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ENCUENTROS, DESENCUENTROS
DOSSIERS DE ANIVERSARIO

La voluntad de incorporar al patrimonio nacional lo más valioso de la obra creada en el exterior, forma parte de un proceso de acercamiento entre la emigración y la Isla, que se ha ido desarrollando desde Cuba sobre la base de contactos cada vez más estrechos y desprejuiciados.
Coincidiendo con un momento de consolidación de este proceso, surgió en Madrid, en 1996, la revista Encuentro de la Cultura Cubana con la intención aparente de establecer un vínculo entre lo que considera como dos bandos, «el de los que viven en la Isla y el de los que lo hacen en el exilio».
Esta investigación, demuestra lo que se esconde detrás de esas pretensiones: cuál es la agenda política de la revista, sus financistas, el lugar que ocupa en la estrategia de agresión del Gobierno norteamericano contra Cuba, y cómo actúa en calidad de instrumento para frustrar, desviar y desnaturalizar los vínculos que se han ido estableciendo con la emigración.

José Antonio García Miranda |
La Habana
 
RECONOCIMIENTO Y AUTORRECONOCIMIENTO
LA NATIONAL ENDOWMENT FOR DEMOCRACY (NED)
«CANALES SILENCIOSOS»
DE ENCOUNTER A ENCUENTRO
«LA CULTURA CUBANA ES UNA»
LA COMUNIDAD EXILIADA MÁS EXITOSA DE LA HISTORIA
DOSSIERS DE ANIVERSARIO
Siguiendo la línea:  los «derechos humanos»
Invitando a la agresión
«LA CUBA POSIBLE» SEGÚN ENCUENTRO
AL DESNUDO LA AGENDA DE WASHINGTON Y MIAMI
ENCUENTRO TOTAL
AL FINAL DEL «ENCUENTRO»

DOSSIERS DE ANIVERSARIO

La «Edición especial V aniversario» de Encuentro, su No. 20,   reserva para la ocasión una de las más claras maniobras de manipulación política. Aquí vuelve a aparecer un dossier de supuesto homenaje, esta vez dedicado al destacado poeta, narrador, ensayista y dramaturgo Antón Arrufat, justo en el momento en que  recibía en Cuba los mayores reconocimientos. El dossier se concentra más en los errores  de política cultural cometidos en la década del 70, que en el estudio serio de  la obra literaria de Arrufat; es decir, se privilegia lo coyuntural, y se disminuye, de hecho, la trascendencia de este autor. De este modo el supuesto homenaje queda reducido a simple  pretexto para  encubrir el mensaje propagandístico de la revista. En este número 20 se llega  hasta el contrasentido de  intentar un ajuste de cuentas al  homenajeado,  tal como lo hace  Diana Álvarez Amell  al interpretar tendenciosamente el libro Virgilio Piñera, entre él y yo:11

[...] al querer aplacar el poder político que, como deidad de voluntariosa crueldad, persiguió a esos escritores y los redujo al silencio de un exilio civil, hasta que o bien muere el escritor, como en el caso de Piñera, o reaparece décadas después acatando en público, para el exterior, las fórmulas oficiales prescritas [...].
En este texto, la persecución y el ostracismo oficial se reducen a una «coyuntura política» que, según se apresura a asegurar Arrufat con frase programática, ya está terminada,  de modo que  —prosigue con tono conciliatorio— esos «años aciagos» pertenecen ya al pasado y a la historia [...].

Es un golpe de majestuosa ironía el papel que le asigna Piñera cuando lo nombra su albacea literario [...].

Junto a este primer dossier, el No. 20 de Encuentro  incluye un segundo, con el doble de extensión  (86 páginas contra las 40 del supuesto homenaje), consagrado al tema del «presidio político».

Este segundo dossier, que es realmente el centro de la «edición especial V aniversario», incluye catorce artículos, la mayoría de ellos presentados como testimonios. Ocho de sus autores están públicamente identificados como dirigentes de organizaciones contrarrevolucionarias de Miami y de grupos de la llamada «disidencia» que operan dentro de la Isla. El tono de estos «testimonios» puede apreciarse en los siguientes fragmentos.

Ciertamente, entre el régimen de este último [Weyler] y el de Castro hay un definible parecido de familia: en la dependencia de la represión y el terror policiaco para cimentar su poder; en la transformación de la Isla en un «presidio rodeado de agua». Y en el uso de las mismas tácticas militares.
(José M. Hernández: «El presidio rodeado de agua de Valeriano Weyler.)

La nueva religión sacrificial necesitaba víctimas para poder mantener el orden social. Tal como en las sociedades primitivas, era necesario ofrecer sacrificios humanos para aplacar la furia de los dioses [...].
(Antonio García-Crews: «Santa Clara, diciembre de 1960. Tribunales en la noche».)

Considérese que en toda la historia anterior de la República, nunca los presos políticos habían sido obligados a trabajar para los respectivos gobiernos a los que se habían opuesto y no existía la disposición de hacerlo para el comunismo, aunque se sabía, por innumerables experiencias, que la falta total de consideraciones humanas del régimen aseguraba una represión sin límites [....].
(Roberto Jiménez: «El plan de trabajo forzado en Isla de Pinos».)

El fracaso de la invasión de Playa Girón dio oportunidad al régimen para declarar abiertamente su condición «socialista» y para justificar que el pueblo quedara así prisionero en un estado totalitario.
(Salvador E. Subirá: «Tres crisis».)

Emitimos este documento para solidarizarnos con quienes en Cuba más sufren el lamentable estado de cosas existentes: los presos, que están lejos de sus seres queridos, padecen las escaseces y privaciones propias de sus respectivas cárceles, permanecen casi siempre en condiciones de hacinamiento y promiscuidad, reciben una atención médica deficiente y sufren malos tratos como los que han sido repetidamente denunciados por los activistas de derechos humanos.
(Félix Antonio Bonne Carcassés, René Gómez Manzano y Marta Beatriz Roque Cabello: «Documento de los tres».)

El gobierno dictatorial se justifica con lo que llama bloqueo, pero lo que hace es inhumano. Se negó a enviar transporte para recoger los mangos que se le ofrecían en la finca Baraguá, en el municipio San Miguel del Padrón, donados gratuitamente en cantidad generosa para los presos que se encuentran recluidos en la prisión llamada Combinado del Este.
(Maritza Lugo Fernández: «Prisión de Mujeres de Occidente».)

La promoción periodística que le dio cobertura a la presentación de este número en Ciudad México, obvió prácticamente a la figura de Antón Arrufat, para privilegiar estos contenidos de manifiesto antagonismo político. El Universal, por ejemplo,  reportaba:

La memoria del presidio político en Cuba ahora comenzará a circular en el mundo. Parte de la historia contemporánea de la isla, los verdaderos hoyos negros de episodios históricos, económicos y sociales serán conocidos en voz de sus protagonistas. Testimonios de quienes han pisado las cárceles en la mayor de Las Antillas son recogidos en el quinto  número de la revista Encuentro de la Cultura Cubana, editada en Madrid, y que se estructuró «no con ánimo de venganza», afirma a este diario su director.12

Otros medios de prensa, como EFE,  sólo dieron relevancia a las declaraciones de los presentadores, cuyo tono puede resumirse en el siguiente reporte:

Díaz expresó que desde Encuentro veremos la transición y queremos estar ahí, al modo como Letras Libres ha estado acompañando aquí la democracia y la libertad.13

De esta manera, lo que pudo ser un merecido homenaje a un importante escritor cubano sólo sirvió de fachada cultural para un despliegue de feroz propaganda contrarrevolucionaria.

En la más reciente edición de la revista, el No. 23, se repite este esquema de los dos dossiers. Al «homenaje» dedicado a Antonio Benítez Rojo, de 26 páginas, le siguen otras 78 correspondientes al dossier «Examen de la crisis», donde, entre otros artículos provocadores, miembros de los grupos de la llamada «disidencia» exponen su programa político y económico para la «transición» de Cuba al capitalismo.
 

NOTAS

11. Antón Arrufat: Virgilio Piñera, entre él y yo. La Habana: Ediciones Unión, 1999.

12. Según artículo de Luz María Rivera en El Universal, sábado 23 de junio de 2001.

13. Cable de EFE fechado en México el 28 de junio de 2001.

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