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CINEMATECA DE CUBA
La
Cinemateca de Cuba nació el 6 de febrero de 1960. Antes
hubo varios cineclubes, algunos muy activos. Uno de
ellos se llamó Cinemateca de Cuba, aunque no poseía una
colección de cine, lo que caracteriza y define a un
verdadero archivo fílmico. Recibían películas a
préstamo, las exhibían y comentaban. En ocasiones sus
actividades alcanzaban eco en la prensa. Afrontaban la
desidia ambiental de un panorama donde la vida cultural
resultaba agónica. La existencia de aquel cineclub ha
propiciado que algunos intelectuales significativos se
atribuyeran una fundación de la Cinemateca de Cuba, sin
que lo fuera. Alrededor de los cineclubes se movieron, y
formaron un gusto cinematográfico, intelectuales de gran
valía y notable exigencia crítica. Tal antecedente, pese
a ese error informativo, es de agradecer en un panorama
ralo, donde las iniciativas culturales nacían y morían
con una intermitencia trágica. Lo mismo pasaba con la
producción cinematográfica cubana: las compañías se
creaban para generar un filme, o dos, y desaparecían.
Sus huellas quedaban en descuidados almacenes y
hemerotecas, y en la esperanzada vivencia de sus
protagonistas. También dejaban un remanente favorable:
los conocimientos técnicos y la ansiedad de poseer,
alguna vez, una industria fílmica realmente cubana, que
respondiera a la ansiedad de sus creadores y a la avidez
de un público cada vez más cinéfilo.
Fue con la constitución del Instituto Cubano de Arte e
Industria Cinematográficos cuando aquellos sueños
comenzaron a cumplirse. Y al año de fundado, el ICAIC
creó la Cinemateca de Cuba. Su director durante treinta
años, Héctor García Mesa, fue un hombre de
extraordinaria dedicación, muy recordado en el ámbito
del cine cubano y entre los cinematecarios de todo el
mundo. Nuestra Cinemateca es miembro de la Federación
Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) y de la
Coordinadora Latinoamericana de Archivos de Imágenes en
Movimiento (CLAIM).
En la "Constancia de Establecimiento" se caracterizó a
la Cinemateca de Cuba como "un departamento cultural del
ICAIC, con el propósito fundamental de conservar
indefinidamente el patrimonio cinematográfico nacional y
otros materiales fílmicos extranjeros, para su
utilización con exclusivos fines de estudio,
investigación, educativos y para su exhibición cultural
y no comercial", en atención a "su naturaleza como
Archivo Fílmico Nacional". En lo relacionado con el
alcance de su ejercicio patrimonial, sus "Estatutos y
Reglamentos Internos" especificaron "la conservación
indefinida, en primer lugar, del patrimonio cultural
cinematográfico nacional de todas las épocas y en
segundo orden de prioridades, de todas aquellas obras de
la historia y desarrollo del cine mundial y en
particular del latinoamericano y caribeño, que por su
destacado interés artístico, histórico, técnico o
cultural en general, sea posible adquirir".
En los primeros tiempos existió un Archivo Fílmico que
servía directamente a la producción cinematográfica del
ICAIC y a otros departamentos, entre ellos a la
Cinemateca. Aquella convivencia armónica tendría mejor
definición en 1989 al incorporar definitivamente el
archivo a la Cinemateca de Cuba, desde donde continuó
cumpliendo las funciones anteriores. La incorporación,
que se hacía "para resolver contradicciones de
principios y duplicidad de funciones, así como para
eliminar la carga económica que el Archivo representa
para la Empresa [Estudios del ICAIC]", permitió "la
implementación efectiva de los Estatutos y Reglamentos
Internos de la Cinemateca de Cuba, en todas sus partes".
Un año después, en 1990, ocurrió en La Habana la
Asamblea General anual de la FIAF, acontecimiento con
que se celebró, también, esa confirmación de nuestra
Cinemateca como verdadero Archivo Fílmico Nacional.
La labor inmediata de la Cinemateca fue rescatar cuanto
filme cubano pudiera, ya fuera documental o de ficción
y, prioritariamente, los noticieros y documentales
cinematográficos que reflejaban aspectos de la historia,
las costumbres y acontecimientos trascendentes, pues
constituyen un preciado material de estudio para
cineastas y especialistas de variadas disciplinas. La
sucesiva incorporación de colecciones privadas y de los
activos empresariales de distribuidoras y productoras
fílmicas, enriquecieron las arcas de la Cinemateca de
Cuba. Compras y donaciones de producciones extranjeras
las complementaron. El ICAIC le entregaría copias de
cada material fílmico de su producción.
Gracias a la contribución del ICAIC, la Cinemateca ha
restaurado y pasado a material de seguridad todos los
filmes de largo y cortometraje que pudo rescatar de los
producidos en el país antes de su fundación en 1960.
También conserva materiales de duplicación y copias de
exhibición de la producción ICAIC, cuyo laboratorio ha
cumplido los trabajos de limpieza y reproducción de
copias, siguiendo las normas recomendadas por la
Comisión de Preservación de la FIAF. Nuestros fondos
también se han nutrido de materiales fílmicos de interés
del cine mundial, especialmente de América Latina. Esta
última colección se ha constituido en el segundo tema de
prioridad de nuestro archivo, al que se suma la
correspondiente documentación y catalogación. A ello ha
contribuido el hecho de que en La Habana ocurra cada año
el Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, auspiciado por el ICAIC. Festival que
es un punto excepcional para el encuentro de
realizadores, técnicos y críticos de cine. Entre
nuestros tesoros contamos con un modesto pero
significativo museo del cine. Nació de la adquisición y
restauración de antiguos equipos. La mayoría de esos
objetos fue exhibida durante varios años en el cine La
Rampa, en La Habana; en fecha próxima la colección
contará con su propia sede.
Tras largos años de preparación, la Cinemateca está en
la fase de concluir, para su publicación, el "Cine
cubano: Catálogo del ICAIC", donde también se incluye la
documentación correspondiente al cine anterior a 1959
(lamentablemente, no se relaciona allí la producción de
cine de otras instituciones, lo que requerirá un
esfuerzo posterior). El catálogo fue elaborado por la
especialista María Eulalia Douglas, con la colaboración
de nuestro Departamento de Documentación. También son de
esa autora los libros La tienda negra (el cine en
Cuba de 1897 a 1990), el Diccionario de cineastas
cubanos, la Guía temática del cine cubano, el
folleto Premios y distinciones nacionales e
internacionales ganados por el cine cubano. En esos
libros aparecen fichas técnicas, sinopsis, notas de
interés histórico o anecdótico, los premios conquistados
por los filmes y la información sobre su conservación (o
no) en la Cinemateca de Cuba. Nuestros especialistas,
junto a otros estudiosos y críticos cubanos invitados,
han concluido este primer tomo de Coordenadas del cine
cubano. Otro libro en preparación es "El cine soviético
de principio a fin", de la investigadora Zinaida Barash,
especializada en la producción fílmica del Este europeo.
Quien por mucho tiempo fuera la especialista principal
de nuestra Cinemateca, la investigadora Teresa Toledo,
reunió en un volumen la documentación de los primeros
Diez Años del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano,
de obligada referencia para quien desee adentrarse
en la producción fílmica de nuestro continente. Las
investigadoras Alicia García y Sara Vega se han
especializado en la cartelística de cine, arte aplicado
que en nuestro país alcanzó un nivel subrayado por la
crítica internacional y devino fuente de un peculiar
coleccionismo. De ellas son las publicaciones La otra
imagen del cine cubano, catálogo de una exposición
antológica en nuestra sede, y "Carteles son... carteles
del ICAIC", de próxima edición. Sumada a la labor de
investigación y edición de textos, los especialistas de
la Cinemateca de Cuba han dictado conferencias en
universidades y centros culturales de Cuba, América
Latina, Europa y Estados Unidos.
La Cinemateca posee documentos, guiones y datos
específicos del cine cubano, una extensa colección de
fotografías de producción, carteles, materiales
publicitarios, recortes de prensa de diversos temas,
libros especializados y referenciales. Ha reunido una
amplia y bien clasificada documentación sobre el cine
latinoamericano. Mantiene una biblioteca y una
hemeroteca especializadas en cine y otras artes
visuales, que son consultadas por investigadores y
estudiantes, y un crecido número de profesionales del
cine. La Cinemateca de Cuba sostiene relaciones de
intercambio con numerosos colegas miembros de la FIAF y
de CLAIM. Ha organizado encuentros de instituciones
pariguales y participado en seminarios y reuniones
organizadas por ellas. También ha prestado servicios de
asesoramiento a cinematecas en formación en diversos
países del Tercer Mundo. Colabora habitualmente con la
Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los
Baños, desde su fundación en 1987; ha contribuido con
materiales y asesoría al desarrollo de su Centro de
Documentación; sus estudiantes tienen libre acceso a
nuestras exhibiciones de filmes. También presta su apoyo
a proyectos de la Fundación del Nuevo Cine
Latinoamericano, con sede en La Habana, relacionados con
la salvaguarda del patrimonio audiovisual
latinoamericano y con investigaciones acerca del cine en
el país.
Gracias a la persistencia de sus servicios de
documentación y a sus programas de exhibición de filmes,
la Cinemateca de Cuba ha devenido escuela de varias
generaciones de cineastas cubanos y extranjeros. Esas
actividades han contribuido a que sea, más que un centro
de conservación de cine, parte viviente y reflejo de la
cultura cinematográfica. Es algo que se le reconoce
internacionalmente en sus cuarenta años de existencia,
como parte activa de las instituciones que conforman la
Comisión Nacional Cubana de Patrimonio Cultural.
Tomado de Coordenadas del cine cubano 1,
coordinado y editado por Reynaldo Gonzáles, Ed.
Oriente, 2001.
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