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ENCUENTROS, DESENCUENTROS
«CANALES SILENCIOSOS»
La voluntad de incorporar al patrimonio nacional lo más
valioso de la obra creada en el exterior, forma parte de
un proceso de acercamiento entre la emigración y la
Isla, que se ha ido desarrollando desde Cuba sobre la
base de contactos cada vez más estrechos y
desprejuiciados.
Coincidiendo con un momento de consolidación de este
proceso, surgió en Madrid, en 1996, la revista
Encuentro de la Cultura Cubana con la intención
aparente de establecer un vínculo entre lo que considera
como dos bandos, «el de los que viven en la Isla y el de
los que lo hacen en el exilio».
Esta investigación, demuestra lo que se esconde detrás
de esas pretensiones: cuál es la agenda política de la
revista, sus financistas, el lugar que ocupa en la
estrategia de agresión del Gobierno norteamericano
contra Cuba, y cómo actúa en calidad de instrumento para
frustrar, desviar y desnaturalizar los vínculos que se
han ido estableciendo con la emigración.
José Antonio García Miranda |
La
Habana
«CANALES SILENCIOSOS»
También ha sido frecuente el uso de fundaciones para
transferir grandes sumas de dinero a proyectos de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA), en ocasiones sin
que los receptores conozcan el origen de esos fondos.
De acuerdo con un informe publicado en 1976, y redactado
por un comité creado con la finalidad de investigar las
actividades de inteligencia de Estados Unidos, de 700
donaciones superiores a 10 000 dólares otorgadas por 164
fundaciones, al menos 108 contenían, parcial o
totalmente, dinero de la CIA. Estos son, según la
terminología de los servicios especiales
norteamericanos, los llamados «canales silenciosos».
Tan estrecha fue la relación de la CIA con algunas
fundaciones, que toda organización filantrópica o
cultural que usara en su divulgación los adjetivos
«libre» y «privado» eran vistas suspicazmente como
fachadas de esa agencia. Fundaciones como la Ford, la
Rockefeller y la Carnegie, de aparente liberalidad, se
consideran como «la mejor y más verosímil forma de
encubrir fondos».5
Según Frances Stonor Saunders, la Ford, que actuó en
correspondencia con los imperativos políticos que
surgían de la influencia norteamericana posterior a la
Segunda Guerra Mundial, tiene un largo historial de
relaciones con la CIA en el campo cultural.
Escribe Stonor Saunders:
Por momentos parecía como si la Fundación Ford fuera
simplemente una extensión del gobierno en el área de la
propaganda cultural internacional [...].
Una de sus primeras aventuras en la posguerra, en el
campo de la diplomacia cultural internacional, fue el
lanzamiento en 1952 del programa Intercultural
Publications, bajo la dirección de Jaime Laughlin,
editor de la serie New Directions [...]. Con una
donación inicial de 500 000 dólares, Laughlin fundó la
revista Perspectives, que estaba dirigida a la
izquierda no comunista en Francia, Inglaterra, Italia y
Alemania (y que publicaba en todos esos idiomas). Su
objetivo, subrayaba Laughlin, «no era tanto derrotar a
los intelectuales de izquierda en un combate dialéctico,
sino ganarlos mediante la persuasión estética y racional
para que se alejaran de sus posiciones». Además,
«promovería la paz al aumentar el respeto entre los
intelectuales extranjeros hacia las realizaciones no
materialistas de Estados Unidos».
Con su directiva ocupada por guerreros de la guerra fría
cultural, el programa Intercultural Publications estaba
dirigido a los intelectuales norteamericanos que
consideraban que su obra estaba siendo «socavada por el
estereotipo prevaleciente de que Estados Unidos era un
infierno de cultura masiva». Malcolm Cowley era uno de
los defensores de primera hora de Perspectives,
revista que ofrecía una versión de Estados Unidos
«diferente a la de las películas, las novelas policíacas
de violencia, las tiras cómicas y las revistas en que
hay más anuncios que texto».
[...] la Fundación Ford se comprometía
oficialmente como una de esas organizaciones que la CIA
podía movilizar para la guerra política contra el
comunismo. Los archivos de la Fundación revelan un
paquete de proyectos conjuntos. La East European Found
[Fundación de Europa del Este], un frente de la CIA en
el que George Kennan desempeñaba un papel prominente,
conseguía la mayor parte de su dinero de la Fundación
Ford [...]. La Fundación entregó 500 000 dólares para
Bill Casey, del International Rescue Committee, y
donaciones importantes a otro frente de la CIA: la World
Assembly of Youth. También fue uno de los donantes
mayores del Consejo de Relaciones Exteriores, un tanque
de pensamiento independiente que ejercía una enorme
influencia en la política exterior norteamericana, y que
operaba (y continúa operando) según estrictas normas de
confidencialidad, que incluyen un embargo de veinticinco
años para la desclasificación de sus archivos.
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NOTAS
5.
Frances Stonor Saunders: The Cultural Cold War: The
CIA and the World of Arts and Letters. New York:
The New Press, 2000.
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