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LAS NUEVAS ROPAS DE LOS ÚLTIMOS
EMPERADORES (FINAL)

Tratan de recrear el temor de la "lista negra" usado por la clase patronal y el gobierno hace 50 años para eliminar el pensamiento radical de las universidades y militantes políticos de los sindicatos y de Hollywood. 

Jon Hillson |
Los Ángeles


LA META DE LA ADMINISTRACIÓN: 
SILENCIO POLÍTICO

La administración Bush y sus numerosos aliados en el Partido Demócrata sueñan con volver a la época de la guerra fría, a los años 50, al conformismo nacional, donde la gente está acostumbrada a recibir de rodillas y sin protestar cualquier decreto represivo emitido por los gobernantes y la policía.
Su meta -no sus métodos- son igual al objetivo expresado por el general chileno Oscar Bonilla, miembro clave de la camarilla de Augusto Pinochet en su golpe de estado de 1973 contra el gobierno de Unidad Popular encabezado por Salvador Allende. "Lo que necesita este país es silencio político. Volveremos a los cuarteles cuando hayamos cambiado la mentalidad del pueblo".
Los ataques contra los derechos democráticos de los ciudadanos de origen árabe -especialmente los inmigrantes- y la población indocumentada no son dirigidos sólo contra ellos, sino también en contra de todo el pueblo trabajador. Además, el gobierno y los derechistas han hecho blanco a las instituciones académicas.
El año pasado anuncia el American Council of Trustees and Alumni -cuyos dirigentes incluyen Lynne Cheyney, esposa del actual vice-presidente y el Senador demócrata Joseph Liberman, candidato vice-presidential EE.UU en el 2000- una lista de más de 100 académicos y eventos que protestaron aspectos de la guerra contra Afganistán. Tratan de recrear el temor de la "lista negra" usado por la clase patronal y el gobierno hace 50 años para eliminar el pensamiento radical de las universidades y militantes políticos de los sindicatos y de Hollywood. 
Su informe esta titulado "Defendiendo la Civilización. Como nuestras universidades le están fallando a América y que puede hacerse al respecto". ¿Que impacto ha tenido esta campaña en los activistas?


HABLAN LOS ACTIVISTAS ESTUDIANTILES
Recientemente, hablé con algunos activistas. 
El ambiente en la Universidad de California de Riverside (UCR) no ha cambiado, sigue "muy difícil," dice Aidé Acosta, "personalmente, es igual a antes y después del 11 de septiembre", refiriéndose a las presiones de la administración.
Se organizan los activistas, especialmente los miembros de MECHA (Movimiento Estudiantil Chicano de Atzlan), y realizan foros y modestas protestas contra la guerra y cultura en los Estados Unidos. "Hoy como ayer, tenemos que defender los departamentos de estudios étnicos [de nacionalidades oprimidas]".
Alejandra Guerra, también dice lo mismo. "Recibimos el apoyo firme de un puñado de estudiantes. No hay mucha hostilidad directa de los estudiantes. La facultad que nos apoyaba antes [del 11 de septiembre] sigue apoyándonos. Hablan, pero algunos profesores sienten un poco de temor". Alejandra y sus compañeros han organizado mesas redondas, eventos en la comunidad chicana y protestas. En algunos casos, enfrentaron contra-protestas. "Por ejemplo, cuando teníamos 60 manifestantes, ellos tenían 15", dice.
"Tratamos llegar a los estudiantes. Les decimos que tenemos que oír a ambos lados. Sentimos la necesidad de divulgar la información, porque es la verdad".
David Roman, estudiante de la Universidad Estatal de California en Los Ángeles es el presidente de la Organización de Estudios Cubanos (Cuba Study Organization), grupo pro-cubano. "Hubo sólo un incidente represivo por parte de la administración", cuando anunció que los volantes publicados por los estudiantes deben descargar para sus eventos de responsabilidad a la universidad.
No hay represión en contra de los profesores, dice, pero entre algunos hay una atmósfera de "auto"-censura. Algunos son un poco más conservadores, preocupados, menos dispuestos a articular un punto de vista en contra del gobierno de EE.UU". Pero organizan numerosos foros -no marchas- en la universidad contra la guerra, en defensa del pueblo colombiano y otras situaciones. Una académica cubana habló ante una clase sobre la Revolución cubana. 
Estudiantes de esa clase realizan estudios en Cuba. La universidad tiene una licencia del Departamento del Tesoro, renovado en diciembre del 2001, pero con nuevas restricciones. Por lo menos, 30 estudiantes viajarán a Cuba en julio de este año.
"Un núcleo dedicado sigue su trabajo político sin ser afectado" por la ola patriótica, dice David. "Específicamente relacionado a Cuba, nuestro trabajo es más o menos difícil. Sobre todo, gracias al mérito de la política de la Revolución cubana".
Astrid Martínez, activista de la Universidad Estatal de California en Northridge, afirma que el cambio más aparente es la presencia de la policía en el campus. En el pasado "habían dos carros con cuatro policías y hoy el número es el doble". Después del ataque terrorista del 11 de septiembre, hubo un "diálogo entre la administración y los profesores, del cual supe que la administración les dijo que no tomaran posiciones radicales, que sean cuidadosos".
"Los profesores que expresaron sus opiniones siguen", dice. "Los mechistas [miembros de MECHA], la unión de estudiantes negros, musulmanes y de Centroamérica, se unieron", dice Astrid. Organizaban conferencias estudiantiles con participación de los profesores, en la más grande participaron 500 personas. Se han realizado marchas por la paz y otros eventos.
"Al comienzo creíamos que estaríamos en problemas, pero nada pasó, aunque más tarde la administración dio al gobierno los registros de los estudiantes árabes. En el pasado, hemos protegido a los estudiantes latinos indocumentados. Ahora hacemos lo mismo, pero con más atención. Estamos muchos más unidos. Entendemos que no es una cosa musulmana," dice Astrid. "Aquí estamos dispuestos a expresar nuestras opiniones. Si vamos a estar en apuros, vale la pena".

EL AMBIENTE ES COMPLETAMENTE
DIFERENTE QUE DURANTE LOS AÑOS 50

En la Universidad Estatal de California en Long Beach, los activistas organizaron dos conferencias en contra de la guerra, una sobre Mumia Abu-Jamal, y otra sobre Cuba -todas sin incidentes o provocaciones, pero la administración después del 11 de septiembre "ha limitado el acceso a los salones universitarios para nuestro uso", dice Jeff. 
La policía de la universidad ha observado las reuniones estudiantiles, dice, en un esfuerzo para "intimidarnos". Pero no han existido represalias contra los activistas. Al respecto de la hostilidad motivada políticamente, "no hay nada fuera de lo ordinario".
"Es otra cuestión con los estudiantes árabes", dice Jeff. "Conozco con certeza que bastantes estudiantes se retiraron de la universidad el último semestre".
Dice Shari Geistfeld, estudiante graduado de la Universidad de Minnesota, con 40 000 alumnos una de las más grandes en el país, que organizaban tareas y foros casi cada semana después del 11 de septiembre. En algunos hablaron obreros, entre ellos, representantes de una huelga de 20 000 trabajadores estatales. "No hubo problemas" dice. Un avance notable fue la unidad de estudiantes -universitarios, graduados- miembros de la facultad y trabajadores universitarios. "Nuevos grupos de estudiantes participaron en la política por la primera vez", dice.
"No hubo una presencia real de la derecha", asegura Shari, pero los estudiantes árabes temían participar. "Querían evitar llamar la atención, aunque una compañera palestina fue uno de los más destacados dirigentes de las protestas contra la guerra".
"Muchos estudiantes quisieran aprender y estar más claros sobre la situación mundial", dice la alumna. "Por eso, siempre nos aseguramos que haya bastante tiempo para preguntas y debates. El semestre que viene planificamos más de lo mismo".
La protesta contra la guerra más grande fue de alrededor 1 000 personas, afirma August Nimtz, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Minnesota. Una contra-protesta atrajo a 35 estudiantes derechistas, "dirigida por un grupo de sionistas".
Nimtz es bien conocido como activista y Marxista.
La administración no ha tratado de imponer presiones contra los profesores, dice Nimtz, profesor de la universidad desde 1971. El concepto de "un nuevo macartismo está basado en un tipo de pánico impulsado por la retórica del gobierno y la cobertura de los medios de comunicación, un pánico de algunos académicos. Temen lo que va a pasar o podría pasar y lo que ha pasado hace muchos años. Pero la realidad es diferente. El ambiente es completamente diferente al existente durante los años 50".

LOS RAICES DE "MACARTISMO"
Se puede ubicar las raíces de macartismo en la persecución de los revolucionarios en la clase obrera durante las luchas históricas de los años treinta. Pero la ola de militancia masiva organizada por la industria básica había disminuido para 1937 aunque la gran depresión continuaba. La administración de Franklin Roosevelt había lanzado el re-armamento de los Estados Unidos.
En septiembre de 1939 comienza la segunda guerra mundial en Europa. Pocas semanas después, en la madruga, agentes del FBI arrestan a dirigentes militantes de los Teamsters en los estados de Iowa y Nebraska. Los Teamsters (chóferes de camiones) eran un sindicato, en particular en los estados del medio-oeste, con un liderazgo revolucionario, encabezado por cuadros proletarios del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Siete militantes fueron acusados de haber incendiado un camión. Fueron declarados culpables y recibieron penas de dos años de cárcel.
El mismo mes de sus arrestos, declara Roosevelt que ya el FBI se encarga "del trabajo investigativo" en la rama de "espionaje, contraespionaje, sabotaje, actividades subversivas y violaciones de las leyes de neutralidad". Esta es la primera vez que la tarea de "actividades subversivas" es una parte del trabajo de la policía federal.
Tal mando sería usado contra el movimiento afro norteamericano y el PST mientras los Estados Unidos marchan hacia la guerra.
En 1940, la Ley Smith, en contra de la "sedición", en realidad contra la expresión de las ideas revolucionarias, es aprobada por el congreso, que tenía una vasta mayoría de Demócratas. La primera aplicación es contra los dirigentes principales del PST y líderes de los Teamsters en Minneapolis, donde militantes de este partido -luego nombrado la Liga Comunista- y otros luchadores habían dirigido, en 1934, la más extensiva y exitosa huelga general en la historia del país. Cual un partido comunista con un punto de vista anti-guerra revolucionaria e internacionalista, el PST se convierte en un blanco específico del gobierno que está preparando el pueblo trabajador para ir a la guerra.
De los 28 arrestados, se declaran a 18 culpables. Reciben sus sentencias -de un año hasta 16 meses- un día después del ataque contra Pearl Habor. Son culpables de los cargos de conspiración por "aconsejar y enseñar la necesidad y conveniencia de derrocar y destruir al gobierno de Estados Unidos por fuerza y violencia".
Como entusiasta partidario de la entrada de los Estados Unidos en la guerra, el Partido Comunista apoya los cargos contra el PST y las siguientes condenas, también bastante oficiales y burócratas de los sindicatos. Los militantes ganan el apoyo de decenas de miles de trabajadores a través el Comité de Defensa de Derechos Civiles (CRDC) pero el balance de fuerzas, en el clima de guerra, no favorece a los luchadores. 
Después de la guerra, la Ley Smith será usada ferozmente contra el PC.
Bajo la bandera de "la lucha contra la subversión", el FBI aplica sus nuevos poderes no solamente contra los marxistas, también lo hace contra la organización negra La Nación de Islam, activistas afro norteamericanos, militantes puertorriqueños y otros durante la segunda guerra mundial.

¿QUÉ ES EL "MACARTISMO"?
Nombrado por el senador republicano de Wisconsin, Joseph McCarthy, este tipo de represión directa fue una respuesta a los avances anticapitalistas en el mundo después la segunda guerra mundial, desde Europa oriental hacia, e importantísimo, China. Pero como explica Larry Siegle en su útil panfleto, 50 Años de guerra encubierta -una fuente, entre otras, de la historia anteriormente mencionada-"el periodo macartista fue la continuación de la arremetida contra las libertades constitucionales que habían empezado a fines de los años 30 a propósito de controlar a los subversivos".
"La lucha contra la cacería de brujas también se vio obstaculizada por la postura del Partido Comunista, cuyos miembros y simpatizantes fueron las principales víctimas de la persecución y el hostigamiento por parte del gobierno", anota Siegle. "El partido estalinista era, por amplio margen, la organización más grande que hablaba en nombre del marxismo en Estados Unidos. El PC ya había disminuido en tamaño debido a la política conservadora de la clase obrera, provocada por la relativa prosperidad de la posguerra. Y muchos obreros conscientes habían perdido confianza en el partido debido a su intenso fraccionalismo y su apoyo al acuerdo antihuelga y a la ofensiva antisindical del gobierno durante la guerra".
"No obstante", observa Siegle en su ensayo fundamental, "el PC aún contaba con la lealtad de cientos de miles de obreros y podía obtener la colaboración activa de muchos más en defensa de las libertades democráticas a pesar de divergencias. Sin embargo, el Partido Comunista fue incapaz de movilizar una lucha eficaz contra la represión gubernamental".
El PC había apoyado la legislación represiva en el nombre de "unidad patriótica". Había aceptado puestos en el gobierno imperialista y en los altos sectores de la burocracia sindical -usualmente sin dejar de expresar su afiliación. Tal corrupción política y moral, consecuencia del triunfo de la línea y los métodos del régimen de Stalin durante la décadas anterior, no podía prepararlos para el cambio de la clase dominante desde el "frente popular" hacia un ataque frontal contra "la amenaza Comunista". 
Fueron paralizados. Algunos decidieron ir a la clandestinidad -un proyecto que fue completamente innecesario-, un fracaso enorme. Otros traicionaron el partido. Muchos más simplemente lo dejaron, mientras otros miembros perdieron sus trabajos sin luchar para defenderse. De las 160 personas arrestadas en los Estados Unidos y Puerto Rico bajo la Ley Smith, 41 fueron encarceladas, y más irían a prisión por su denegación a "informar" a sus camaradas durante varias sesiones gubernamentales.
"Gran parte del terreno que el PC perdió en cuanto a su capacidad de realizar actividades en público no fue terreno cedido pulgada por pulgada en una batalla tenaz por defender derechos democráticos" escribe Siegle, "sino que fue abandonado debido a la crisis de perspectivas del partido".
Mató el gobierno EE.UU. a los Rosenbergs -conocidos como militantes de PC por la izquierda entera-, pero su juicio, sólo hasta después de que terminó. nunca fue mencionado en la prensa del PC. El partido negó, también ellos observando disciplina, que la pareja fueran de sus miembros. Su defensa después el juicio fue organizada por fuerzas fuera del PC -mientras miembros del partido se decidieron a votar con sus pies en contra de la abstención de sus dirigentes para participar en esta campaña.
Al mismo tiempo, un comité amplio con fuerzas muy diversas, lograría apoyo público para James Kutcher, veterano de la segunda guerra mundial despedido de su trabajo como empleado de la Administración de Veteranos en 1948 por miembro "subversivo" del PST. En 1955, el gobierno toma todos sus beneficios. El caso y la campaña de "veterano sin piernas"-Kutcher sufrió tal discapacidad como soldado durante la guerra- captarían bastante apoyo y ganaría, tras una lucha de ocho años, el justo pago de beneficios negados por el gobierno.
La cruzada macartista logró para varios años -muy pocos, en realidad- imponer el temor y la conformidad nacional. Pero cuando el senador derechista decidió atacar a "Comunistas y a sus partidarios" en el mando del ejército y altos sectores del gobierno, cruzó la raya. Su demagogia fue contraproducente a las metas de la burguesía.
Explica Siegle que "Después de que terminó la guerra en Corea en 1953"-la primera derrota de los imperialistas-"y que los sectores dominantes de la clase gobernante repudiaron [McCarthy] al año siguiente, empezó a menguar la cacería de brujas anticomunista".
Tal decisión fue el comienzo del movimiento para derechos civiles para el pueblo afro norteamericano, que más tarde inspiraría la lucha contra la guerra en Vietnam. La combinación de ambos, aplastaría los vestigios de macartismo y daría luz a los cambios básicos de los años 60. 

DESDE MACARTISMO HACIA LAS GUERRAS DE CULTURA
El régimen capitalista -impulsado por la derecha burguesa, pero con el apoyo de bastantes Demócratas y liberales- ha ido tratando de cambiar radicalmente los logros, avances y valores de esta era de lucha. Esta campaña es la fuente de las "guerras de cultura" y el eje de la cruzada de Patrick Buchanan, fascista incipiente y candidato para presidente de los Estados Unidos en 2000 por el Partido de Reforma. 
El reverso de los "excesos" de los años 60 es una meta de la ola patriótica organizada por el gobierno y sus lacayos -expresó Bush en su mensaje presedencial del 29 de enero. "Por demasiado tiempo nuestra cultura ha dicho, 'Si te gusta, hazlo'. Ahora América", dice, "estamos abrazando una nueva ética y un nuevo credo, el de 'manos a la obra'"-el grito supuestamente usado por un pasajero durante el asalto de los piratas aéreos en contra de vuelo 93, el 11 de septiembre. En la boca del presidente es una llamada militarista yanqui a la conquista.
A pesar de sus inmensos recursos y la participación de casi todas las celebridades de la cultura oficial y los super ricos, no han podido resucitar el cadáver del pasado con el fetiche de luto colectivo permanente, la banderamanía, himnos sentimentales y exhortaciones emocionales. 
Tal hipérbole incesante indica lo que no han logrado.

LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS AÑOS 50 Y HOY: 
¿Cuán diferente? 
Días después de navidad y después de una controversia muy fuerte, Sami Al-Aria, un palestino, profesor de Informática de la Universidad del Sur de la Florida fue despedido por expresar sus puntos de vista contra la guerra. A pesar de muchas investigaciones por parte de los agentes federales sobre sus "vinculaciones con el terrorismo", nunca le acusaron de nada. Recientemente a su cuñado, después de estar encarcelado por tres años y medio sin cargos, le volvieron a arrestar por "violaciones de visa". El es el blanco de periodistas derechistas y de la Senadora Connie Mack, de Florida.
El 9 de enero, el senado de profesores de la universidad votó casi unánimemente para rechazar el despido de Al-Aria en una reunión a la que asistieron más de 200 personas -cuatro veces la cantidad habitual. Al prohibírsele entrar al campus, Al-Aria se dirigió a la reunión por teléfono. 
"Mi caso, dijo, es sobre libertad académica y libertad de expresión...todos nosotros estamos bajo escrutinio, no solo yo. Lo que ustedes elijan hacer esta tarde va a reflejar sobre todos de nosotros". Abrumadoramente, los profesores decidieron defender a su colega y a ellos mismos. Si no le devuelven su trabajo, habrá una demanda y tal vez sanciones por parte de la Comisión de Estados Unidos de Derechos Civiles, según el periódico Tampa Tribune.

EL CASO DE DE LOS ESTUDIANTES EE.UU. EN CUBA
¿Cuán diferente?
El 23 de enero más de 700 estudiantes universitarios y sus profesores llegan en el muelle de la Terminal de Cruceros de la bahía de La Habana. Esta es la sexta vez que el programa Semestre en el mar, de la Universidad de Pittsburgh, ha visitado Cuba. Es el programa universitario más grande vinculado con Cuba -pero hay docenas de universidades que tienen tales relaciones con el mundo académico de la isla. Mientras esos estudiantes viajan legalmente a Cuba, decenas de miles de turistas y activistas van a Cuba sin permiso del gobierno. Hoy en los Estados Unidos, los representantes oficiales de Cuba, y su sección de intereses, reciben más invitaciones para hablar que las que pueden cumplir.
En contraste, hay que recordar que Washington tomó el pasaporte del cantante famoso Paul Robeson, apoyante de la Unión Sovietica, en los años 50. Y el espacio político que existe para ponencias de representantes cubanos no tiene paralelo con la era de macartismo.

EL CASO DE LA MOCIÓN PRO-GUERRA DERROTADA
¿Cuán diferente?
A pesar de la campaña incesante a favor de la guerra y la supuesta popularidad del Presidente Bush, dos veces Richey Kemmling, el presidente de la organización College Republicans de la Universidad de Washington, no puede convencer a una mayoría simple para votar a favor de la guerra. Dice a Associated Press que había anticipado "oposición de estudiantes musulmanes y activistas por la paz pero fue una sorpresa cuando grupos afro americanos e hispánicos" criticaron su moción patriótica.
Kemming había pensado que su moción "podía unir a la gente pero, increíblemente, estaba equivocado".

EL CASO DE LOS JAPONESES-AMÉRICANOS
¿Cuán diferente? 
Se preguntaron algunas personas durante un foro en Los Ángeles el 26 enero asistido por 150 personas en el Centro Comunitario y Cultural de los Japoneses-Americanos. El tema del evento es "la seguridad nacional y las libertades civiles". El evento es auspiciado por el comité Nikkei -grupo japonés-americano- y organizaciones árabe-americanas y musulmanes. Colaboran en solidaridad mutua, usando el ejemplo de la reconcentración de más de 120 000 japonés-américanos en los campos de concentración durante la segunda guerra mundial para protestar los ataques del gobierno contra la gente de la comunidad árabe.
Algunos se preocupan por la represión actual, tal vez, dicen, similar al fascismo.
Lillian Nakano, de 75 años de edad -encarcelada en campos en Arkansas y Montana cuando tenía 13 años- dice que hoy, el ambiente es "diferente. Hoy, hay grupos diferentes protestando. Hay eventos. En mi escuela [en Hawaii] casi nadie habló en nuestra defensa -sólo un maestro de historia. Nos deshonraron con el estigma de ser espías".
"Debemos hacer le que sea necesario para asegurar que nunca vuelva a pasar tal represión", dice. La anciana luchadora japonés-américana nota también que "combatimos y ganamos," al referirse a la decisión tomada por el gobierno, después una campaña nacional fuerte, de dar $20 mil dólares a cada sobreviviente de los campos de concentración y "una disculpa" oficial.
El abogado de la ACLU por los japoneses-americanos encarcelados en los campos fue el joven Fred Okrand. Hoy, 60 años más tarde, dice la misma cosa que Nakano, su voz está debilitada por enfermedad, pero sus palabras son muy claras. Luego, en 1942, dice que la comunidad japonés-américano fue "aislada, sola prácticamente. Yo puedo recordar mientras caminaba a mi oficina en la calle Tercera. Gente que me conocía cruzaba la calle para evitarme. O me pasaban y decían, 'traidor'. Hoy, la atmósfera es absolutamente diferente".
"Hoy, hay gente que han gritado [en defensa de los árabe-américanos]. Deben trabajar duro por la libertad y sus derechos civiles. El gobierno ha dado marcha atrás, ha tenido en cuenta las protestas con respecto a los tribunales militares. Necesitamos más protestas contra los juicios secretos de la migra", dice Okrand, quien es un líder emérito de ACLU.

EL CASO DE MICHAEL ITALIE
Una de las muchas pruebas de la diferencia entre atmósfera política entre los 50s y hoy, en el contexto de derechos democráticos, es el apoyo ganado en la campaña nacional en defensa de Michael Italie, costurero de Miami quien fue despedido de su trabajo en octubre pasado por cuestiones políticas -fue candidato para alcalde de la ciudad del Partido Socialista de los Trabajadores. Habló públicamente en contra de la guerra de EE.UU. en Afganistán, en apoyo de la revolución cubana y en defensa de los derechos sindicales.
Desde luego, Italie y sus simpatizantes -defensores de los derechos democráticos- han organizado un comité nacional con base en Miami para que le devuelvan su trabajo, una campaña de cartas al alcalde de Miami y reuniones públicas para explicar el significado de su caso y ofrecer su solidaridad a otros objetivos de la represión.
Ha hablado frente a centenares de personas en reuniones desde Miami hasta Los Ángeles. Ha comenzado una gira nacional -después de obtener el beneficio estatal de desempleo, como es su derecho- con reuniones en Tampa, en la Universidad del Sur de la Florida, auspiciadas por los Verdes del Campus y la Coalición de Organizaciones Progresistas Estudiantiles. Allí, habla en defensa de Sami Al Arian. "El camino para defender nuestros derechos es usarlos," le dijo a docenas de estudiantes, "Necesitamos seguir el ejemplo de Al-Arian".
Italie ha ganado apoyo internacional y de los antiguos colaboradores de Martin Luther King.
Hay dos puntos claves expresados en esta importante campaña. Uno es que Italie ha decidido luchar contra la injusticia que es, en realidad, un ataque patronal contra los derechos del pueblo trabajador, sus derechos democráticos y constitucionales -no se trata simplemente solo de un asalto político contra un militante revolucionario.
Segundo, Italie gana apoyo amplio y habla en su auto-defensa como revolucionario, expresando las mismas ideas -contra la guerra, en apoyo de Cuba, en defensa de derechos sindicales- por lo cual fue despedido. Habla ante grupos políticos, de la comunidad negra, en las universidades, en piquetes de trabajadores, con religiosos, en todos los rincones del país sin incidentes o problemas. Y algunos que escuchan su mensaje están de acuerdo con muchas de sus ideas, no solamente con su derecho a expresarlas sin acoso patronal. También, su campaña es una tribuna abierta a todos los luchadores contra la represión, independientemente de la corriente política o ideológica.
Significan esos puntos la amplitud política objetiva que existe en los Estados Unidos para el ejercicio de los derechos políticos. Para descubrir y usar tal espacio político hay que usar tales derechos -o perder ambos. El papel de la campaña del socialista Michael Italie es mostrar que es posible resistir y combatir ataques políticos, y ayudar a la defensa de las conquistas democráticas, sin temor, mientras se obtiene amplio apoyo basado en el principio del movimiento laboral EE.UU., "un ataque a uno es un ataque a todos". 
Este axioma -en acción- será fundamental en la renovación, el crecimiento y el fortalecimiento de los sindicatos en la época de crisis, recesión, guerra y polarización social.

LA REPRESION CRECERA, TAMBIEN LA LUCHA
Seguro que sí, el gobierno -no importa cual partido burgués este en el poder- va a incrementar el nivel de represión, estrechamente ligada a la guerra que viene. Como Bush explica en su mensaje presidencial del 29 de enero, su segunda "prioridad" es destinar miles de millones de dólares para una "estrategia de seguridad de la patria". Esta incluye la creación de un alto mando para de las fuerzas militares para usos domésticos, el rol en casa para la CIA -un antiguo alto dirigente jubilado de la CIA ya es un nuevo jefe diputado para "inteligencia" del departamento de la policía de Nueva York- y miles más de agentes de la patrulla de las fronteras con Canadá y México y más policías en las calles. Tendrán más leyes antidemocráticas en su arsenal para usar contra el pueblo trabajador -su último blanco.
El gobierno y sus elementos represivos enfrentarán una clase obrera más diversa y más consciente que nunca en un mundo más inestable que nunca. Su supuesta confianza son bravuconadas basadas en la auto-delusión. La nueva Roma tiene y tendrá los mismos problemas que tenían los antiguos césares, pero al contrario de aquellos tiempos no hay, y no habrá, un nuevo imperio ascendente listo a asumir tal poder mundial después de la caída del antiguo numero uno -como fue el caso de Roma a la que siguieron más tarde, los portugueses, los holandeses, los españoles, Francia y el Reina Unido. 
Para defender su imperio, la clase dominante estadounidense tendrá que combatir al mundo entero. Tal vez, es por eso que Bush dijo el 29 -en un lapsus linguae en reconocimiento de las dificultades enormes que enfrentará: "El tiempo no está de nuestro lado".
Y es por eso que la famosa pregunta cubana, "¿quien es último"? puede ser reinventada, y la respuesta es, "los yanquis".
El uso del concepto del "nuevo macartismo" da mucho más crédito a las fuerzas represivas que han ganado e implica que las posibilidades y oportunidades para luchar son mucho menos de las que existen. Es una fórmula para una derrota sin combate.
Hay que enfatizar que la base objetiva de la campaña macartista fue la prosperidad relativa y ascendente de muchos sectores de la clase obrera. Tal expansión de la economía capitalista narcotizó el conocimiento de muchos sectores del pueblo trabajador en los años 50. 
El pueblo negro vivía en semi-esclavitud en el sur del país, pero a finales de los años 50 se enfatizado el crecimiento exponencial del movimiento por los derechos civiles de la comunidad negra bajo el régimen de Jim Crow. .
La mujer era atrapada en la casa.
El mundo no había entrado los Estados Unidos, no hubo un flujo incontenible de inmigración ni sus consecuencias progresistas en las políticas y la vida social y cultural del país.
Los homosexuales vivían en el closet. 
No existía la victoria de Vietnam, la crisis de Watergate, el derrumbe de la monarquía en Iran, el triunfo del pueblo de Sud Africa, las derrotas de la dictaduras gorilas de Latinoamérica, y mucho más -sobre todo, lo que sería el hecho colosal de 43 años de una verdadera revolución socialista a sólo 90 millas de las playas del norte. 
Tal proximidad -entre el último imperio y la nueva sociedad- significa mucho más que una casualidad geográfica, sino la marcha de la historia en toda su complejidad concreta y rica, algo en movimiento y nunca estacionario. También, grupos de solidaridad con el movimiento 26 de julio funcionaban abiertamente en los Estados Unidos años antes del 1 de enero 1959.
Desde luego, pero en particular desde 1989-90, la capacidad cubana para sobrevivir, resistir y avanzar recalca las debilidades profundas de Washington no solamente en relación a Cuba, pero en relación al mundo en cual Cuba está ubicada y lo que la nutre.

GLOBALIZACION, IMPERIO Y LUCHA INEVITABLE
La globalización imperialista pone sus tentáculos en todos los países del mundo rebelde y explosivo. Esas crisis están vinculadas a la crisis doméstica de Estados Unidos -la recesión- que está haciendo temblar la confianza de los emperadores y más importante, está haciendo tambalear la confianza del pueblo trabajador en la clase dominante y su sistema. Como ha descrito con precisión científica Fidel, es "insostenible". Y más insostenible cada día. 
En las luchas sociales que vienen la clase obrera creará un nuevo liderazgo dispuesto a seguirlo hasta al fin. Tendrán un ejemplo, la obra y las lecciones de Cuba revolucionaria.
Acaba de regresar de Colombia y Perú un compañero mío. "Todo mundo habla sobre Argentina", me dice. "Todo el mundo se pregunta, ¿quién será el próximo país?"
Nadie sabe. Pero docenas de millones de trabajadores en todos los rincones del mundo saben que habrán otros casos similares. 
Y por primera vez en sus vidas, mucha gente de la yuma esta preguntándose lo mismo. Algunos están comenzando a darse cuenta que unos de los próximos podía ser los Estados Unidos. 

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