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1912: ¿Racismo
vs Racismo?
Evaristo Estenoz: "La
marginación republicana contra los negros empezó a
vislumbrarse aun antes de la fundación misma de la
República, desde las primeras determinaciones
nacionales. ¿Qué fue si no la sustitución del Ejército
Libertador (donde éramos por lo menos el 80 por
ciento) por una nueva institución armada en cuanto
comenzó la intervención yanqui?"
Rosa Muñoz Kiel y Marcel
Lueiro Reyes
Estudiantes de
Comunicación Social
Universidad de la Habana
Santiago de Cuba, mayo 28 de 1912.
A las diez de la mañana del pasado sábado 25 llegó al
poblado de La Maya el corresponsal en campaña de “El
Cubano Libre”, Sr. José Bacardí Lay...
– ... manifesté mi deseo de ver a los jefes del actual
movimiento... un veterano negro me hizo una señal, se me
dio a conocer y ofreció acompañarme... desde que
llegamos a Limones (barrio de Ramón de las Yaguas)
empezamos a ver a las fuerzas rebeldes en gran número.
*****
La Habana, agosto 7 de 1908, calle Amargura # 63, morada
del General del Ejército Libertador Evaristo Estenoz.
“En vista del resultado de las elecciones verificadas el
1° de agosto en toda la República para cubrir los cargos
de Gobernadores Provinciales, Consejeros Provinciales,
Alcaldes Municipales y Concejales Municipales en los que
se había preterido, con preconcebido intento a los
candidatos de color que figuraron en las candidaturas
respectivas de los distintos partidos políticos que
terciaron en la lucha comicial“,
un grupo de ciudadanos negros, en su mayoría de
procedencia liberal, fundan la
Agrupación Independiente de Color.
Otra organización de la raza negra le había antecedido
durante la colonia: el
Directorio Central de la Raza de Color
–una agrupación de cabildos, cofradías y sociedades
negras, dirigida por Juan Gualberto Gómez para orientar
y defender al negro recién liberado de la esclavitud, y
prepararlo para la contienda del ’95.
Estenoz, líder de esta nueva agrupación, entinta su
pluma y firma el acta constitutiva en frente de unos
pocos... en nombre de otros muchos...
– Es preciso que presentemos una candidatura formada por
hombres de color cubriendo todos los cargos electivos en
las elecciones generales de noviembre, puesto “que la
raza negra no debe esperar de los partidos el
mejoramiento a que es acreedora por los servicios que ha
prestado y que continua prestando a los intereses
nacionales”.
Convencido de que la raza negra tiene el derecho de
intervenir en el gobierno de su país –no con el fin de
gobernar a nadie, sino con el propósito de que se le
gobierne bien– Estenoz dobla el pliego.
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Fundadores de la
Agrupación Independiente de Color |
– Los mambises –blancos y negros– habíamos mirado el
establecimiento de la República como la posibilidad de
fundar una nación más democrática, pero el espíritu
colonialista continúa primando en la isla. Los
prejuicios raciales, metidos durante siglos en el
sistema de pensamiento y el modelo de conducta de los
cubanos, no pueden eliminarse de un día para otro (creo
que ni siquiera de un siglo para otro).
– La marginación republicana contra los negros empezó a
vislumbrarse aun antes de la fundación misma de la
República, desde las primeras determinaciones
nacionales. ¿Qué fue si no la sustitución del Ejército
Libertador (donde éramos por lo menos el 80 por ciento)
por una nueva institución armada en cuanto comenzó la
intervención yanqui? ¿Qué si no la prohibición de que
los negros y mulatos paseasen en los parques de algunas
poblaciones urbanas, asistiesen a determinados teatros,
hoteles...?
– En la Constituyente del uno Juan Gualberto se conformó
con una alusión demasiado sutil y formalista a nuestro
problema:
“Título IV. De los derechos que garantizan esta
Constitución. Sección Primera. Derechos individuales.
Artículo 11. Todos los cubanos son iguales ante la ley.
La República no reconoce fueros ni privilegios
personales.”
... eso fue todo. Y a fin de cuentas, la República nos
excluye de los puestos públicos y los empleos privados
–de los cargos técnicos y de administración en los
bancos, los ferrocarriles, los centrales azucareros, el
comercio. Nos excluye del servicio diplomático, de la
carrera judicial, de los cargos de graduación en el
Ejército.
Otros “placeres” nos están reservados. Desde los oficios
artesanales de la Colonia –los panaderos, carpinteros,
zapateros, herreros– hasta trabajos considerados
inferiores– de limpiabotas, basureros, vendedores de
periódicos. O, “con suerte”, la construcción y la estiba
en los muelles.
*****
– Esto es una ofensa. No sólo a la población negra sino
al sentimiento mambí –me comentó el negro que me guiaba
hasta el campamento. –Este partido ha llegado a tener
más de 60 mil afiliados; hombres provenientes del campo,
obreros, artesanos y de otros oficios que formaron parte
del Ejército Libertador. Entre nosotros hay cerca de 15
mil soldados de la guerra de independencia, 12
generales, 30 coroneles y centenares de oficiales de
menos categoría...
Y no paró de hablar el hombre mientras bajamos
pendientes, y subimos otras hasta llegar a un bohío de
palma con techo de guano. Allí fui invitado a
desmontarme y se ordenó que uno de los soldados rebeldes
cogiera mi caballo para que lo cuidara y bañase. Ya en
la casa, se me ofreció un balance.
La primera causa del alzamiento, dijo Estenoz, es el no
haberse derogado la Ley Morúa. La otra, los vejámenes
que sigue sufriendo el negro por el trato desatento que
ha tenido el gobierno, negándole toda clase de derechos
políticos.
Que cuando van a un tribunal de justicia un blanco y un
negro, se condena a este y se absuelve al blanco; y que
cuando se trata de una familia negra y una blanca, a la
primera se le hace comparecer ante el juez mientras este
va al domicilio de la blanca, como sucedió recientemente
con la esposa del general Ivonet a la cual denunció una
señora blanca...
*****
Senado de la República de Cuba, Febrero 11 de 1910.
El senador Martín Morúa Delgado defiende ante la Cámara
una propuesta de enmienda a la Ley Electoral que ataca
directamente al Partido Independiente de Color. Se
escuchan murmullos en la sala. Morúa es un orador
notable, negro, y activo propagador del modelo liberal.
El senador considera contraria a la Constitución y a la
práctica del régimen republicano la existencia de
partidos políticos exclusivos por motivos de raza. Aboga
por la defensa de los derechos de los negros desde
dentro de cada uno de los partidos tradicionales
(liberal y conservador) y asegura que “desde el momento
en que en cualquiera de los partidos existentes se le
negase la entrada, el ingreso, a un individuo de color
merecería para mí el concepto anti–patriótico, porque
vería en ello la exclusión de un elemento importantísimo
del país cubano.”
– Sí, Morúa, pero la limitación de los negros dentro de
los partidos no está en entrar o salir. Está en que no
tienen la proporcionalidad que les debería corresponder
en los altos cargos dirigentes, electivos,
burocráticos...
Por suerte, todavía algunos no han olvidado los textos
originales de la Constitución... el senador Laguardia
alza la voz y recuerda que los artículos 25, 28 y 36
hablan de libertad de palabra y pensamiento, de derecho
de asociación y reunión, de la soberanía del pueblo y
la forma republicana de gobierno.
– “Entiendo, pues –dice Laguardia– que resultaría
violada la Constitución al impedirse a alguien que se
constituyera en partido político para encaminarse en
cualquier dirección... Entiendo que es un derecho
violable e indiscutible al cual no podemos negarnos”.
– Bravo, Laguardia. Aplausos. Fue bueno escucharlo, pero
de qué nos sirve si se abstiene... y la enmienda se
aprueba... y poco después nadie recuerda los derechos
que Ud. cita.
Cisneros también pide la palabra.
– ”Si no hay médicos no hay enfermo” –desmiente a Morúa.
“Nosotros en la Revolución, donde eran más los de color
que los blancos, nunca tocamos la cuestión de razas,
porque para nosotros todos los individuos que peleaban
eran iguales”.
– ¡Muy patriótico, Cisneros! Pero el problema racial
existe y su base económico–social se resiste a tu
análisis. Ahora mismo, Estenoz está preso, acusado de
infringir la ley de imprenta tras la publicación de un
suelto y un editorial de su periódico que llaman a la
acción individual, violenta, del negro en pos de hacer
justicia con sus propias manos en contra de la
discriminación:
“Todo hombre de color que no mate instantáneamente al
cobarde agresor que lo veje en un establecimiento
público, es un miserable indigno de ser hombre, que
deshonra a su patria y a su raza.
“El Partido Independiente de Color sólo dejará de
existir cuando un negro castigue severamente matando
como un perro a cualquiera de esos que vienen a Cuba a
humillar a los hermanos de Maceo, y el gobierno lo
alentare y protegiere.”
– Hay quien dice que los Independientes jamás
publicaron tal cosa, que fue una encerrona del gobierno,
o de cualquiera de los dos partidos. Pero venga de donde
venga, el significado del panfleto es el mismo: el
conflicto está, de nada sirve evadirlo. La propia
aprobación de la ley de Morúa no hace más que
ratificarlo.
*****
El General Estenoz me miró fijamente desde su balance.
Traía encima un revolver calibre 44, una canana repleta
por completo de balas y un sable grande.
– ¿Y cómo usted que es rubio y con los ojos azules, no
ha tenido miedo de llegar hasta aquí puesto que según
usted sabe nuestro objeto no es más que matar blancos?
–me preguntó con ironía, sonriéndose– Lo felicito por
ser el primero y único de los representantes de
periódicos que llega a mi campamento.
*****
Periódico El Mundo, junio 7 de 1912.
Los lectores “descubren” una conspiración de elementos
de color de Haití y Santo Domingo, con otros de Jamaica,
Puerto Rico y Cuba. Cunde el pánico. Se supone que los
negros del Caribe quieren el control político, económico
y social–... megalomanía, dicen.
Todos los medios de prensa atacan la rebelión. Noticias
de negros
"devorando
vidas de blancos, propiedades de blancos, honra de
blanco".
Niños blancos secuestrados, maestras blancas violadas.
Este es el panorama que presenta la prensa. Sacrilegio:
agresión contra el elemento blanco y su civilización
cristiana y europea, guerra racista, de un partido
racista.
– Sin embargo, La Maya, el único pueblo tomado por los
independientes, cogió candela de puro accidente y las
casas que se quemaron no eran blancas sino negras...
¡renegras.!
– ¿Sabe lo que es un partido racista?... Un partido que
considera la mezcla de razas como perjudicial a la salud
moral del país y a la conservación de sus
características culturales y de su unidad espiritual–...
¿Acaso persigue algo así esta rebelión de los
Independientes de Color? ¿Es racista la defensa del
derecho de asociación de una raza marginada por la
sociedad? ¿Es racista una guerra o un partido sólo
porque la mayoría de sus afiliados pertenecen a una
misma raza, aun cuando los objetivos que se persiguen en
favor de esta no atenten contra la otra?
– ¿Acaso leyó Ud. El Programa? ¿Qué tiene de racista?
Sí, hay nacionalismo donde señala que:
“... se constituye en todo el territorio de la República
con carácter nacional para mantener el equilibrio de
todos los intereses cubanos, para difundir el amor a la
Patria y desarrollar las relaciones cordiales e
interesar a todos en la conservación de la nacionalidad
cubana, haciendo participar por igual en la
administración pública a los nacidos en esta tierra.”[3]
Hay incluso reformismo en algunos aspectos, pero lo que
prima es el planteamiento progresista, generalmente no
contemplado por otros partidos. Fíjese donde dice:
... enseñanza gratuita obligatoria... abolición de la
pena de muerte ... jornada de 8 horas ...defensa del
obrero nativo... comisiones de arbitraje entre patronos
y obreros... reparto de tierras...
De todo lo dicho hay, pero racismo no. De entre 20
párrafos, sólo un par aluden directamente la cuestión
racial:
... la república igualitaria, soberana e independiente,
sin preocupaciones de raza ni antagonismos sociales...
que figuren en el cuerpo diplomático todos los cubanos
que sean dignos de estar en él, y que como asunto
preferente y de urgente necesidad se nombren ciudadanos
de la raza de color, para que la República esté
representada cual ella es...
Sin embargo, en las páginas de muchos periódicos se lee
que Emilio Nuñez, Presidente de la Asociación Nacional
de Veteranos, acusa a la rebelión y está dispuesto a
brindar el apoyo de su organización para combatir a los
“suicidas”; Fernando Figueredo Socarrás, Presidente de
la Asociación de los Emigrados Cubanos, dice que no se
debe consentir que “mercenarias y sacrílegas manos”
manchen las páginas de gloria de la Patria; se reciben
cientos de cartas de vecinos que están dispuestos a
condenar a los alzados...
*****
– Yo llegué al campamento buscando porqués, y recordando
algunos viejos artículos de Previsión, el periódico que
dirigía el negro Estenoz hasta hace dos años.
“Nadie ha pensado en levantarse en armas porque todos
los hombres de color nos damos cuenta exacta de lo que
sucedería y nosotros no queremos que el americano tenga
que intervenir más en nuestro país. Por eso nuestra
lucha es ordenada y legal”[4]
... Pero lo cierto es que ahora están en la manigua (y
yo tras ellos).
Todo se ha complicado demasiado. En Pinar del Río, La
Habana y Matanzas abortaron sin empezar. Lo de Las
Villas, según la prensa, es pequeño –no más de 60
hombres– y aquí en Oriente dicen que hay cerca de 400 en
las zonas de Guantánamo, Maya, Songo y San Luis. Pero la
mayoría no está armada.
Ya se suspendieron las garantías constitucionales pero
yo creo que los Independientes no querían llegar tan
lejos. Promovieron el movimiento armado bajo el grito de
Abajo la Ley Morúa, creyendo que el señor Presidente de
la República –temeroso de un conflicto grave– accedería
a derogar la ley y les franquearía la vía legal...
ellos, a cambio, tal vez podrían apoyarlo en la
reelección.
Pero se equivocaron de medio a medio, porque enterado el
General José Miguel Gómez de que ellos, a pesar de ser
muchos, carecían de armas y pertrechos, les lanzó encima
toda la fuerza pública: estaba en juego su imagen ante
la prensa y la opinión pública. Después de 1906 nadie
quería otra intervención norteamericana.
*****
La Habana, junio 11 de 1912. Periódico El Comercio.
Los lectores están de luto por la llegada de barcos
americanos a la isla. Los yanquis dicen venir sólo a
custodiar sus propiedades para que el señor Presidente
pueda disponer de sus soldados cubanos y perseguir a los
alzados hasta controlar la situación.
... se dirá en el mundo entero que no fuimos capaces de
dominar nuestras íntimas rencillas, suscitadas al calor
de las ambiciones y del robo, ha tenido otro gobierno
que prestarnos su apoyo...
... castiguemos rudamente a las maniguas orientales, a
los degenerados violadores, saqueadores que infectan
aquellas regiones benditas...
Junio 20 corre a cargo de Enrique Loynaz del Castillo:
... el cubano debe antes matar al que le oprima o
suicidarse, que encender esas tristes hogueras del
campamento, que son como funerales antorchas para la
independencia...
– El señor presidente quería reelegirse, tenía que
demostrar su capacidad de mantener el orden en la isla y
proteger los intereses nacionales y extranjeros. Las
órdenes de liquidación no se hicieron esperar. Los
americanos anunciaban un cañonero, agrupaban fuerzas
navales en Cayo Hueso...
*****
– La carnicería descrita por el propio General
Monteagudo– el jefe del ejército– siguió sin frenos
después de Mícara.
“Es imposible precisar el número de muertos”– decía.
“Más de tres mil” –contabilizaba el gobierno en los
últimos días de junio. “Ya está descabezado el
movimiento”– anunciaba la prensa de julio. “Había sido
muerto Estenoz el 27 de junio y ya lo ha sido Ivonet a
esta fecha de julio 17”.
–
Cuando me –despedí y volví a subir pendientes, y bajar
otras para salir del campamento, aún seguía buscando
porqués. Seguía sin entender ese nombre de partido tan
sectario para aquel programa de proyecciones tan
populares que había publicado Previsión; seguía
preguntándome por qué no habían unido fuerzas con otros
núcleos progresistas. Seguía pensando en José Martí
cuando escribió en 1893 que “en Cuba no hay temor a la
guerra de razas”.
Pero mis reflexiones, mis confusiones, no podían cambiar
el hecho. El 20 de mayo de 1912, cuando toda Cuba
celebraba el décimo aniversario de la toma de posesión
de Estrada Palma como presidente de la República (por la
que habían luchado más negros que blancos, aunque el
gobierno de la República en Armas era más albo que
muchas familias reales europeas), ese grupo de negros,
la gran mayoría veteranos de las guerras de
independencia, se había alzado en armas buscando obtener
por la fuerza lo que les era negado por la “oliblanquía”
que dirigía el país: un lugar junto al blanco –como lo
había tenido en los campos de batalla– en la
construcción de una Cuba libre.
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Autopsia de Estenoz |
1.– Cuba en la mano. Enciclopedia. La
Habana, s.e., s,f.
2.– El Comercio, diario político y
mercantil. La Habana, Edición de la mañana, mayo–junio
1912.
3.– El libro de Cuba. Enciclopedia
Ilustrada. La Habana, Edición Conmemorativa del
Cincuentenario de la Independencia, 1953.
4.– El Mundo. La Habana, mayo–junio 1912.
5.– Fdez Robaina, Tomás: El negro en
Cuba, 1902–1958. La Habana, Ciencias Sociales, 1990.
6.– Heraldo de Cuba. La Habana, 1912.
7.–
Ibarra Cuesta, Jorge: Cuba: 1898–1958. Estructura y
procesos sociales. La Habana, Ciencias Sociales, 1995.
8.– Portuondo Linares, Serafín: Los
Independientes de Color. La Habana, Publicaciones del
Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, 1950.
9.– Previsión. Órgano del Partido
Independiente de Color. La Habana, 1908–1909.
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