La Jiribilla | LA OPINIÓN
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER 

EL GRAN ZOO 

PUEBLO MOCHO 

CARTELERA 

BUSCADOR 

LIBRO DIGITAL 

•  GALERÍA 

LA OPINIÓN 

LA CARICATURA 

LA CRÓNICA 
MEMORIAS 
EL CUENTO 
EN PROSCENIO 
LA FUENTE VIVA 
Otros enlaces 
Mapa del Sitio 


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

VERSIÓN PARA IMPRIMIR

DEMOCRACIA

Enrique Ubieta Gómez
  | La Habana

 

I

El mundo de los negocios se agita. La Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos auspicia la reunión en Wall Street. Joao Francisco Meira, ejecutivo de Vox Populi, una compañía encuestadora brasileña, lo anuncia enfáticamente: Lula da Silva, el candidato a la presidencia del izquierdista Partido del Trabajo, puede esta vez ganar las elecciones. “Existe un deseo mayor de cambio del que había en 1998 o 1994”, advierte ante un grupo de banqueros e inversores. Claro, no se refiere al deseo de los banqueros y de los inversores. Se refiere a la chusma, a las masas. Los asistentes fruncen el ceño; es inadmisible, comentan.  Peter Geraghty, director gerente de Darby Overseas Investments, que posee bonos brasileños, declara: “No tendrá un año para descubrir lo que los mercados quieren. El mercado ya lo habrá castigado para entonces”. CNN Digital en español no utiliza eufemismos para comentar el mensaje de Wall Street: “los inversores, tanto locales como extranjeros, probablemente se alejarán del país si Lula resulta vencedor”.

Los banqueros prefieren al candidato oficial. Pero Fernando Henrique Cardoso, el presidente, se siente incómodo. La intromisión es demasiado evidente. ¿Y la voluntad popular? George Soros, el especulador norteamericano de las finanzas, es dueño de una fortuna valorada en 7 000 millones de dólares. No depende de los electores, y dice con cinismo la verdad. Durante una cena en el Council of Foreign Relations de Nueva York, admite que la amenaza es una injerencia “antidemocrática” de los mercados, pero recuerda: “En la Roma antigua sólo votaban los romanos. En el capitalismo global moderno, sólo votan los norteamericanos. Los brasileños no votan”. En realidad, no siempre y no todos los norteamericanos votan.

II

En Venezuela la Federación de Patronos (Fedecámara), convoca el paro. Por dos días la capital continúa su rutina diaria y la mayoría de los establecimientos públicos abren. Las televisoras privadas trasmiten sin embargo imágenes de una ciudad desierta que fue filmada en horas de la madrugada. Es un paro virtual. Entonces se produce el golpe militar contra un presidente elegido y ratificado por la abrumadora mayoría del electorado. Pedro Carmona, jefe del gremio patronal asume el mando, deroga la Constitución aprobada en plesbicito popular y suspende el Poder Legislativo. La televisión anuncia la “renuncia” de Chávez. Todavía no se ha definido la situación y la prensa norteamericana, es decir, la gran prensa, saluda y celebra la victoria de los patronos. El demócrata Aznar reconoce a Carmona como presidente. El pueblo inunda las calles y revierte el golpe. Pedro el Breve huye. Las televisión privada, en el uso democrático de la libertad de expresión, no trasmite el regreso de Chávez, ni el júbilo popular.

III

El 20 de mayo Bush se reúne en Miami con los principales cabecillas de las organizaciones que han lucrado durante décadas con el terrorismo anticastrista. Pide libertad para Cuba, y elecciones libres. No habla de libertad para Puerto Rico, ni exige transparencia electoral en la Florida. Asegura que el pueblo cubano quiere cambiar su sistema. El miércoles 12 de junio más de un millón de cubanos desfila por el malecón habanero en respaldo a una propuesta que ratifica constitucionalmente el socialismo. CNN reporta desde Cuba: “Otras ciudades como Santiago de Cuba, Santa Clara, Holguín o Sancti Spíritus, también fueron escenario de multitudinarias marchas contra la injerencia norteamericana y en defensa del sistema socialista de partido único vigente en la isla. ‘La población cubana esta decidida a marchar con el uniforme de la moral y la dignidad’, dijo Rosario Risco, una obrera textil”.

El sociólogo Juan Clark se inclina sobre un viejo y grueso volumen, y dictamina: “esto ha sido posible porque la estructura política de la Cuba actual no permite la neutralidad, y además, Castro es un gran manipulador político”. En la Cuba de hoy, agrega al Nuevo Herald, “la población tiene una tendencia a aceptar la sociedad en que vive”. Eso se llama consenso, diría yo, pero el Herald atribuye esa tendencia a la “apatía” y al “miedo”. Los cubanos son cobardes, indolentes y tontos. Pero la solicitud de respaldo constitucional al socialismo redactada por las organizaciones de masas del país será puesta este sábado a la firma de la población. Seguramente, los periódicos libres y democráticos dirán el lunes o el martes, cuando se conozcan los resultados, que las masas manipuladas no tienen derecho al voto. Mientras, el imperio continúa la producción de nuevos, sofisticados y democráticos armamentos para la justicia infinita del mercado. 

OPINIONES ANTERIORES

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2002
 IE-800X600