La Jiribilla | DOSSIER                                                           
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER 

EL GRAN ZOO 

PUEBLO MOCHO 

CARTELERA 

BUSCADOR 

LIBRO DIGITAL 

•  GALERÍA 

LA OPINIÓN 

LA CARICATURA 

LA CRÓNICA 
MEMORIAS 
PÍO TAI
EL CUENTO 
EN PROSCENIO 
LA FUENTE VIVA 
Otros enlaces 
Mapa del Sitio 


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

VERSIÓN PARA IMPRIMIR

TRIBUNAL MASS MEDIÁTICO

Temen que si dejan entrar el amor, se conviertan en comunistas. La consigna es el odio a todo lo que venga de Cuba. Excepto, por supuesto, a quienes se vayan de aquí, quienes se convierten, de pronto, en grandes escritores o intelectuales.


Manuel Henríquez Lagarde |
La Habana


Desde hace más de cuatro décadas, la manipulación en los medios de difusión parece formar parte del know how de algunas emisoras y canales de televisión de Miami. Mediante el uso de la mentira y la difamación más evidente, la prensa ha devenido un aparato represivo contra quienes deseen cualquier tipo de acercamiento con su patria. Las personas que defienden a los “disidentes”, paradójicamente, no permiten que nadie por aquellos predios disienta. En caso de que esto ocurra, allí aparecen los interrogadores cámara o micrófono en mano para someter al insubordinado al discurso oficial a un proceso inquisitorial mass mediático. 
El interrogado, como si de nuevos tribunales militares se tratara, no cuenta con ningún derecho y todo cuanto diga, puede estar usted seguro, va a ser usado en su contra. 
Un ejemplo reciente de este nada ético proceder , además de una nota de prensa publicada en El Nuevo Herald, es la entrevista que le realizara el Canal 23 a Lizette Vila, presidenta de Asociación de cine, radio y televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Desde el punto de vista de esos “democráticos y libres medios”, “la agente de la seguridad del estado” cometió durante una revista radial un pecado imperdonable: invitar a algunos artistas de la Asociación que dirige, a viajar a la Isla y, por tanto, mereció ser enjuiciada. A su regreso a Cuba, La Jiribilla le ofreció a Lizette Vila, a manera de exclusiva, la posibilidad de exponer sus puntos de vista. 

—¿Por qué motivo viajaste a Miami?
—Viajé a propósito de un proyecto que tenemos aquí en la Asociación de radio y televisión, un proyecto que se llama “Palomas”, que plantea que la paz no necesita palomas, necesita de hombres y mujeres de buena voluntad. Todos los meses vamos a la sala infantil del Hospital oncológico, se nos han unido muchos artistas, intelectuales. Nos relacionamos con los síndromes de Down, realizamos psicoballet. Es la cultura relacionada con su lado más humanista. Es el respeto a la diferencia, a la diversidad como el sentimiento más amplio. Se trata del respeto al otro o a la otra en cualquier circunstancia, para eso fue mi viaje.

—Nos enteramos que el proyecto llamó la atención de los medios en Miami. 
—Yo acepté ir a un programa que se llama “Transición” para explicar estos proyectos humanistas en medio de las difíciles condiciones de Cuba, del bloqueo. Explicar cómo somos capaces de saltar por encima de dificultades obviamente económicas, para realizar estos proyectos que tienen un espacio en lo más profundo del pensamiento y de los sentimientos de esta Revolución. Ese programa fue muy respetuoso. Fue un diálogo sincero, abierto, sin agresiones, sin violencia ni provocaciones. En un momento determinado, por supuesto, tocamos el tema de la cultura. Hablamos de la política de la Unión de escritores y artistas de Cuba (UNEAC) y también del Ministerio de Cultura, que en definitiva es la política de este país, de no marcar a personas que salen del país por razones económicas con esos títulos de exiliados políticos que se han convertido en un modo de vida pero que no son la esencia del problema. Existe la postura de Cuba de respetar esas decisiones. Cuando hablé del respeto que le tenemos a esos artistas hice algunas comparaciones. Dije que para mí era tan importante Celia Cruz como Omara Portuondo, tan importante Chucho Valdés como Paquito d`Rivera, o Celina como el boom que se había hecho con Albita. Era el reconocimiento a esa cultura, a esa identidad que no es estática, que se conforma donde quiera que esté, ya sea en Groenlandia, Burkina Faso o Miami.

—Y parece que a algunos “tolerantes” de Miami no les gustó ese tipo de propuesta.
—No les gustó para nada. Incluso dije, sin dar detalles, cómo había conversado con algunos antiguos colegas de mi Asociación con quien tuvimos un diálogo marcado por el respeto y el cariño. Ellos, que están en Miami, como otros y otras, pueden regresar a ver a su familia, pueden seguir siendo miembros de la Asociación si entendían que la cultura cubana es una donde quiera que esté. Ellos también fueron muy respetuosos. Tal proposición desató la histeria. Empezaron otros programas de radio a hablar horrores, El Nuevo Herald...

—La repercusión de tus palabras no tenía nada que ver con el proyecto humanitario por el cual habías ido a Miami.
—No, para nada. Lo que les importó fue aquella propuesta. Y ahí empieza la manipulación. Tú que eres periodista sabes que todo pasa por una mirada, por un punto de vista, pero ahí es donde entra a jugar la ética. Se apeló a personajes como Willy Chirino o Mirta Medina o los Estefan como sugiriendo que yo (según ellos una alta funcionaria cubana, algo que no soy), los estaba invitando a venir a Cuba. Y ninguno de ellos estaba contemplado en mi propuesta. Lo que quería era dialogar con la gente de la Asociación que dirijo. Algunos están trabajando en un supermercado, en un garaje, de camareros. Dialogué con la gente que yo sabía que podía dialogar, muchos de los cuales mantienen un vínculo con la Asociación. 

—Son sin dudas posiciones muy diferentes la de estos artistas con que hablaste personalmente y la de la televisión o la radio.
—Durante el programa, que fue en vivo, no hubo ninguna tergiversación. Como te dije, es ese programa el que desata la algarabía. El Nuevo Herald dice que yo soy una colaboradora de la Seguridad desde los años 70, publica incluso datos profesionales míos que no son ciertos. Se suma a la campaña “Telemundo”, el Canal 23... En eso me llama Mario Vallejo, que salió del país hacia Perú por nuestra Asociación. Durante la conversación parece ser muy comprensivo sobre muchas cosas de Cuba, con otras es crítico, pero siempre muy respetuoso. Hicimos una entrevista de una hora y pico. Él me dijo que saldrían al aire dos minutos a las 6.00 p.m. y otra parte a las 11.00. Pero en esta segunda parte aparecen Willy Chirino, Mirta Medina y lo que se da a entender es que yo estoy invitando a esos artistas que en un momento fueron desertores y que ahora, por la apertura de la política cubana, ya no lo son. Nada de eso estaba en el motivo de mi viaje ni mis intenciones.
La de algunos medios fue una postura violenta, agresiva, feroz. Me sentí tremendamente agredida cuando vi mi foto de pasaporte, que es un documento personal, publicada en el Herald. Eso me sorprendió mucho porque se pueden conseguir fotos mías en Internet.

—¿Hasta dónde llegan las “relaciones” de ese periódico para obtener acceso a un documento de ese tipo?
—Eso fue lo que más me estremeció. Yo pienso que si esa nostalgia sobre la cual ellos predican tanto no la tienen vinculada al sentimiento más puro de las personas, que es la ética, están muy mal. Y hablo de una ética que es una sola. Al parecer están obligados a ser malos porque si son buenos se vuelven comunistas. He llegado a pensar que tienen que ser muy malos, romper con todas las normas y reglas, porque si no, son revolucionarios. No están preparados para el amor porque no han podido superar el odio. Temen que si dejan entrar el amor, se conviertan en comunistas. La consigna es el odio a todo lo que venga de Cuba. Excepto, por supuesto, a quienes se vayan de aquí, quienes se convierten, de pronto, en grandes escritores o intelectuales. Es como el caso de Prokofiev que cuando fue a los Estados Unidos, con la esperanza de que se quedara, dijeron de que era un “pianista con músculos de acero” y así pensaban que lo alababan. Sencillamente están contaminados. Han tomado un camino para la subsistencia que al final de sus vidas van a pagar caro.
La ética te hace ver el precio que tú pagas en tu vida de otra manera...Hay conceptos que constituyen una línea de vida para muchas personas. La ética significa entre muchas definiciones al uso, el respeto a las diferencias, a la diversidad, al diálogo abierto, culto, enaltecedor, honesto y enriquecedor que entregue a hombres y mujeres de buena voluntad en cualquier lugar del mundo, razones para comprender lo que quiso enseñarnos Benito Juárez cuando dijo: “El respeto al derecho ajeno es la paz” y lo que quiere aun decir Martí al expresar que “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en la que nos tocó nacer”.

—Todo resulta muy paradójico. Cualquiera diría que estabas tratando de dialogar con otros y no con los paladines de la “apertura y la libertad”...
—Simplemente no están preparados, pero sobre todo predomina la ignorancia, la no aceptación. En este caso, estoy en contra del término intolerancia porque me parece demasiado indulgente, compasivo e hipócrita, demasiado suave. No hay ninguna aceptación de puntos de vistas diversos, de las diferencias que debe tener todo ser humano culto, honesto y decente. Y detengámonos en la palabra decente. A pesar de ser esta una de las cualidades más nobles del ser humano en ese tipo de manipulaciones la decencia no existe. Cómo se le puede hacer algo así a una persona que va con un proyecto de carácter humanista que trasciende cualquier barrera, incluso, la ideológica. ¿Cómo se puede romper ese código de ética elemental? No conozco los adjetivos precisos para valorar tales actitudes.
Pienso que les han perforado la dignidad, no tienen asidero, referencia. Cuando se vive con dignidad, aunque no tengas dinero, le puedes dar a tu vida una calidad diferente. Y te voy a decir algo que siento profundamente. Soy una mujer de 52 años y cuando triunfó la Revolución el primero de enero del 59, tenía nueve años. Lo que he sacado de la Revolución es mi libertad y no tenía ningún temor de conversar con el canal 23 ni con ningún otro. Al frente de la Asociación que dirijo tenía esa responsabilidad que es absolutamente libre. Yo les di a ellos la posibilidad de dialogar conmigo, les abrí mis puertas.

—¿Crees que les haya resultado un tanto molesto que alguien pudiera descubrir de manera pública quiénes son los que realmente cierran las puertas?
—Sí, debe ser. Lo que importa es la moral, la identidad que va más allá de una identidad de cubanía que es la identidad primero del ser humano y después, del cubano. Evidentemente no saben apreciar a una cubana de este país, de la tierra donde nacieron. Cómo pueden tratar de aplastar a alguien que quiere conversar, que no los ofende. Pienso que no tienen visión de futuro. Cómo pueden por un modo de vida o por determinadas presiones, cerrarse, hacer, con tanto cinismo, lo que nos inculpan a nosotros. Supuestamente, yo soy la agente de la Seguridad del estado que es una de las cosas más ridículas que me han dicho en mi vida. Pero además utilizaron términos para ridiculizarme, que si tengo la voz engolada, etc. ¿Hasta dónde llega esa enfermedad, esa frustración, esa sub-cultura? Porque si de verdad fueran honestos y si de verdad como dicen allí quieren defender este país de la dictadura de Fidel, debieran ser cubanos más dignos y más libres. Nos acusan de tantas cosas y son realmente ellos los exponentes de esa gran simulación, de esa doble moral y del odio que les empaña el alma. 

—¿Es cierto que hubo mucha gente que se dio cuenta de la manipulación y se solidarizó contigo?
—Sí, muchas. En el aeropuerto de Miami, el hotel donde me encontraba hospedada. Hasta en Montego Bay, durante el tránsito. Personas que no eran cubanas, que estaban en Miami de paso. Todos se dieron cuenta de la manipulación. Se veía claramente que era una entrevista cortada. Para los que se me acercaron mi serenidad y firmeza se contradecían con aquellas preguntas tan estúpidas y fueras de lugar.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR


Del 7 al 17 de Febrero
del 2002


© La Jiribilla. La Habana. 2002
 IE-800X600