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Reformismo versus Revolución
(un 28 de enero a cien años de una traición)


Enrique Ubieta  |
La Habana


Este año, como se sabe, se conmemora el centenario de una República que traicionó el legado martiano. ¿Qué decir el 28 de enero? Un aniversario este matizado por el esfuerzo de los anexionistas contemporáneos de rescatar el pensamiento reformista decimonónico, y de oponerlo, una vez más, al empeño revolucionario. Reformismo versus Revolución. De una parte, la crítica, el apego a "lo posible", la seudociencia que avanza "insecteando por lo concreto", según la calificara el Apóstol, el racismo, la desconfianza en el pueblo ("la turba mulata", "los bullangueros", decía el expresidente del Partido Autonomista José María Gálvez refiriéndose a quienes defendían la independencia absoluta, mientras conspiraba con el anexionista José Ignacio Rodríguez para impedirla); por la otra, la creación, el salto sobre "el imposible", la ciencia que no se detiene espantada ante lo aparente o contable, la fe en los seres humanos, en su capacidad de mejoramiento, en el pueblo, en la vida futura.
La ciencia decimonónica, en los años finales del siglo, parecía haber llegado a conclusiones definitivas en torno a la inferioridad de ciertas razas y al influjo desfavorable en el desarrollo humano de algunas condiciones naturales, digamos, especialmente tropicales. También parecía absolutamente científica la aseveración de que el exterminio y la absorción de las naciones más débiles por las más fuertes era inevitable e incluso, necesaria. Los hombres de espíritu cientificista inclinaban la cabeza, incluso aquellos que indignamente llevaban una cabeza de color oscuro, cuyo acto de genuflexión implicaba poner el cuello propio en la guillotina de la historia. Aunque en realidad, aun los más convencidos cientificistas tienden a dudar frente a semejante riesgo y enfrentados a la disyuntiva "verdad versus vida", suelen optar por la segunda, sobre todo si la primera resulta ser una "verdad" especialmente libresca.
Aquellos hombres que en los albores de la modernidad entregaron sus vidas en defensa de la verdad -me refiero a hombres como Giordano Bruno--, eran en realidad humanistas y yo diría que morían más bien en defensa del hombre. Es impensable -aunque históricamente posible-- concebir un hombre que entregue su vida en defensa de una supuesta verdad que sojuzgue o aniquile a otros hombres. La verdad no es ajena a la justicia. Desconocer el principio ético que sustenta toda búsqueda científica geninuamente humanista, es convertir la ciencia de medio en fin. José Martí fue un revolucionario raigal, en el arte, en la política, en el pensamiento. Y siempre concibió la verdad como instrumento de liberación. 
¿Quiénes eran los reformistas (autonomistas) cubanos que debemos rescatar? El investigador francés Paul Estrade, de cuya autoridad científica en estos temas no dudan los entendidos, escribía recientemente: "No cabe duda que la exclusión del negro, el desprecio del indio, el olvido del inmigrante canario o gallego, es tanto un rasgo de sus sentimientos de superioridad cultural, como un rasgo de su sentimiento de clase económica dominante. No les importa mucho el trabajador manual del campo, al que ni siquiera idealizan"; y más adelante agregaba: "Hubo quien, por cálculo, deseó en secreto la anexión, y hubo quien, por sentimiento, rechazó tal perspectiva. A veces fueron una misma y sola persona, pero en 1899, esos individuos pudieron reconciliarse y esa persona esquizofrénica pudo reconciliarse consigo"(1). Las cartas de Gálvez ya mencionadas así lo evidencian. En este aniversario martiano es conveniente, sin embargo, citar algunos de sus tópicos (se respeta la ortografía de la época): 

- 1. "Siempre creímos que la solución del Protectorado, única viable, necesitaba vencer las resistencias locales y abrirse paso en la opinión americana. Por lo que me dices, y he leído con gusto, veo que podemos continuar la propaganda sin el temor de contrariar los propósitos de ese Gobierno, á quien opino, como tú, que la fórmula ofrece un medio decoroso y seguro de salir de las dificultades creadas por la 'resolución conjunta'"(3 de septiembre de 1899);
2. "Estoy de acuerdo contigo en que nos conviene no crear sistemáticamente obstáculos á los interventores; pero también es preciso que ahí adopten una política más definida y clara. McKinley habla á manera de oráculo, y de sus ambigüedades sacan partido estos calientes, interpretando cada palabra del Presidente como una nueva promesa de mandarnos la "absoluta" certificada por el primer correo"(31 de agosto de 1899);
3."Veré al Obispo (Sbarretti), primero por tu recomendación, después porque considero indispensable formar y mantener con él firmes relaciones en interés de la patria, y también porque me conviene que preste calor y ayuda á un Banco de imposiciones y Monte de Piedad que en unión de otros pienso fundar. Santander lo auxilió cuanto pudo; pero era sol poniente. Los rayos del naciente calientan más"(28 de febrero de 1900);
4. "Hemos creído preferible dar á nuestra campaña carácter crítico y de propaganda conservadora en el recto y levantado sentido de la palabra, sin buscar inteligencias, pero sin rechazarlas, á condición de que se basen en los principios que informan nuestra propaganda y que no envuelvan abdicaciones indecorosas. El negarnos a ellas en el periódico y fuera de él, ha sido y es con frecuencia motivo de recriminaciones por parte de los que á todo trance quieren hacernos gritar 'viva la independencia absoluta' y 'viva Baire'"(28 de febrero de 1900);
5. "No se nos oculta el peso de las razones que exponías contra el avance de un régimen autonómico dentro del sistema americano. Lo indicábamos como medio provisional y transitorio de regularizar la vida del país durante el tránsito á cualquiera de las dos únicas soluciones definitivas posibles, que son la independencia absoluta y la anexión (...)Aquella sería la mayor de las calamidades que pudieran venir sobre el país, que ya ha soportado tantas. Prescindiendo de la división en razas hostiles y de la inmoralidad que sembró profusamente la administración española, no es para olvidarlo este dato elocuentísimo: más del 80 % de la población de Cuba vive sumida en la más crasa ignorancia; Y ¡fórmese con esto una república libre é independiente!"(21 de agosto de 1899);
6. "Sin embargo, la campaña será ruda, porque la masa general de este pueblo está grandemente prevenida contra nosotros por las diarias predicaciones que oyen y leen de labios de los oradores y en los editoriales de los periódicos "cubanísimos", acerca de los cuales no emito aquí juicio porque veo que los conoces perfectamente (...)La independencia absoluta es la ilusión del día, fomentada por los "patrioteros" y acariciada por la turba mulata. Conviene desvanecerla antes de emprender la demostración de que á la anexión ha de llegarse de todos modos.(...)Creo haberte dicho antes y repito ahora que suspiran por la anexión todos los que tienen algo que perder, los que aspiran á adquirir, y la masa general de españoles" (3 de septiembre de 1899).

Estos son los reformistas cubanos, quienes transformaron el supuesto liberalismo autonomista en un franco conservadurismo político apenas cesó la dominación española. No todos por supuesto siguieron ese camino de abierta traición. Hubo quien, como Varona, hizo dejación de su honesta concepción evolucionista y se unió al movimiento revolucionario. O como Raimundo Cabrera, que escribió una digna respuesta pública a José Ignacio Rodríguez, cuando este pidió deponer las armas y aceptar la tardía Autonomía decretada por España en 1898. Pero la máxima dirigencia de aquel partido antinacional estuvo dispuesta a vender la Patria. Ante ellos, y quizás pensando también en ellos, escribió Martí: "Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol (...) ¡Estos 'increíbles' del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero como los increíbles de la Revolución Francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!"(2). A cien años de esos sucesos Cuba puede celebrar el nacimiento de José Martí, enarbolando con orgullo los principios fundadores de la Revolución y la Independencia.

Notas:

(1) Paul Estrade: "El autonomismo criollo y la nación cubana (antes y después del 98)", en Contracorriente Digital No. 1, 2001;
(2) José Martí: Obras Escogidas, tomo II, pp.480-481



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