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ENCUENTROS, DESENCUENTROS
AL DESNUDO LA AGENDA DE WASHINGTON
Y MIAMI
La voluntad de incorporar al patrimonio nacional lo más
valioso de la obra creada en el exterior, forma parte de
un proceso de acercamiento entre la emigración y la
Isla, que se ha ido desarrollando desde Cuba sobre la
base de contactos cada vez más estrechos y
desprejuiciados.
Coincidiendo con un momento de consolidación de este
proceso, surgió en Madrid, en 1996, la revista
Encuentro de la Cultura Cubana con la intención
aparente de establecer un vínculo entre lo que considera
como dos bandos, «el de los que viven en la Isla y el de
los que lo hacen en el exilio».
Esta investigación, demuestra lo que se esconde detrás
de esas pretensiones: cuál es la agenda política de la
revista, sus financistas, el lugar que ocupa en la
estrategia de agresión del Gobierno norteamericano
contra Cuba, y cómo actúa en calidad de instrumento para
frustrar, desviar y desnaturalizar los vínculos que se
han ido estableciendo con la emigración.
José Antonio García Miranda |
La
Habana
AL DESNUDO LA AGENDA DE WASHINGTON
Y MIAMI
Un
análisis de los contenidos de los dieciséis números de
Encuentro (algunos de ellos dobles), revela que
el 52,4% de su espacio, el 45,9% de los textos, y
prácticamente todos sus trabajos de fondo, son
absolutamente políticos. Sin contar que hasta los textos
de carácter literario —poemas, cuentos, etc.— se
destacan cuando abordan asuntos de esa naturaleza, en
una especie de «realismo socialista» a la inversa.
Incluso los dossiers de «homenaje», como hemos visto,
están plagados de alusiones contra el sistema político
de Cuba o relacionados tácitamente con su subversión.
Esta politización resulta aún más descarnada en la
versión digital de la revista, Encuentro en la Red.
Si se despojara a Encuentro de su barniz
cultural, quedaría al desnudo una agenda política
completamente coincidente con la del Gobierno
norteamericano y la ultraderecha de origen cubano:
imagen edulcorada de Miami como comunidad exitosa y
próspera económicamente y del emigrado como individuo
que ha alcanzado la realización personal y el éxito
económico; la cultura en la emigración como entidad en
crecimiento y portadora de valores culturales
auténticos; visión ensalzada de las llamadas «disidencia
interna» y «sociedad civil emergente». En el otro polo,
Cuba y su sistema político: falta de democracia y de
pluralismo; violación de los derechos humanos; fracaso
económico; aislamiento internacional; país guiado por el
«castrismo», con ausencia de una ideología de la
Revolución Cubana; insistencia en que la desaparición
física de Fidel provocaría la caída del sistema y una
casi automática transición al capitalismo;
intelectuales cómplices y colaboracionistas, etc.
En concordancia con este esquema, los colaboradores
habituales de ambas revistas, además de los integrantes
de su propio consejo de redacción y de las figuras
protagónicas de la «política cultural» miamense, son los
miembros de las organizaciones de la llamada
«disidencia», y últimamente los llamados periodistas
independientes.
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