PUDE
VIVIR ESE MUNDO SIN ENTRAÑAS
"Todo historiador parte
de su
tiempo y quien no entienda su presente, mucho menos
comprenderá el pasado." Cuando
apareció El Ingenio, la edición en tres tomos de la obra cumbre
del historiador cubano, en 1978, la revista Bohemia
abordó el tema con él en una entrevista
Pedro
Pablo Rodríguez |
La Habana
Conversar con el historiador
Manuel Moreno Fraginals es siempre agradable: a través
de su palabra fácil se comprende rápidamente que se
está ante un hombre de ingenio... por sus facultades
intelectuales y por la temática de su obra de
investigación.
Una
circunstancia feliz ha impulsado esta entrevista con el
investigador. Tras muchos años de laborioso trabajo,
Moreno Fraginals ofrece ahora su obra cumbre: los tres
tomos de El ingenio. La salida de este libro
ha sido larga y ansiosamente esperada por todos los
interesados en problemas cubanos dentro y fuera de la
Isla.
La
expectativa es justificada. Cuando en 1964 apareció la
primera edición del tomo I, los lectores, según
avanzaron por su páginas, fueron olvidando su incómodo
tamaño (8½ x 11 pulgadas), al descubrir que el texto
los situaba ante una nueva manera de entender el proceso
histórico cubano. Por eso, aquella edición que auspició
la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO es hoy una
rareza bibliográfica. Desde entonces, este libro ha
pasado a gozar de tal prestigio que puede decirse se ha
convertido en un clásico. Cerca de tres horas he estado
conversando con Moreno. Junto con Francisco Pérez Guzmán,
periodista de Verde Olivo e investigador de temas
militares, hemos tratado de ingenios —por supuesto—, y
también de azúcar, de esclavos y de sacarócratas como
Francisco Arango y Parreño, de documentos, de los métodos
de investigación histórica y de la historiografía
cubana.
Moreno
comienza por contar cómo surgió el libro, lo que es
una manera de referirnos a gran parte de su vida: "El ingenio surgió como un breve capítulo
de una obra titulada "Nación o plantación",
que se gestó a partir de mi temprano interés por los
fenómenos de la cultura cubana. Tras esta obra, durante
varios años no continué mis estudios históricos: me
dediqué a hacer estudios económicos concretos en
Venezuela".
"Esto,
que en cierta forma puede parecer que me alejaba de la
tarea investigativa, resultó de extraordinaria
importancia. En la actividad económica aprendí a
conocer por dentro y en las altas esferas oficiales del
mundo exacto de las burguesías latinoamericanas. Recorrí
esos caminos angustiosos que hoy, por suerte, no se
conocen en Cuba, de la feroz competencia capitalista,
manifestados en la búsqueda de la reducción continua
de los costos, en ver cómo se saca un producto, cómo
se envasa, cómo se vende, cómo se lucha por un
mercado. Pude vivir ese mundo sin entrañas, muy
complejo, de la alta burguesía, como técnico económico".
"Pasado ese tiempo, me reintegré a los estudios
históricos y sucedió algo que para mí fue de enorme
importancia. Al enfrentarme a la obra que había escrito
antes, me di cuenta que mi visión del alto mundo de la
burguesía era totalmente falsa, que la realidad era
mucho más compleja y con proyecciones mayores. Tuve la
impresión de que "Nación o Plantación" era
un libro malo y decidí comenzar a reescribirlo. ¿Y por
dónde empezar? Pues exactamente por un capítulo de 18
páginas que se llama "El ingenio". De ahí
salieron los tres tomos actuales."
El
objetivo perseguido con el libro lo expone el propio
autor en las "Palabras iniciales" del modo
siguiente: "El azúcar, en su desarrollo creciente,
conformó una serie de fenómenos políticos, sociales,
religiosos, culturales, etc., que generalmente han sido
analizados como hechos autónomos, sin insertarlos en la
estructura productora. Esta obra, por el contrario,
pretende seguir las huellas que arrancan del azúcar y
se manifiestan en la instauración de una cátedra
universitaria, o en un decreto sobre diezmos, o en la
forma característica del complejo arquitectónico
urbano, o en los efectos terribles del arrasamiento de
los bosques y la erosión de los suelos. Y hemos ido
hacia esta investigación porque estamos plenamente
convencidos de que sin un estudio exhaustivo de la
economía cubana no hay posibilidad alguna de
interpretar correctamente su historia."
Para
Moreno, su obra es un esfuerzo por apartarse de la línea
tradicional de la historiografía cubana, en la que la
sacarocracia se ha contado la historia del país a sí
misma. Y, por eso, su método de investigación se ha
sustentado en la dialéctica marxista, como única
manera de abrirse paso en el estudio de la historia
desde el punto de vista de los explotados.
Desde aquí,
Moreno comprendió que la investigación histórica de
los problemas cubanos debía comenzar, pues, por revisar
con un nuevo criterio la documentación manejada hasta
entonces y, sobre todo, incursionar en los papeles por
los que nadie se había interesado. Comprendió que para
escribir una nueva historia eran necesarias también
nuevas fuentes. Y buscó, entre otros, por los archivos
oficiales del Real Consulado y de la Junta de Fomento, y
por los documentos de los ingenios en franco estado
virginal.
"Para
emprender mis investigaciones conté con la formación básica
que obtuve en El Colegio de México, donde el maestro
Silvio Zabala había logrado orientar una gran amplitud
de estudios en cuanto a materias. Allí se daba como un
gran entrenamiento para la investigación histórica. En
las actividades económicas que ejecuté después me
enfrenté con el estudio de problemas de dirección en
empresas, de mercadismo, de programación lineal y del
empleo de máquinas IBM en el tratamiento de la
información. La suma de ambos tipos de conocimientos,
me ha dado la capacidad de emplear técnicas de
investigación que son utilizadas hoy por diversas
disciplinas sociales. Y creo que para el desarrollo
actual de la historiografía se hace necesario el empleo
de las mismas sobre la base de un trabajo en colectivo".
"Así, los modernos métodos de análisis cuantitativo y
de procesamiento de la información por computación
deben y pueden ser empleados por los historiadores. Los
aspectos tratados en la conversación son los que
han dado a El ingenio un gran reconocimiento
en Cuba y en el extranjero. Indudablemente, la obra de
Moreno ha echado nuevas bases para la comprensión del
problema histórico cubano. No olvidemos que el título
del libro va acompañado de un subtítulo que indica el
alcance de sus ideas: "Complejo económico social
cubano del azúcar".
Con ello, el autor nos
advierte que no estamos solamente ante un estudio de
historia económica, sino ante una investigación más
amplia que trata de analizar las relaciones de la
sociedad cubana en su devenir histórico, en sus
complejas interrelaciones, partiendo de las características
definitorias de las relaciones de producción. Por eso
la obra resulta de indispensable estudio para los
interesados por los variados fenómenos de la vida
cubana y por ello, la portentosa erudición de Moreno
Fraginals aporta datos y observaciones que interesan al
lingüista, al sociólogo, al demógrafo, etc. Su
trabajo actual, Moreno lo comparte en los finales de dos
libros: "Uno es sobre las Antillas. Ya lo estoy
revisando. Parece que su título final será
"Para
entender las Antillas".
No es, en rigor, una típica
historia, sino que se estudian los problemas de la región
y cómo se han ido formando y desarrollando. Así, se
explican los fenómenos de la plantación, el
subdesarrollo, los problemas raciales, el colonialismo y
el neocolonialismo, la persistencia de la pobreza, las
migraciones y hasta los problemas ecológicos
relacionados con la disminución de la fertilidad de las
tierras y de la pluviosidad. "El otro libro también
lo termino este año y es para entregar al Instituto de
Historia del Movimiento Obrero y de la Revolución
socialista de Cuba. En él se estudia la abolición de
la esclavitud y el paso hacia el obrero asalariado.
Originalmente iba a formar parte de El
ingenio, pero el estudio de una serie de cifras
estadísticas de la esclavitud, que ahora estoy tratando
de procesar en una computadora, me ha llevado a rehacer
ese aspecto de la abolición del régimen esclavista
hasta ir formando un libro."
Al hablar del panorama
actual de las investigaciones históricas en Cuba,
Moreno encuentra un factor positivo en la presencia de
un numeroso contingente de investigadores jóvenes,
aunque señala en el orden negativo la escasa coordinación
entre las investigaciones y la pobreza de las relaciones
interdisciplinarias que se pone de manifiesto en el
insuficiente desarrollo de trabajos colectivos. El tema
nos lleva hacia sus experiencias como investigador y así
cae por sí sola la pregunta de qué consejos daría a
los investigadores más jóvenes. De momento, Moreno
duda: "Es difícil. No sé... Porque casi siempre los
nuevos consejos son los mismos que los viejos consejos".
"Los
jóvenes "nos" enamoramos con frecuencia de
una idea. Yo he tenido ideas geniales que después he
descubierto que se habían expresado ya desde el
siglo XVIII. Pero ello no debe excluir la pasión.
Hay que trabajar apasionadamente. Juan Marinello decía
—y nunca lo he olvidado— que la única manera de ser
sincero es ser apasionado. Además, hay que
mantenerse actualizado en la información y estar atento
a los problemas de hoy. Todo historiador parte de su
tiempo y quien no entienda su presente, mucho menos
comprenderá el pasado. "Y hay que dominar el
marxismo; sin dogmas y sin mistificación. No sólo
porque es nuestra ideología y por su validez científica,
sino porque hoy en día hay una gran cantidad de
historiadores burgueses que se dicen marxistas y que, de
buena o mala fe, hacen una labor diversionista. Y
repito: siempre hay que leer, siempre estudiar. Soy de
los que siempre ha mantenido la sentencia francesa de
que quien no obtiene grados, degrada."