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LA
FUERZA DE LA COSTUMBRE Aunque el presidente George W. Bush declaró hace poco no
estar nada preocupado por el desconocido paradero de Osama Bin
Laden, tuvo sin embargo una reacción de espanto cuanto se enteró que
el mismo día que se conmemoraban seis meses de los sucesos del 11 de
septiembre, el ISN le otorgaba visas de estudiantes a dos de los
pilotos que embistieron las torres gemelas. En realidad el asunto
es para preocuparse. ¿Cómo una agencia cuya eficacia es indiscutible
a la hora de perseguir a los indocumentados de origen latino o de
ejecutar leyes asesinas como la de Ajuste Cubano pasó por alto la
identificación de dos de los implicados en los lamentables
atentados? Una fácil respuesta puede ser la ofrecida por los
incrédulos y avergonzados congresistas y miembros del gobierno
quienes definieron a esa agencia como el "Club de Mickey
Mouse". Aunque otra posible explicación podría
hallarse en la fuerza de la tradición. Después de entrenar,
financiar y recibir con los brazos abiertos a gente de la calaña de
Bosch y Basulto (curiosamente los del 11 de septiembre recibían sus
clases de aviación en La Florida) las agencias federales
norteamericanas parecen algo encariñadas con los practicantes del
aeroterrorismo. |