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ANIVERSARIO
DEL LOQUITO
El Loquito de Nuez se convirtió rápidamente en un singular combatiente del movimiento insurreccional y Nuez, su autor, en un vocero de la
insurrección.
Enrique Núñez Rodríguez |
La
Habana
En febrero de 1957 vimos aparecer en la Redacción del Semanario
Zig Zag a un adolescente que portaba sus dibujos. Venía, desde San Antonio de los Baños a ofrecer sus colaboraciones. Traía la propuesta de un personaje para incorporarse a la lucha que el periódico sostenía, ya abiertamente, contra la dictadura de Batista. Se trataba de El Loquito que, al estilo del también Arigüanamense Abela, utilizaba símbolos para burlar la censura del régimen. Si Abela, el Maestro, se valía de bufandas y velas para alertar sobre la situación política del Machadato, Nuez, el discípulo, utilizaba símbolos más actuales en aquel momento.
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Por ejemplo la ruta 30 que recorría el Reparto La Sierra, en La Habana; significaba la otra sierra; la Maestra, escenario de la lucha del Ejercito Rebelde. El barbudo, obviamente, representaba a Fidel. Y El Loquito podía aparecer con el oído puesto en una sierra para escuchar los latidos de la Revolución ya iniciada.
Como El Bobo de Abela en el Machadato, El Loquito de Nuez se convirtió rápidamente en un singular combatiente del movimiento insurreccional y Nuez, su autor, en un vocero de la insurrección. De eso hace ya 45 años. Y el niño Arigüanamense, que vimos aparecer en Zig Zag, peina canas.
A la entrada de San Antonio de los Baños El Bobo y El Loquito le ofrecen al visitante su más cálida bienvenida en un bello monumento dedicado, no solo a dos de los más famosos humoristas nacidos en La Villa del Humor sino, también simbólicamente, a la histórica lucha de nuestro pueblo por su independencia y soberanía.
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