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ENCUENTROS, DESENCUENTROS
ENCUENTRO TOTAL
La voluntad de incorporar al patrimonio nacional lo más
valioso de la obra creada en el exterior, forma parte de
un proceso de acercamiento entre la emigración y la
Isla, que se ha ido desarrollando desde Cuba sobre la
base de contactos cada vez más estrechos y
desprejuiciados.
Coincidiendo con un momento de consolidación de este
proceso, surgió en Madrid, en 1996, la revista
Encuentro de la Cultura Cubana con la intención
aparente de establecer un vínculo entre lo que considera
como dos bandos, «el de los que viven en la Isla y el de
los que lo hacen en el exilio».
Esta investigación, demuestra lo que se esconde detrás
de esas pretensiones: cuál es la agenda política de la
revista, sus financistas, el lugar que ocupa en la
estrategia de agresión del Gobierno norteamericano
contra Cuba, y cómo actúa en calidad de instrumento para
frustrar, desviar y desnaturalizar los vínculos que se
han ido estableciendo con la emigración.
José Antonio García Miranda |
La
Habana
ENCUENTRO TOTAL
El
Nuevo Herald,
el vocero más fiel de la facción ultraderechista de
Miami, cuenta en su equipo con los principales
redactores y colaboradores de Encuentro de la
Cultura Cubana y de Encuentro en la Red.
Muchos de los textos publicados en este periódico
aparecen reproducidos frecuentemente en ambas
versiones. Parte de los colaboradores de estos tres
medios coincide con los de la Revista Hispano Cubana,
vocero de la Fundación Hispano Cubana, entidad que se
creó en 1996, en Madrid —el mismo año en que nació
Encuentro—, ante la presencia de conocidas figuras
de la contrarrevolución, como
Carlos Alberto Montaner;
el entonces presidente de la Fundación Nacional Cubano
Americana, Jorge Más Canosa, y de importantes dirigentes
del Partido Popular de España, actualmente en el poder.
La Revista Hispano Cubana tiene la misma
configuración que su homóloga Encuentro: lanzar
acusaciones contra Cuba procedentes de cualquier fuente,
publicar trabajos tergiversadores sobre la realidad
nacional, incitar a la «transición» y especular
tendenciosamente sobre el futuro de Cuba.
Tanto
en la Revista Hispano Cubana, como en
Encuentro, han aparecido simultáneamente anuncios
pagados por el Ministerio de Cultura de España, cuya
titular es la esposa de Guillermo Gortázar, presidente
de la Fundación Hispano Cubana. Desde La Habana envían
sus escritos a ambas revistas los asalariados de la
Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba (SINA).
Radio Martí, la emisora oficial del Gobierno de Estados
Unidos dirigida contra Cuba, no escatima elogios para
Encuentro, y repite en su grupo de corresponsales,
reporteros y comentaristas los mismos nombres que
aparecen en los equipos de colaboradores de
Encuentro, de la Revista Hispano Cubana y
de El Nuevo Herald. Resulta sintomático, por
otra parte, que ocurra lo mismo con personajes de los
grupos llamados «disidentes» o «independientes», que
encuentran espacio tanto en esta emisora, como en las
publicaciones mencionadas, sobre todo aquellos que
reportan desde Cuba.
En la emisión de Radio Martí, del 12 de enero de 2001,
en un programa con ínfulas culturales, el colaborador
Emilio Ichikawa calificó a Encuentro como «una
revista democrática, sutil... muy peligrosa».
En junio de 2001, la emisora oficial del Gobierno de
Estados Unidos contra Cuba amplificó la presentación en
Ciudad México del No. 20 de Encuentro, en
particular, como era de esperar, el dossier dedicado al
«presidio político». En esa ocasión, el moderador de la
emisora, Roberto Bermúdez, dijo que el objetivo de la
revista era «propiciar el encuentro entre los de adentro
y los de afuera de la Isla, como una forma de reforzar
la unidad de la cultura nacional cubana, creando así las
condiciones para una futura convivencia en paz y
democracia».
Refiriéndose a la misma presentación, Pío E. Serrano,
en la emisión de Radio Martí del primero de agosto de
2001, declaró que en el No. 20 de Encuentro «se
recogen testimonios actuales de personalidades
importantes de la cultura, de la economía y de la
política cubana [...], como es el caso de Maritza Lugo
Fernández, Félix Antonio Bonne Carcassés, René Gómez
Manzano y Marta Beatriz Roque». Sobran los comentarios.
El Nuevo Herald,
una pieza más de este engranaje propagandístico, en su
edición del 3 de abril de 2001, publicó un artículo de
Rui Ferreira titulado «Existencia de Radio Martí es
vital para la disidencia», que constituye una apología
de esta emisora; en este artículo se expresa:
Creada en 1985 por el Congreso estadounidense con la
misión de ser la voz oficial de Estados Unidos para
Cuba, Radio Martí ha logrado transformarse en un apoyo
imprescindible para la disidencia interna cubana,
coincidieron críticos y paladines del proyecto.
«Lo importante en Radio Martí es el mensaje
informativo que es vital al momento de buscar los
cambios en Cuba», dijo el líder de Hermanos al
Rescate, José Basulto.14
El fundador y primer director de Radio Martí, Ernesto
Betancourt, dijo: «no se puede olvidar que Radio Martí
no es una estación local, no es la voz del exilio,
sino del gobierno estadounidense» [...].
De esta manera, Radio Martí, El Nuevo Herald, la
Revista Hispano Cubana y Encuentro no
cesan de intercambiarse elogios y reiterar
coordinadamente los mismos temas, elaborando una
especie de tejido que pone una vez más en evidencia sus
conexiones con los propósitos propagandísticos en contra
de la Revolución.
En este orgánico «encuentro» entre medios de difusión
con objetivos y fuentes de financiamiento comunes, los
nombres de sus colaboradores se desplazan del uno al
otro y reinciden lo mismo en el papel, que en el éter y
en las autopistas electrónicas:
Alejandro Armengol, José
Abreu Felipe, Enrique Patterson y
Rafael Rojas,
colaboran tanto en El Nuevo Herald, como en las
dos versiones de Encuentro; Pío E. Serrano y
Manuel Díaz Martínez fueron fundadores de Encuentro
y pertenecen al consejo editorial de la Revista
Hispano Cubana; participan también en el equipo de
colaboradores de ambas revistas, Ramón Fernández Larrea,
Emilio Ichikawa, Mario Guillot, Felipe Lázaro, Víctor
Batista, Madeline Cámara,
Wilfredo Cancio Isla y
Vicente Echerri; desde Cuba envían sus escritos a esas
publicaciones, instrumentos de la SINA como Raúl
Rivero, Tania Quintero, Iván García, Manuel Vázquez
Portal, Claudia Márquez y Oscar Espinosa Chepe; estos
mismos asalariados colaboran en Radio Martí, al igual
que lo hacen los redactores de Encuentro, Pío E.
Serrano (corresponsal de la emisora en España ), Emilio
Ichikawa, Alejandro Armengol, Enrique Patterson y
Alejandro Ríos.
En resumen, Encuentro, en sus versiones impresa
y digital, lo mismo que Radio Martí, El Nuevo Herald
y la Revista Hispano Cubana, responden
íntegramente a los intereses del Gobierno de Estados
Unidos y del núcleo ultraderechista de Miami, y todas
repiten los esquemas propagandísticos, la agenda y las
prioridades políticas de sus mentores.
NOTAS
14. Terrorista
confeso. Sobre él ha expresado Jesús Díaz: «Basulto es
un hombre sin odio, que ha salvado o contribuido a
salvar a miles de cubanos de la muerte [...]. Cuyo mayor
orgullo es, justamente, el carácter independiente de la
organización que preside».
(Jesús Díaz: «Al rescate de los hermanos». El País,
España, 28 de febrero de 1996.) |