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MIGUEL BARNET: EL LUJO DE LA POESÍA
"Quiero ser un motivo de fuerza, de esperanza, de amor y de vida para
los lectores, eso es lo que ha significado para mí vivir en este país.", dijo
Barnet, a quien esta dedicada la XI Feria Internacional
del Libro, durante el VII Festival Internacional de
Poesia de La Habana.
Hilario Rosete Silva |
La
Habana
La lectura de los poemas de Miguel Barnet, en su propia voz, fue el plato fuerte del espacio vespertino de la segunda jornada del VII Festival Internacional de Poesía de La Habana. «Me encanta recitar mis poemas entre tafetanes, terciopelos y alfombras rojas», dijo en la tarde de este miércoles el escritor a cuya obra está dedicada la XI Feria Internacional del Libro de La Habana, resaltando la deslumbrante escenografía del salón Parisién del Hotel Nacional de Cuba.
«Todo esto es parte de la vida y del lujo que es la poesía. [...] Estamos cantándole a esa diferencia que otros sienten y no saben quizás expresar ni definir, estamos cantándole a esa diferencia que es el arte. [...] Realmente hoy comienza para mí la gran fiesta de la Feria del Libro. La Feria se inaugura mañana, mas para mí se estrena aquí.»
A escasas horas de que en la fortaleza habanera de san Carlos de la Cabaña se corrieran las cortinas de esta
Feria que crece, Barnet, quien nunca ha abandonado «la costumbre del desafío a la página en blanco», confesó que en toda su vida, «tan turbulenta, y tan imbricada en cuestiones extraliterarias» –por su trabajo y por sus preocupaciones–, raras veces había podido hacer una lectura de su poesía, y pidió a los asistentes al Parisién en una hora desacostumbrada, las cuatro de la tarde, que le concedieran unos 35 minutos. Así comenzó recitando algunos de sus poemas incluidos en la antología
Con pies de gato, continuó con varios de los contenidos en
Actas del final, y concluyó leyendo parte de su obra inédita.
El ómnibus con el último rostro del Poema
uno, perteneciente a La piedra fina y el
pavorreal, título publicado por su autor a los 22 años, abrió el desfile. Le siguieron la impaciencia «dispuesta a defender la vida» de
Patria, escrito durante la Crisis de octubre; el ya famoso «naufragio en letras grandes» de
Fe de erratas; el «Patria o Muerte Amén» del Epitafio; y los «calderos de cobre» y el «zumba la curiganga, mi negro, zumba» del
Oriki para Bola de Nieve; hasta llegar a la «mucha bulla y poca ebullición» de
Miami; pasando por El Vedado, «si Borges le cantó a Buenos Aires, por qué yo no voy a cantarle al Vedado», y por
(En) el barrio chino, «si le leí un poema al Vedado, tengo que leerle uno al barrio chino».
No faltó El poeta en la Isla, poema que sintetiza la vocación de escritor de Miguel Barnet y su responsabilidad como intelectual comprometido. «Este poema es como un arte-poética, resume lo que he querido hacer en mi vida, que no es solo una búsqueda de lo estético puro. En ese caso me identifico con lo que el poeta, historiador y ensayista mexicano Alfonso Reyes (1889-1959) llamó, hablando del ensayo, literatura ancilar. La palabra ancilla, es decir, esclava, sirve para expresar el papel subalterno que lo ornamental e imaginativo tiene para el género. Las bellas letras le prestan al ensayo sus atributos para tratar temas que no son necesariamente literarios. En ese tratamiento, extrapolando la idea al terreno de la poesía y de la novela testimonio, he tratado de responder, como digo en el poema, al fondo retador, a la cavidad arenosa de la Isla que pregunta por mí, quizás inútilmente, pero sí con muy buena voluntad.»
Particular interés despertaron Flowers’s power, dedicado a John Lennon y Paul McCartney, escrito a partir de una experiencia personal del poeta cuando en 1968 visitó la ciudad de Londres; Los 70, según contó el autor, «una década muy difícil para nosotros en este país, y los momentos malos, al igual que los buenos, también se registran en la literatura»; y
Hotel Duplex, uno de los poemas inéditos, reflejo de sus vivencias en el lugar donde reside cada vez que visita París. Barnet finalizó la velada con un poema optimista,
Suite cubana, porque, conforme a sus palabras, él quiere ser «un motivo de fuerza, de esperanza, de amor y de vida» para sus lectores. «Eso», dijo en la despedida, «es lo que ha significado para mí vivir en este país.»
«Uno de los grandes méritos de Miguel Barnet, ha sido conjugar con acierto su vocación social con su vocación de escritor», había dicho Marilyn Bobes en su elogio-preludio a esta media hora de lectura de alto vuelo en el Parisién. Por su parte, Barnet, hace unos días, en conferencia de prensa celebrada en el Centro Cultural ICAIC, reconoció que el hecho de haber trabajado en la UNESCO y de tener, por consiguiente, un vínculo tan cercano con Francia, el país invitado de honor a la XI Feria, lo hacían sentirse no solo muy honrado sino también muy satisfecho: «Me voy a mover», aseveró, «como pez en el agua.»
El Festival Internacional de Poesía es uno de los llamados eventos «pre-feria» de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Entre sus auspiciadores se destacan el Proyecto Cultural Sur, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, y la Oficina del Historiador de la Ciudad. Una muestra representativa del quehacer de dicho Proyecto Cultural Sur, que busca globalizar la solidaridad a través del género, será presentada, de la mano de la Editora Abril, el próximo domingo 10 de febrero, a las cuatro de la tarde, en la capilla de la plaza de armas de La Cabaña, en un espacio felizmente denominado
Tribu de la poesía.
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