
los augures y pitonisas no son rigurosos con sus
fuentes; cuando manipulan sin pudor la verdad
comprobable; cuando ocultan y engañan, o sencillamente
mienten como en este caso.
Quienes
animan contra Cuba revolucionaria este número de
Letras Libres se muestran incapaces de hacer
vaticinios mediante objetivos, no porque pueden, sino
porque no quieren: están viciados de origen, supeditados
a una agenda impuesta por el gobierno norteamericano
desde hace más de 40 años. Se revelan, una vez más
carentes de rigor intelectual y de la más elemental
decencia, al pretender criticar al pueblo cubano por su
heroica defensa del proyecto social de la Revolución.
Sencillamente mienten en la letra y el espíritu los
autores de los siete artículos centrales, pandilla
trasnacional ilustrada que pretende deslumbrar incautos
con trucos de mala ley. Y debe decirse: intentan estafar
a quienes no conocen de cerca nuestro proceso; a
aquellos que carecen de información confiable,
fidedigna, para arribar a sus propias conclusiones.
Estos artículos infames no están hechos para consumo del
pueblo cubano, sino para la propaganda exterior. Sus
autores saben demasiado bien que trazarse semejante meta
hacia el interior del país, que es, a fin de cuentas
donde se decide el futuro de Cuba, es una tarea que
excede sus fuerzas. Pero eso no les importa: todo sea
por las jugosas subvenciones del gobierno
norteamericano, el único combustible capaz aún de mover
la muy maltrecha maquinaria de las agresiones y la
subversión contra la Revolución Cubana.
Derrotados desde hace mucho en lo político, carentes de
arraigo y prestigio en Cuba, los promotores de este
nuevo muro de las lamentaciones levantado en el aire por
Letras Libres moverían a risa, si no causase repugnancia
tanto servilismo. En los últimos tiempos semejante
expresión de lo invertebrado solo ha sido superada por
la imanten terrible y siniestra, premonitoria de lo que
sería el futuro de Cuba sin Revolución; ese futuro al
que los señores de Letras Libres nos quieren condenar:
la imagen de la congresista yanqui de origen cubano Ileana Ross-Lethinen envolviendo en la bandera
norteamericana al niño secuestrado, a Elían González,
como si fuese un caramelo al que se pretende engullir.
Desentona este número cautivo de Letras Libres con el
respetuoso espíritu con que Cuba fue invitada y con el
que acudió a esta Feria del Libro de Guadalajara.
Desentona con la libertad y la verdad que dice defender,
y ofende. Desentona con el pasado, el presente y el
verdadero futuro de Cuba. Desentona con el espíritu
culto, revolucionario, rebelde del pueblo cubano.
A estos
domesticadores de las letras libres recomiendo
interiorizar en el slogan publicitario de la firma de
lentes Augen, que aparece en la página 28 de este mismo
número:
"Tan importante es verse bien, como ver bien".
Francamente a los ojos del pueblo cubano y del resto de
los pueblos del mundo, no han logrado ni una cosa, ni la
otra, y con infamias de este tipo menos las lograran. Y
como nunca tendrá lugar el futuro de Cuba que
pronostican, y para el cual afilan en las sombras sus
cuchillos, disfrazados de demócratas, les recomiendo
también que se aconsejen con el Sr. Andrés Openheimer.
Él, que es también uno de los autores de este número,
escribió hace una década un libro con el sugestivo libro
de La hora final de Fidel Castro, y les podrá
recomendar qué
hacer cuando lo que se vaticina con
aplomo y cara dura jamás ocurre en la terca realidad;
cómo seguir pontificando aunque no se disponga de un
solo átomo de decencia, ni el menos asomo de respeto a
la inteligencia de los demás. |