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NO SON UN GRUPO HOMOGÉNEO

Análisis comparativo de la emigración cubana hacia Estados Unidos según el año de entrada, realizado por dos investigadores del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana

Lic.Marta Díaz Fernández y Dr.Antonio Aja Díaz | La Habana

En torno a los emigrantes cubanos radicados en Estados Unidos, uno de los mitos que con más fuerza se ha mantenido a lo largo de los últimos 39 años, es el que intenta presentar a todos sus miembros como un grupo homogéneo. Las diferencias clasistas y otras que se derivan de las propias características sociodemográficas que han marcado cada oleada migratoria parecen así perder significación, dando lugar a una imagen distorsionada de los reales procesos de diferenciación y estratificación que se han ido operando en el seno de este asentamiento con posterioridad a 1959.

No es propósito de este trabajo analizar las causas y condiciones concretas que estuvieron asociadas al surgimiento de este mito, las cuales tuvieron un basamento objetivo si se toma como punto de referencia tanto el contexto social, económico y político que presentaba la sociedad receptora durante los años 60 y 70, como si se analizan los rasgos que caracterizaban a las dos primeras oleadas de emigrantes cubanos en términos de su capital humano, social y económico.

Se persigue como objetivo presentar cómo se está reflejando este proceso de diferenciación en el seno de los emigrantes cubanos a partir del análisis del comportamiento que tienen determinados indicadores socioestructurales y sociodemográficos, según el año en que se ha producido la llegada a Estados Unidos.

La posibilidad de realizar este tipo de análisis la brinda por primera vez el Censo de 1990, ya que es en esta fuente de información estadística donde aparece reflejada la inserción de la oleada del Mariel y por tanto las características que tiene este grupo de inmigrantes diez años después de haber salido de Cuba.

En diferentes estudios sobre la emigración cubana realizados a partir de 1990 se hace referencia a este proceso de estratificación tomando como fuente de información el último Censo de Estados Unidos. En la mayor parte de estos trabajos se brinda un cuadro mucho más cercano a la realidad que vive hoy la llamada "comunidad cubana".

Similar propósito motiva el presente trabajo y para ello se apoya en el análisis de los datos recogidos en diferentes publicaciones del Censo de 1990 de los Estados Unidos, así como los estudios antes referidos.

En la primera parte se muestran características generales y tendencias del proceso migratorio cubano a partir de 1959, así como algunos rasgos de la estructura de la población y su localización geográfica, actualizando algunos datos de 1990 a partir del Statistical Abstract of the United States 1997.

La segunda parte analiza el comportamiento de indicadores educacionales seleccionados y las diferencias que en cada uno de ellos presenta subgrupos establecidos a partir del año de entrada a Estados Unidos y el ser inmigrante o segunda generación migratoria.

Por último se examina la situación de la fuerza laboral, la estructura ocupacional de la población, los niveles de ingreso y tazas de pobreza, entre otros indicadores, y la comparación se realiza igualmente sobre la base del año de entrada y la condición de inmigrante o segunda generación.

EL PROCESO MIGRATORIO EXTERNO DE CUBA

El año 1959 marca la ruptura del patrón migratorio tradicional cubano, estructurado en sus rasgos más generales a partir de 1930, aunque con una historia que nos remonta a los primeros años del siglo XIX y la primeras oleadas de migrantes cubanos en territorio estadounidense.

Desde el triunfo revolucionario de enero de 1959 y hasta la fecha, la caracterización general del proceso migratorio externo de Cuba ha estado marcada por dos contextos fundamentales: el desarrollo de la propia Revolución, sus retos y perspectivas y la contradicción histórica entre Estados Unidos y Cuba, donde la relación migratoria se supeditó a la evolución de este antagonismo, el cual le ha imprimido altos niveles de politización e ideologización al tema migratorio, determinados por la actuación de los sucesivos gobiernos norteamericanos y que han incidido en el espectro de la sociedad cubana.

En función del tema que nos convoca pueden apuntarse rasgos y tendencias fundamentales de este proceso tales como:

-La ruptura, a partir de 1959, del patrón migratorio tradicional cubano, tanto por el aumento de las cifras de personas que emigran, como de los actores sociales envueltos en dicho fenómeno.

-Agrupando a todas las vías posibles para emigrar desde Cuba hacia diferentes lugares del mundo, en la etapa han emigrado alrededor de 1 033 776 cubanos.

-Se mantiene Estados Unidos como principal país receptor de emigrantes procedentes de Cuba, aunque se modifica sustancialmente la actitud del gobierno norteamericano con la aplicación de políticas de recepción y estímulo hacia estos.

El factor emigración se maneja como parte de su política de hostilidad hacia la Revolución Cubana a través de diferentes etapas durante casi 40 años y acorde a la táctica desestabilizadora contra la Revolución. Cuba pasa a integrar el contenido de una política que desde la década de los años 50 desarrollaba Estados Unidos, dirigida a beneficiar bajo la condicionante de "refugiados" a los migrantes de los países del entonces campo socialista. En tales marcos se inscribe el Programa de Refugiados Cubanos a inicios de los sesenta y la Ley de Ajuste Cubano de 1966.

-Se produce una diversificación de los países receptores de emigrados cubanos, siendo los más representativos México, Venezuela y España. En los últimos años cobran relevancia otros como Costa Rica, Colombia, Argentina y Nicaragua.

-Son utilizadas diversas formas y vías para realizar el acto de emigrar, legales e ilegales o indocumentadas, en unión de la utilización de formas encubiertas que incluyen la utilización de terceros países con el propósito final de arribar a Estados Unidos.

-Se presentan etapas o ciclos migratorios con flujos de migrantes, que se diferencian por etapas desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo, acorde a los rasgos sociodemográficos y características motivacionales que portan los migrantes. Agrupando diferentes oleadas de este proceso en las últimas cuatro décadas tenemos el siguiente desglose de la cifra total :

ETAPA TOTAL DE EMIGRANTES

520 604

1970-1979 158 153 *

1980-1989 215 640 *

164 298

TOTAL 1 033 776

* En ambos casos el estimado comprende también las salidas ilegales

-Según los flujos o ciclos migratorios se produce una combinación de causas que motivan la emigración, tanto en el orden externo como internas en relación con Cuba, teniendo esto una incidencia concreta en el complejo motivacional de las personas que deciden emigrar desde 1959 hasta la fecha.

-El rol que ha desempeñado la emigración cubana asentada en Estados Unidos, desde múltiples ángulos, a partir de que sus primeras oleadas se autodefinen como "exilio", impactando esto su relación con la Isla con altos niveles de politización e ideologización, lo cual se hace extensivo tanto a las relaciones migratorias entre los dos países, como a las formas de recepción y asentamiento del resto de las oleadas que se han producido. Ello tiene lugar independientemente de que las motivaciones de los emigrantes se han modificado a lo largo de este proceso.

-El elemento del no retorno definitivo tipifica el proceso migratorio cubano, e influye de manera decisiva tanto en la política migratoria de Cuba, como en la política hacia la emigración; y en la decisión de emigrar, provocando la ruptura abrupta de lazos familiares. Al mismo tiempo, tiene un impacto sociodemográfico en la sociedad de origen digno de tomarse en cuenta, ante la real posibilidad de un aumento de los migrantes cubanos.

-En los Estados Unidos, la imagen que se promueve desde las estructuras de poder acerca de los inmigrantes cubanos, independientemente de las reales causas y motivaciones de los actores, se compone de códigos tales como "perseguido político", "escapado del comunismo" o "disidente". Aunque en lo esencial esta representación se mantiene, en los últimos años se comienza a observar un cuestionamiento de su efectividad, y en general de la existencia del especial y beneficioso tratamiento que la ejecución de la política inmigratoria norteamericana ha dado por espacio de más de 39 años a los inmigrantes cubanos.

POBLACIÓN

En 1990 el Censo de Estados Unidos planteaba que residían en ese país un total de 1 043 932 personas de origen cubano entre inmigrantes y sus descendientes (o segunda generación). Estos últimos apenas constituían el 27,5% de la población total de cubanos, por lo que en su gran mayoría esta comunidad la conformaba entonces, y sigue siendo de esta forma, la población que emigra desde Cuba.

De 1990 a la fecha esta cifra se ha visto incrementada considerablemente. La diversificación de las vías que se han utilizado para emigrar en la actual década, los Acuerdos Migratorios entre Estados Unidos y Cuba de 1994 y su cumplimiento por ambas partes, así como el propio crecimiento natural de la población cubana en Estados Unidos, entre otros factores, han condicionado tal crecimiento.

Según estimados realizados entre 1990-94 la población cubana en Estados Unidos debió haber crecido en aproximadamente 70 mil personas que ingresaron en estos 4 años, a lo que habría que añadir alrededor de 40 mil como consecuencia del crecimiento natural de la población. Ambas cifras sumadas a 1 043 932 sujetos censados en 1990, nos acerca a 1 153 932 en 1994. El Statistical Abstrac of the United States 1997 nos dice por su parte, que la población de origen cubano ascendía en 1995 a 1 156 000 entre inmigrantes y descendientes.

Una cifra más exacta y actualizada se encuentra en un estudio realizado por uno de los autores del presente trabajo, el cual nos permite concluir que esta población debe estar ya por encima de los 1,2 millones de personas, si tenemos en cuenta las salidas que se han producido durante 1998. Veamos esta información en detalle en el Cuadro 1.

LOCALIZACION GEOGRÁFICA

A partir de 1959, el Estado de Florida constituye el mayor asentamiento de cubanos emigrados hacia Estados Unidos. Allí residen 675 786, el 64,5% de la población total de origen cubano en el país. El Estado cuenta con 67 condados, pero en dos de ellos (Dade y Broward) se localiza el 56% del total de personas de origen cubano que vive en el país.

En particular el condado de Dade ha sido el lugar preferido por esta emigración. En 1970 por ejemplo, los cubanos constituían el 91% de la población hispana en el condado. Pero las sucesivas y numerosas inmigraciones procedentes de Centroamérica y de Latinoamérica han determinado que en 1990 esta cifra decayera a 59,2%.

No obstante, existen municipalidades en Dade donde predomina la población de origen cubano. Entre estos municipios, donde más del 60% del total de residentes son de origen cubano se encuentran: West Miami (80%), Hialeah (74%) , Hialeah Gardens (71%), Coral Gables (69%), Miami City (61%), South Miami (61%) y Sweetwater (61%)

Como se puede apreciar existen zonas en el Condado donde la presencia cubana es mayoritaria, lo que contribuye a crear la impresión tan extendida de que "Miami es un lugar donde sólo viven cubanos". Sin embargo, si nos remitimos al Censo de 1990, vemos que en el total de la población de Dade (1 937 194) , los cubanos representaban el 29%...

Después de Florida, es en New Jersey donde se localiza el segundo grupo más numeroso de cubanos (87 085), cifra que representa el 8,1% de los cubanos en Estados Unidos. Se concentran fundamentalmente en Union City y Elizabeth. Dicho así con la frialdad característica de los datos numéricos, pareciera que no hay nada de interés en esta población. Sin embargo, los resultados de la encuesta aplicada por el IPOR de la Universidad Internacional de la Florida en marzo de 1995 , donde se comparan las respuestas de los cubanos residentes en Dade y Union City, demuestran que las opiniones de los cubanos de Union City en relación con Cuba son más moderadas, menos agresivas y denotan mayor acercamiento a la Isla.

Otros datos de interés que guardan relación con lo antes señalado indican que entre los cubanos de New Jersey mayores de 25 años (casi el 50% de ellos emigró entre 1965-1979), el grupo etáreo más representado se ubica entre los 25 y 34 años de edad, mientras que los de 65 años y más ocupan el tercer lugar. Esto indica que la población cubana en New Jersey es algo más joven que la de Florida.

New York -ciudad con más cubanos residentes antes de 1959- era en 1990 el tercer Estado donde viven más cubanos y donde probablemente se haga más evidente la heterogeneidad de este grupo étnico en Estados Unidos. En 1850 el Censo Federal reportaba ya la presencia de 5 772 cubanos y 10 años más tarde esta cifra ascendía a 7 353 inmigrantes de la Isla.

En 1990 el número de cubanos asentados en New York ascendía a 77 016 (7,1%) de la población cubana en Estados Unidos. Se concentraban fundamentalmente en Manhattan (18 671), Queens (18 406), Brooklyn (9481) y en el Bronx (9209).

A diferencia de New Jersey el grupo etáreo más representado se encuentra entre los 55-64 años de edad, el 20,1% emigró antes de 1959 y el 10,8% a partir de 1980.

La historia de organizaciones progresistas entre los cubanos de New York, el distanciamiento de las posiciones más intolerantes con respecto a Cuba, así como la ausencia de protagonismo al tratar de influir en la política del Gobierno norteamericano hacia la Isla, y la presencia mayoritaria de otros grupos inmigrantes de origen hispano, son algunos de los elementos que contribuyen a sustentar hipótesis a favor de la moderación de los cubanos en New York y un acercamiento distinto al país de origen, que el existente entre los residentes de Florida e incluso New Jersey.

California es el cuarto Estado donde se reporta una concentración importante de cubanos (75 034) que representan el 6,9% de los residentes en Estados Unidos. El mayor número de ellos se localiza en la ciudad de Los Angeles.

Es de esperar que las cifras antes señaladas sobre la cantidad de cubanos y Estados de residencia, hayan experimentado variaciones durante los años 90. La política seguida por el Gobierno norteamericano en relación con la ubicación geográfica de los que arriban en esta década, puede haber determinado un crecimiento de la población residente fuera de la Florida, sobre lo que no tendremos nuevas cifras hasta la realización del próximo Censo en el año 2000. No obstante los esfuerzos del Gobierno, es conocido que, históricamente, una gran cantidad de inmigrantes que se asientan en los primeros años fuera de la Florida, posteriormente se trasladan hacia este Estado.

Por ejemplo, entre 1985-1990 el 30% de los hispanos que se mudaron de New York hacia Dade, eran cubanos (6 400 personas); tres de cada cuatro hispanos que se movieron de New Jersey hacia Dade en el período fueron cubanos (10 400 personas) y el 50% los hispanos que cambiaron su residencia de California hacia Dade, fueron igualmente personas de origen cubano (alrededor de 5000)

Al considerar la información de los cuatro Estados comparativamente, se observan diferencias en las características de la población de origen cubano que en ellos reside. Como tendencia, en Florida se encuentran las personas de mayor edad, que emigraron entre 1959-1969. Asimismo, los sujetos con niveles educacionales y estatus socioeconómico más bajo tienden a vivir en este Estado. New Jersey, New York y California ocupan una posición intermedia más cerca a las características de los cubanos en Florida, mientras que los cubanos que residen dispersos en otros Estados, tienden a tener niveles educacionales y socioeconómicos más elevados.

Un elemento que influye en este comportamiento es la tendencia observada entre los miembros de la segunda generación (hijos de cubanos nacidos en Estados Unidos) a residir fuera del enclave étnico, aunque todavía la mayor parte de ellos vive en Florida.

Otros factores se asocian por supuesto, a las propias dinámicas de la economía en cada Estado, a la concentración de inmigrantes y a las políticas sociales dirigidas a estos grupos.

CARACTERISTICAS EDUCACIONALES

El análisis de los datos que se presentan en este epígrafe parte del presupuesto siguiente: mientras mayor nivel educacional tenga el cubano que emigra hacia Estados Unidos, mayores posibilidades tendrá para insertarse exitosamente en un mercado laboral altamente competitivo, y por tanto, de ascender socialmente.

Sin lugar a dudas, para lograr tal ascenso no sólo cuenta el nivel educacional. También devienen factores importantes a tales efectos la raza, el dominio del idioma, el lugar de residencia y las redes sociales al interior del grupo étnico.

Las cifras globales, que toman como referencia a la población en su conjunto, solapan gran cantidad de información. Contribuyen a crear la impresión de que el comportamiento de los indicadores que se analizan ocurre por igual en todos los subgrupos dentro de la población. Por lo que en aras de la objetividad este epígrafe analiza los diferentes indicadores a partir, básicamente, del año o período en que la persona llegó a Estados Unidos, y su condición de inmigrante o segunda generación migratoria. En los casos en que se posee la información, también se incluye en el análisis el factor racial.

En relación con el nivel educacional se debe partir de considerar que un valor altamente enraizado en la familia cubana es la educación de los hijos, y este patrón de comportamiento es trasladado por los emigrantes cubanos a la sociedad receptora. Demuestra esta afirmación el alto por ciento de jóvenes que aparecen matriculados en algún tipo de enseñanza, según Censo de 1990.

Si bien se constata que la mayor parte de los jóvenes de origen cubano se encuentran estudiando, el por ciento de ellos que logra completar estudios en diferentes niveles difiere significativamente. Por ejemplo, si se observa el grupo etáreo entre 18-24 años, en 1990 tenía college el 46,0% de los nacidos en Estados Unidos de padres cubanos, el 39,1% de los llegados antes de 1980, mientras esta cifra era de 28,4% entre los que arribaron entre 1980-1981.

De igual forma se observan diferencias sustanciales entre los que habían logrado completar el grado de bachelors. Entre los nacidos en Estados Unidos o segunda generación migratoria esta cifra era de 9,6%, el 12,3% de los llegados antes de 1980 y solo el 2,4% de los que emigraron entre 1980-81.

El comportamiento antes presentado no muestra grandes variaciones si se analiza a toda la población mayor de 25 años de edad en 1990. Mientras que entre los nacidos en Estados Unidos el por ciento de personas con menos de 12 grados era 18,5, entre los que emigraron de Cuba antes de 1980 era de 41,1% y entre los que emigraron en el período 1980-81 este por ciento asciende a 64,5%.

Había logrado nivel de college el 24,3% de los nacidos en Estados Unidos, el 14,7% de los que llegaron antes de 1980 y el 9% de los llegados en 1980-81. El por ciento de personas con niveles educacionales superiores al college, se resume en el cuadro 2

Como se puede apreciar en todas las comparaciones antes referidas, dentro de la población cubana coexisten al menos tres subgrupos con marcadas diferencias en términos de los niveles educacionales que han alcanzado. Ello indica que las posibilidades con que cuentan los miembros de cada uno de estos para insertarse en el mercado laboral también son diferentes y se deja ver claramente la posición ventajosa que tienen los miembros de la segunda generación y las personas que emigraron antes de 1980, en relación con los que emigraron entre 1980-1981.

Otro indicador contemplado entre las características educacionales se refiere al dominio del inglés. Al respecto se constata que declaran no hablar "muy bien" el inglés el 63% de los sujetos entre 18-64 años llegados antes de 1980, mientras este porcentaje asciende a 84,2 entre los arribantes de 1980-81. La segunda generación tiene en este indicador una ventaja abrumadora sobre el resto de la población, pues casi la totalidad de ellos son bilingües e incluso muestran en muchos casos mayor dominio del inglés que del español.

Es importante destacar que alcanzar altos niveles educacionales no garantiza por sí sólo, ni automáticamente, el ascenso en la estructura social. Este factor se combina con otros, como el dominio del idioma, señalado anteriormente en este epígrafe. Por lo que es de esperar que muchas de las personas jóvenes que han emigrado en la actual década, aún y cuando tengan un nivel de instrucción elevado, tendrán en su contra otros factores como el idioma y las características y oportunidades que brinda el actual contexto socioeconómico, el cual difiere del que recibió a los inmigrantes del Mariel y los que llegaron antes de 1980.

Si la sociedad, y en particular, la estructura y dinámica del actual mercado laboral no es capaz de posibilitar el cumplimiento de las expectativas que tienen muchos jóvenes de origen cubano, a partir de los niveles de instrucción que poseen, se hará cada vez más evidente la estratificación dentro de la emigración cubana. Situación, que desde el punto de vista sociopsicológico, se hace más compleja si se considera la continua entrada al grupo de inmigrantes procedentes de Cuba.

CARACTERISTICAS DE LA FUERZA LABORAL

La participación en la fuerza laboral de la población mayor de 16 años varió poco entre 1980 y 1990, alcanzando el 66 y 64,5% respectivamente. Por su parte, la tasa de desempleo experimentó mayor variación de una a otra década, siendo de 5,6% en 1980 contra 6,9% en 1990. En ese último año censal, las diferencias al interior del grupo fueron significativas en términos del desempleo. Mientras estaba desempleado el 5.3% de los que llegaron antes del 80, para los que llegaron entre 1980-81 este índice era del 11%. Otro elemento a señalar se refiere a las mujeres inmigrantes cubanas, quienes en todos los períodos analizados tienen tasas de desempleo más elevadas que los hombres

La estructura ocupacional de la fuerza laboral según sectores y ramas de ocupación tenía en 1990 la distribución que se presenta en el cuadro 3:

En los datos presentados se hacen evidentes las diferencias al interior de la estructura ocupacional que tiene la fuerza laboral entre los cubanos. Se destaca en primer lugar que los puestos de trabajo clasificados como "white color" (gerentes y profesionales e incluso los puestos administrativos y técnicos), están ocupados mayoritariamente por personas que llegaron a Estados Unidos antes de 1980 y en segundo lugar por los hijos de estas personas, mientras que los trabajos de "blue color" (obreros en general) los realizan mayoritariamente los que emigraron en 1980 y con posterioridad a esta fecha.

Nótese que casi el 70% de los miembros de la segunda generación que forman parte de la fuerza laboral, están ocupados como gerentes, profesionales, técnicos o administrativos. Entre los que emigraron antes de 1980, este por ciento es de 60,8, mientras que para los del Mariel apenas alcanza el 34.2%.

En sentido contrario, se observa que el 44.9% de los "marielitos" realiza trabajos como obreros, mientras que sólo el 16.4% de la segunda generación y el 26,3% de los arribantes antes de 1980 está empleado en este sector de ocupación.

Se evidencia además que los emigrados del Mariel (1980-81) mantienen aún, 10 años después de haber llegado a Estados Unidos, una situación laboral muy similar incluso, a la que muestran los inmigrantes de fechas más recientes (1987-90). Por supuesto, en este comportamiento debe estar influyendo, además de otros factores, los bajos niveles educacionales que caracterizaron como tendencia la oleada migratoria de 1980.

La clara estratificación que se aprecia en términos de la estructura ocupacional tiene por supuesto su correspondiente reflejo en los ingresos y tasas de pobreza que muestra cada subgrupo analizado, como se muestra en el Cuadro 4

Además de las diferencias entre los llegados antes y después de 1980, entre los que emigraron a partir de 1980 se observa un comportamiento en términos de ingresos que resulta de interés. Nótese que los sujetos que emigraron en 1980-81 en muchas ocasiones mantienen ingresos inferiores a los que tienen personas que emigraron entre 1982-1986.

Como se había señalado con anterioridad, se evidencia una estrecha relación entre el nivel de escolaridad, conocimiento y dominio del inglés, así como el tiempo de permanencia en el país, entre otros factores y las posibilidades para insertarse de manera exitosa en el mercado laboral.

Al examinar el nivel de escolaridad de los de jefes de familia, según sean inmigrantes o segunda generación, vemos claramente el por qué de las diferencias en términos de ingresos, como se observa en los Cuadros 5 y 6

Por debajo de los 25 mil dólares está el 38,3% de los jefes de familia de segunda generación, mientras que esta cifra es de 46,2% para los que son inmigrantes.

Entre 1990-95 los ingresos familiares anuales han sufrido variaciones, que se reflejan en una mayor polarización de los ingresos. Ha aumentado el número de familias cuyos ingresos anuales están por debajo de los 25 mil dólares pero al mismo tiempo y aunque en menor proporción, también se incrementó el por ciento de familias con ingresos por encima de los 50 mil dólares. Estas cifras son el reflejo de la contracción que está sufriendo la clase media, lo cual no sólo se da entre los cubanos, sino en toda la sociedad norteamericana. Ver Cuadro 7

La citada fuente indica además que el total de familias cubanas con ingresos por debajo del nivel de pobreza ascendió de 11,4% en 1990 a 13,6% en 1995.Es de esperar que después del éxodo de agosto de 1994, estas cifras aumenten como consecuencia del arribo de miles de nuevos inmigrantes procedentes de Cuba.

El mismo comportamiento se constata al analizar las tasas de pobreza entre los inmigrantes de diferentes períodos. Ver Cuadro 8

Se reitera en estos datos la peor situación que tienen los emigrados del Mariel con respecto a los restantes subgrupos analizados. Por otra parte, se evidencia la alta presencia de pobres entre las personas de edad avanzada que viven solas, ya que generalmente sólo cuentan con precarios ingresos, provenientes de bajos retiros.

Si se toma el Condado de Dade como ejemplo, en 1990 el 15.1% de las personas mayores de 64 años de edad vivía sola, y de ellas el 74,5% eran mujeres, lo cual significa que tenían una peor situación económica, ya que las mujeres generalmente reciben pensiones económicas más bajas que los hombres. A ello habría que adicionar los recortes que han sufrido en materia de ayuda social estos inmigrantes (los que llegaron por el Mariel), ya que la mayor parte de ellos no eran ciudadanos norteamericanos, al menos cuando se levantó esta información.

Por ejemplo, mientras el 63% de los que arribaron a Estados Unidos antes de 1980 eran ciudadanos norteamericanos según el último censo realizado, esta cifra era de 17,2% entre los emigrados del Mariel, 15,1% para los que llegaron entre 1982-84, y no alcanzaba el 10% entre los que arribaron en el período 1985-90.

Al analizar las tasas de pobreza, otro factor que resulta relevante es la raza. Al respecto encontramos que en 1990, mientras sólo el 14% de los cubanos blancos estaba por debajo del nivel de pobreza, entre los cubanos negros esta cifra ascendía a 35%, y a 23% entre los mestizos, presentando una situación muy similar a la de los inmigrantes puertorriqueños y negros norteamericanos.

Aunque la composición de la población de origen cubano asentada en Estados Unidos es mayoritariamente blanca, los negros y mestizos de origen cubano enfrentan una situación particularmente significativa. Es un grupo acerca del cual no existen estudios significativos que aporten a su conocimiento en el contexto de los inmigrantes cubanos en Estados Unidos.

Teniendo en cuenta el comportamiento histórico de la sociedad norteamericana en relación con los negros, y de las primeras oleadas de inmigrantes cubanos que sentaron las bases de lo que es hoy esa comunidad, es posible hipotetizar que este grupo debe ser objeto de acciones discriminatorias. En términos de su identidad, estos sujetos enfrentan un doble conflicto: entre los negros norteamericanos, ellos son "cubanos", pero a la vez entre los cubanos, son "negros".

No obstante el número reducido de negros y mestizos entre los cubanos que emigran hacia Estados Unidos, resulta evidente la necesidad de conocer más acerca de estos inmigrantes; por lo que ellos aportan a la heterogeneidad de esa comunidad y por la posiblidad de que puedan constituir un foco de tensión en las relaciones entre los cubanos y la propia población negra norteamericana en los lugares en que ellos residen.

CONSIDERACIONES FINALES

1- Los resultados presentados en este trabajo no dejan lugar a dudas de que al interior de la emigración cubana asentada en Estados Unidos se ha ido produciendo un proceso de heterogeneización y diversificación social y económica.

Este proceso de estratificación debe continuar manifestándose, toda vez que en virtud de los acuerdos migratorios de 1995, es de esperar que continúe el arribo a Estados Unidos de alrededor de 20 mil nuevos inmigrantes procedentes de Cuba anualmente. Como recién llegados, no sólo están sujetos al normal proceso de adaptación e inserción en la sociedad que los recibe, sino que además, tendrán que enfrentar un contexto mucho menos favorecedor que aquel que recibió a los que les precedieron.

2-Por otra parte, el patrón de asentamiento histórico de los cubanos que llegan a Estados Unidos, caracterizado por la concentración en el sur de la Florida, no parece tener variaciones con las personas que han emigrado en los años 90. Ello aumenta la visibilidad del grupo al no diluirse en el resto del territorio norteamericano, por lo que es de esperar que se hagan más evidentes las diferencias socioclasistas al interior de la comunidad.

3-Las diferencias más significativas al interior de la comunidad pueden observarse en tres grupos: la segunda generación, los emigrados que arribaron antes de 1980 y aquellos que lo hicieron con posterioridad al éxodo del Mariel y hasta 1990.

4-El tránsito de una primera a una segunda generación migratoria ha ido acompañado hasta el momento de una movilidad social ascendente, la cual se expresa en que, como tendencia, los miembros de la segunda generación de las oleadas migratorias anteriores a 1980, considerados como grupo, ocupan los mejores puestos de trabajo y reciben los más altos ingresos.

Este proceso, para la segunda generación migratoria de los que emigraron en 1980 y con posterioridad, podría seguir un curso diferente, a partir de los cambios experimentados en las condicionantes que inciden en la movilidad social de estas personas. Ello indica además, que en un futuro, la segunda generación en sí misma sería heterogénea en su composición.

5-El análisis de la oleada migratoria de 1980 (Mariel), pone de manifiesto que la misma presenta una situación tal que la ubica en algunos indicadores analizados, tanto por debajo de los migrantes que le antecedieron, como incluso en peor situación con respecto a los que han arribado con posterioridad.

6- Tanto por los datos valorados, como a partir de la observación participante, parecieran existir grupos altamente vulnerables como son los casos de los cubanos no blancos y los ancianos que viven solos, particularmente las mujeres.

7- La localización geográfica de los cubanos en Estados Unidos ubica al 64,5% de su población total en el Estados de la Florida. Es de esperar que esta cifra, así como el total de cubanos residentes en el país haya experimentado variaciones significativas durante los años 90’. Lo cual comienza a corroborarse con los datos iniciales del Censo 2000 en Estados Unidos.

8- Las posibles modificaciones en la ubicación geográfica de los cubanos en Estados Unidos y en particular fuera de la Florida, así como la existencia de nuevos migrantes y de segundas generaciones de estos, los cuales se socializan en condiciones bien diferentes a los que les antecedieron, son factores a considerar para un estudio de su cultura política y posición en relación con Cuba.

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