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LA DOLENCIA ES LA REPETICIÓN
Luis
Ortega |
Miami
Carlos Alberto Montaner, que ha heredado todas las
características de su difunto padre, lo cual no puede
ser considerado como un elogio, ya no publica artículos
en El Herald sino
folletines. Es decir, largos mamotretos que terminan en
un oprobioso “continuará mañana” . El estilo es el mismo
de Eladio Secades aunque la técnica es la de Félix B.
Caignet . Lo que asombra en el sujeto es el desparpajo
con que habla de la vejez cuando él, precisamente, con
su calvicie mal disimulada, se está aproximando
peligrosamente a la edad de la jubilación. Lo típico del
viejo es que pierde el sentido de la brevedad. En
ocasiones, Montaner se ha metido hasta una página entera
del suplemento en español (y digo español por cortesía)
paras expresar las mismas ideas que se le ocurren y que
son siempre las mismas . La dolencia de los
canchanchanes del anticastrismo es la repetición. A
ninguno se le ha ocurrido revisar eso que llaman ideas y
que no pasan de ser consignas, las mismas que
suministraron los americanos a partir de 1959. En el
último folletín de Montaner lo que usa para atacar a
Castro es el tema de México, es decir, haber dado a la
publicidad las palabras privadas del presidente mexicano
Fox . Ahí se equivoca de medio a medio Montaner . En
rigor no es reprochable lo que hizo Castro al revelar la
intimidad de la conversación con el presidente Fox. Lo
que si se le puede reprochar a Castro, precisamente, es
que en 43 años no haya revelado las conversaciones que
ha tenido con otros presidentes latinoamericanos y hasta
funcionarios americanos. Ese silencio podría señalarse
como complicidad. Durante 43 años Castro ha estado
oyendo por teléfono, y en conversaciones privadas, cosas
que revelaban la duplicidad de sus interlocutores . Una
cosa decían en privado y otra en público . El caso más
notorio es el del pícaro Carlos Menen, que iba a
Washington a decir horrores de castro y luego lo llamaba
para decirle lo contrario. En América Latina los
políticos tienen dos caras y a veces hasta tres . Castro
debiera establecer la costumbre de que de que lo que se
habla en privado pueda repetirse en público . Lo que ha
hecho con el escurridizo Fox, que sigue siendo un
gerente de la Coca Cola, acostumbrado a lamer las botas
de los americanos, debiera establecerse como norma
general. Uno debe ser lo que es, en publico y puertas
adentro . La norma es aplicable al pícaro Montaner, que
anda por el mundo con su calvicie y seis o siete caras,
según sea la ocasión y según sea la cantidad que está
picando . Pocos cubanos hay en el mercado que tengan
unos antecedentes más enredados que Montaner … El sueño
de Montaner, que es un discípulo del español Adolfo
Suárez, es que Fidel Castro, un buen día lo llame para
que se ocupe de la transición, lo cual revela una
audacia increíble . Y, además, ingenuidad . Se atreve a
creer que la gente no lo conoce.
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