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ENCUENTROS, DESENCUENTROS
Siguiendo la línea: los «derechos humanos»
La voluntad de incorporar al patrimonio nacional lo más
valioso de la obra creada en el exterior, forma parte de
un proceso de acercamiento entre la emigración y la
Isla, que se ha ido desarrollando desde Cuba sobre la
base de contactos cada vez más estrechos y
desprejuiciados.
Coincidiendo con un momento de consolidación de este
proceso, surgió en Madrid, en 1996, la revista
Encuentro de la Cultura Cubana con la intención
aparente de establecer un vínculo entre lo que considera
como dos bandos, «el de los que viven en la Isla y el de
los que lo hacen en el exilio».
Esta investigación, demuestra lo que se esconde detrás
de esas pretensiones: cuál es la agenda política de la
revista, sus financistas, el lugar que ocupa en la
estrategia de agresión del Gobierno norteamericano
contra Cuba, y cómo actúa en calidad de instrumento para
frustrar, desviar y desnaturalizar los vínculos que se
han ido estableciendo con la emigración.
José Antonio García Miranda |
La
Habana
Siguiendo la línea: los «derechos humanos»
Las acusaciones por la supuesta violación de los
derechos humanos en Cuba, es otro de los «asuntos de la
realidad nacional» que aparece como tema recurrente en
Encuentro. Está presente desde el propio No. 1,
y recorre la revista por sus sucesivos números: 3,
8-9, 11, 14, 16-17, 20, 21-22. El tratamiento de este
tema en sus páginas, con la clásica retórica de la
contrarrevolución, y con marcado énfasis cuando se reúne
en Ginebra la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
es prueba de su concertación con las políticas
priorizadas por el Gobierno norteamericano contra la
Isla. Así, en ella se reproduce cuanto documento y
discurso ataque a Cuba, mientras omite los
pronunciamientos que se apartan de la línea trazada.
En el No. 1 el asunto se inscribió con la publicación de
«Conclusiones y recomendaciones del informe sobre la
situación de los derechos humanos en Cuba presentado por
el relator especial, Sr. Carl-Johan Groth, en el 52
período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos
de las Naciones Unidas celebrado en Ginebra en el mes de
abril de 1996».
Con posterioridad la revista publicó otros materiales:
«Posición común definida por el Consejo sobre la base
del artículo J.2 del tratado de la Unión Europea sobre
Cuba», cuyo objetivo primero es «alentar un proceso de
transición a una democracia pluralista y al respeto de
los derechos humanos y las libertades fundamentales»; la
«Carta de los intelectuales mexicanos acerca de la
violación de los derechos humanos en Cuba», en la que se
expresa la «preocupación y condena ante el
endurecimiento de la política del régimen cubano en
contra de los derechos humanos universales, que en los
últimos meses se ha evidenciado en la violación de los
derechos de libre expresión y al debido proceso,
afectando a periodistas, intelectuales y ciudadanos
disidentes»; el discurso «Para que se respeten los
derechos humanos», pronunciado por el canciller mexicano
Jorge Castañeda en el 57 período de sesiones de la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, etc. También
facilita sus páginas para la promoción de libros de
franca propaganda, como La maquinaria represiva de
Cuba, los derechos humanos cuarenta años después de la
revolución, editado por Human Rights Watch.
Encuentro en la Red,
por su parte, trata diariamente el tema de los
«derechos humanos» en Cuba, y en algunos casos se
impacienta y pide sanciones adicionales contra nuestro
país:
Aparte de que los votos de gobiernos sancionados por
la Comisión de Derechos Humanos sigan teniendo validez
para sacar de apuros a otros regímenes de su misma
ralea, lo que sin duda es un juego grotesco, resulta
decepcionante que la Comisión condene a un gobierno y
éste, como ha sucedido siempre en el caso de Cuba, se
niegue a recibir en el país al relator designado por
la Comisión y no pase nada, cuando lo lógico sería que
la desobediencia comportara algún tipo de sanción
adicional.
(Manuel Díaz Martínez: «¿Para qué sirve la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU?». 17 de abril de 2001.)
Otros reportes reiteran iguales mensajes agresivos y
difamatorios:
Elizardo Sánchez Santa Cruz visitó Praga para
participar en el Foro 2000 —un encuentro auspiciado
por el presidente Vaclav Havel y donde se reunieron
personalidades de todo el mundo para discutir temas de
la actualidad internacional—. Desde allí lanzó un
llamado a la solidaridad con el pueblo de Cuba. «Todos
los cubanos —precisó el activista de derechos
humanos—, incluyendo al propio Gobierno de la Isla,
necesitan que les ayuden a librarse del modelo
totalitario e iniciar un proceso de reformas
democráticas».
(Entrevista con el presidente de la Comisión Cubana de
Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. 20 de
noviembre de 2001.)
El Partido Democrático 30 de Noviembre Frank País,
realizó un ayuno ayer 18 de marzo, en su sede de
actividades, sita en calle B, No. 6804, entre Palma y
4ta. Segunda Ampliación de Luyanó, San Miguel del
Padrón, Ciudad de La Habana.
Esta actividad se realizó reclamando el voto de
condena al régimen cubano en la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU, en Ginebra. También se pidió la
libertad sin destierro de los presos políticos y de
conciencia en Cuba.
(...) A nombre del Partido Democrático 30 de Noviembre
Frank País, su presidente en funciones, Luis Osvaldo
Manzaneira Cúcalo, expresó que seguirían luchando por
la emancipación e instauración de una sociedad
democrática y plena de oportunidades para todos los
cubanos.
(Ayuno en La Habana por una condena al régimen en la
Comisión de Derechos Humanos. 19 de marzo de 2002.)
El mérito de las premiadas fue ilustrado ante el
nutrido público presente por el líder del partido,
Lars Leijonbor, quien fustigó crudamente en su
discurso la falta de libertades en Cuba, al tiempo que
enaltecía a los que allí trabajan por el respeto de
los derechos humanos más elementales.
(Carlos M. Estefanía: «Voz de las bibliotecas
independientes cubanas estremece el parlamento sueco».
18 de marzo de 2002.)
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