NO SON UN GRUPO HOMOGÉNEO
Análisis comparativo de la emigración
cubana hacia Estados Unidos según el año de entrada,
realizado por dos investigadores del Centro de Estudios
de Migraciones Internacionales de la Universidad de La
Habana
Lic.Marta Díaz Fernández y Dr.Antonio Aja
Díaz | La Habana
En torno a los emigrantes cubanos radicados en
Estados Unidos, uno de los mitos que con más fuerza se
ha mantenido a lo largo de los últimos 39 años, es el
que intenta presentar a todos sus miembros como un grupo
homogéneo. Las diferencias clasistas y otras que se
derivan de las propias características
sociodemográficas que han marcado cada oleada
migratoria parecen así perder significación, dando
lugar a una imagen distorsionada de los reales procesos
de diferenciación y estratificación que se han ido
operando en el seno de este asentamiento con
posterioridad a 1959.
No es propósito de este trabajo analizar las causas
y condiciones concretas que estuvieron asociadas al
surgimiento de este mito, las cuales tuvieron un
basamento objetivo si se toma como punto de referencia
tanto el contexto social, económico y político que
presentaba la sociedad receptora durante los años 60 y
70, como si se analizan los rasgos que caracterizaban a
las dos primeras oleadas de emigrantes cubanos en
términos de su capital humano, social y económico.
Se persigue como objetivo presentar cómo se está
reflejando este proceso de diferenciación en el seno de
los emigrantes cubanos a partir del análisis del
comportamiento que tienen determinados indicadores
socioestructurales y sociodemográficos, según el año
en que se ha producido la llegada a Estados Unidos.
La posibilidad de realizar este tipo de análisis la
brinda por primera vez el Censo de 1990, ya que es en
esta fuente de información estadística donde aparece
reflejada la inserción de la oleada del Mariel y por
tanto las características que tiene este grupo de
inmigrantes diez años después de haber salido de Cuba.
En diferentes estudios sobre la emigración cubana
realizados a partir de 1990 se hace referencia a este
proceso de estratificación tomando como fuente de
información el último Censo de Estados Unidos. En la
mayor parte de estos trabajos se brinda un cuadro mucho
más cercano a la realidad que vive hoy la llamada
"comunidad cubana".
Similar propósito motiva el presente trabajo y para
ello se apoya en el análisis de los datos recogidos en
diferentes publicaciones del Censo de 1990 de los
Estados Unidos, así como los estudios antes referidos.
En la primera parte se muestran características
generales y tendencias del proceso migratorio cubano a
partir de 1959, así como algunos rasgos de la
estructura de la población y su localización
geográfica, actualizando algunos datos de 1990 a partir
del Statistical Abstract of the United States 1997.
La segunda parte analiza el comportamiento de
indicadores educacionales seleccionados y las
diferencias que en cada uno de ellos presenta subgrupos
establecidos a partir del año de entrada a Estados
Unidos y el ser inmigrante o segunda generación
migratoria.
Por último se examina la situación de la fuerza
laboral, la estructura ocupacional de la población, los
niveles de ingreso y tazas de pobreza, entre otros
indicadores, y la comparación se realiza igualmente
sobre la base del año de entrada y la condición de
inmigrante o segunda generación.
EL PROCESO MIGRATORIO EXTERNO DE CUBA
El año 1959 marca la ruptura del patrón migratorio
tradicional cubano, estructurado en sus rasgos más
generales a partir de 1930, aunque con una historia que
nos remonta a los primeros años del siglo XIX y la
primeras oleadas de migrantes cubanos en territorio
estadounidense.
Desde el triunfo revolucionario de enero de 1959 y
hasta la fecha, la caracterización general del proceso
migratorio externo de Cuba ha estado marcada por dos
contextos fundamentales: el desarrollo de la propia
Revolución, sus retos y perspectivas y la
contradicción histórica entre Estados Unidos y Cuba,
donde la relación migratoria se supeditó a la
evolución de este antagonismo, el cual le ha imprimido
altos niveles de politización e ideologización al tema
migratorio, determinados por la actuación de los
sucesivos gobiernos norteamericanos y que han incidido
en el espectro de la sociedad cubana.
En función del tema que nos convoca pueden apuntarse
rasgos y tendencias fundamentales de este proceso tales
como:
-La ruptura, a partir de 1959, del patrón migratorio
tradicional cubano, tanto por el aumento de las cifras
de personas que emigran, como de los actores sociales
envueltos en dicho fenómeno.
-Agrupando a todas las vías posibles para emigrar
desde Cuba hacia diferentes lugares del mundo, en la
etapa han emigrado alrededor de 1 033 776 cubanos.
-Se mantiene Estados Unidos como principal país
receptor de emigrantes procedentes de Cuba, aunque se
modifica sustancialmente la actitud del gobierno
norteamericano con la aplicación de políticas de
recepción y estímulo hacia estos.
El factor emigración se maneja como parte de su
política de hostilidad hacia la Revolución Cubana a
través de diferentes etapas durante casi 40 años y
acorde a la táctica desestabilizadora contra la
Revolución. Cuba pasa a integrar el contenido de una
política que desde la década de los años 50
desarrollaba Estados Unidos, dirigida a beneficiar bajo
la condicionante de "refugiados" a los
migrantes de los países del entonces campo socialista.
En tales marcos se inscribe el Programa de Refugiados
Cubanos a inicios de los sesenta y la Ley de Ajuste
Cubano de 1966.
-Se produce una diversificación de los países
receptores de emigrados cubanos, siendo los más
representativos México, Venezuela y España. En los
últimos años cobran relevancia otros como Costa Rica,
Colombia, Argentina y Nicaragua.
-Son utilizadas diversas formas y vías para realizar
el acto de emigrar, legales e ilegales o indocumentadas,
en unión de la utilización de formas encubiertas que
incluyen la utilización de terceros países con el
propósito final de arribar a Estados Unidos.
-Se presentan etapas o ciclos migratorios con flujos
de migrantes, que se diferencian por etapas desde el
punto de vista cualitativo y cuantitativo, acorde a los
rasgos sociodemográficos y características
motivacionales que portan los migrantes. Agrupando
diferentes oleadas de este proceso en las últimas
cuatro décadas tenemos el siguiente desglose de la
cifra total :
ETAPA TOTAL DE EMIGRANTES
520 604
1970-1979 158 153 *
1980-1989 215 640 *
164 298
TOTAL 1 033 776
* En ambos casos el estimado
comprende también las salidas ilegales
-Según los flujos o ciclos migratorios se produce
una combinación de causas que motivan la emigración,
tanto en el orden externo como internas en relación con
Cuba, teniendo esto una incidencia concreta en el
complejo motivacional de las personas que deciden
emigrar desde 1959 hasta la fecha.
-El rol que ha desempeñado la emigración cubana
asentada en Estados Unidos, desde múltiples ángulos, a
partir de que sus primeras oleadas se autodefinen como
"exilio", impactando esto su relación con la
Isla con altos niveles de politización e
ideologización, lo cual se hace extensivo tanto a las
relaciones migratorias entre los dos países, como a las
formas de recepción y asentamiento del resto de las
oleadas que se han producido. Ello tiene lugar
independientemente de que las motivaciones de los
emigrantes se han modificado a lo largo de este proceso.
-El elemento del no retorno definitivo tipifica el
proceso migratorio cubano, e influye de manera decisiva
tanto en la política migratoria de Cuba, como en la
política hacia la emigración; y en la decisión de
emigrar, provocando la ruptura abrupta de lazos
familiares. Al mismo tiempo, tiene un impacto
sociodemográfico en la sociedad de origen digno de
tomarse en cuenta, ante la real posibilidad de un
aumento de los migrantes cubanos.
-En los Estados Unidos, la imagen que se promueve
desde las estructuras de poder acerca de los inmigrantes
cubanos, independientemente de las reales causas y
motivaciones de los actores, se compone de códigos
tales como "perseguido político",
"escapado del comunismo" o
"disidente". Aunque en lo esencial esta
representación se mantiene, en los últimos años se
comienza a observar un cuestionamiento de su
efectividad, y en general de la existencia del especial
y beneficioso tratamiento que la ejecución de la
política inmigratoria norteamericana ha dado por
espacio de más de 39 años a los inmigrantes cubanos.
POBLACIÓN
En 1990 el Censo de Estados Unidos planteaba que
residían en ese país un total de 1 043 932 personas de
origen cubano entre inmigrantes y sus descendientes (o
segunda generación). Estos últimos apenas constituían
el 27,5% de la población total de cubanos, por lo que
en su gran mayoría esta comunidad la conformaba
entonces, y sigue siendo de esta forma, la población
que emigra desde Cuba.
De 1990 a la fecha esta cifra se ha visto
incrementada considerablemente. La diversificación de
las vías que se han utilizado para emigrar en la actual
década, los Acuerdos Migratorios entre Estados Unidos y
Cuba de 1994 y su cumplimiento por ambas partes, así
como el propio crecimiento natural de la población
cubana en Estados Unidos, entre otros factores, han
condicionado tal crecimiento.
Según estimados realizados entre 1990-94 la
población cubana en Estados Unidos debió haber crecido
en aproximadamente 70 mil personas que ingresaron en
estos 4 años, a lo que habría que añadir alrededor de
40 mil como consecuencia del crecimiento natural de la
población. Ambas cifras sumadas a 1 043 932 sujetos
censados en 1990, nos acerca a 1 153 932 en 1994. El
Statistical Abstrac of the United States 1997 nos dice
por su parte, que la población de origen cubano
ascendía en 1995 a 1 156 000 entre inmigrantes y
descendientes.
Una cifra más exacta y actualizada se encuentra en
un estudio realizado por uno de los autores del presente
trabajo, el cual nos permite concluir que esta
población debe estar ya por encima de los 1,2 millones
de personas, si tenemos en cuenta las salidas que se han
producido durante 1998. Veamos esta información en
detalle en el Cuadro 1.
LOCALIZACION GEOGRÁFICA
A partir de 1959, el Estado de Florida constituye el
mayor asentamiento de cubanos emigrados hacia Estados
Unidos. Allí residen 675 786, el 64,5% de la población
total de origen cubano en el país. El Estado cuenta con
67 condados, pero en dos de ellos (Dade y Broward) se
localiza el 56% del total de personas de origen cubano
que vive en el país.
En particular el condado de Dade ha sido el lugar
preferido por esta emigración. En 1970 por ejemplo, los
cubanos constituían el 91% de la población hispana en
el condado. Pero las sucesivas y numerosas inmigraciones
procedentes de Centroamérica y de Latinoamérica han
determinado que en 1990 esta cifra decayera a 59,2%.
No obstante, existen municipalidades en Dade donde
predomina la población de origen cubano. Entre estos
municipios, donde más del 60% del total de residentes
son de origen cubano se encuentran: West Miami (80%),
Hialeah (74%) , Hialeah Gardens (71%), Coral Gables
(69%), Miami City (61%), South Miami (61%) y Sweetwater
(61%)
Como se puede apreciar existen zonas en el Condado
donde la presencia cubana es mayoritaria, lo que
contribuye a crear la impresión tan extendida de que
"Miami es un lugar donde sólo viven cubanos".
Sin embargo, si nos remitimos al Censo de 1990, vemos
que en el total de la población de Dade (1 937 194) ,
los cubanos representaban el 29%...
Después de Florida, es en New Jersey donde se
localiza el segundo grupo más numeroso de cubanos (87
085), cifra que representa el 8,1% de los cubanos en
Estados Unidos. Se concentran fundamentalmente en Union
City y Elizabeth. Dicho así con la frialdad
característica de los datos numéricos, pareciera que
no hay nada de interés en esta población. Sin embargo,
los resultados de la encuesta aplicada por el IPOR de la
Universidad Internacional de la Florida en marzo de 1995
, donde se comparan las respuestas de los cubanos
residentes en Dade y Union City, demuestran que las
opiniones de los cubanos de Union City en relación con
Cuba son más moderadas, menos agresivas y denotan mayor
acercamiento a la Isla.
Otros datos de interés que guardan relación con lo
antes señalado indican que entre los cubanos de New
Jersey mayores de 25 años (casi el 50% de ellos emigró
entre 1965-1979), el grupo etáreo más representado se
ubica entre los 25 y 34 años de edad, mientras que los
de 65 años y más ocupan el tercer lugar. Esto indica
que la población cubana en New Jersey es algo más
joven que la de Florida.
New York -ciudad con más cubanos residentes antes de
1959- era en 1990 el tercer Estado donde viven más
cubanos y donde probablemente se haga más evidente la
heterogeneidad de este grupo étnico en Estados Unidos.
En 1850 el Censo Federal reportaba ya la presencia de 5
772 cubanos y 10 años más tarde esta cifra ascendía a
7 353 inmigrantes de la Isla.
En 1990 el número de cubanos asentados en New York
ascendía a 77 016 (7,1%) de la población cubana en
Estados Unidos. Se concentraban fundamentalmente en
Manhattan (18 671), Queens (18 406), Brooklyn (9481) y
en el Bronx (9209).
A diferencia de New Jersey el grupo etáreo más
representado se encuentra entre los 55-64 años de edad,
el 20,1% emigró antes de 1959 y el 10,8% a partir de
1980.
La historia de organizaciones progresistas entre los
cubanos de New York, el distanciamiento de las
posiciones más intolerantes con respecto a Cuba, así
como la ausencia de protagonismo al tratar de influir en
la política del Gobierno norteamericano hacia la Isla,
y la presencia mayoritaria de otros grupos inmigrantes
de origen hispano, son algunos de los elementos que
contribuyen a sustentar hipótesis a favor de la
moderación de los cubanos en New York y un acercamiento
distinto al país de origen, que el existente entre los
residentes de Florida e incluso New Jersey.
California es el cuarto Estado donde se reporta una
concentración importante de cubanos (75 034) que
representan el 6,9% de los residentes en Estados Unidos.
El mayor número de ellos se localiza en la ciudad de
Los Angeles.
Es de esperar que las cifras antes señaladas sobre
la cantidad de cubanos y Estados de residencia, hayan
experimentado variaciones durante los años 90. La
política seguida por el Gobierno norteamericano en
relación con la ubicación geográfica de los que
arriban en esta década, puede haber determinado un
crecimiento de la población residente fuera de la
Florida, sobre lo que no tendremos nuevas cifras hasta
la realización del próximo Censo en el año 2000. No
obstante los esfuerzos del Gobierno, es conocido que,
históricamente, una gran cantidad de inmigrantes que se
asientan en los primeros años fuera de la Florida,
posteriormente se trasladan hacia este Estado.
Por ejemplo, entre 1985-1990 el 30% de los hispanos
que se mudaron de New York hacia Dade, eran cubanos (6
400 personas); tres de cada cuatro hispanos que se
movieron de New Jersey hacia Dade en el período fueron
cubanos (10 400 personas) y el 50% los hispanos que
cambiaron su residencia de California hacia Dade, fueron
igualmente personas de origen cubano (alrededor de 5000)
Al considerar la información de los cuatro Estados
comparativamente, se observan diferencias en las
características de la población de origen cubano que
en ellos reside. Como tendencia, en Florida se
encuentran las personas de mayor edad, que emigraron
entre 1959-1969. Asimismo, los sujetos con niveles
educacionales y estatus socioeconómico más bajo
tienden a vivir en este Estado. New Jersey, New York y
California ocupan una posición intermedia más cerca a
las características de los cubanos en Florida, mientras
que los cubanos que residen dispersos en otros Estados,
tienden a tener niveles educacionales y socioeconómicos
más elevados.
Un elemento que influye en este comportamiento es la
tendencia observada entre los miembros de la segunda
generación (hijos de cubanos nacidos en Estados Unidos)
a residir fuera del enclave étnico, aunque todavía la
mayor parte de ellos vive en Florida.
Otros factores se asocian por supuesto, a las propias
dinámicas de la economía en cada Estado, a la
concentración de inmigrantes y a las políticas
sociales dirigidas a estos grupos.
CARACTERISTICAS EDUCACIONALES
El análisis de los datos que se presentan en este
epígrafe parte del presupuesto siguiente: mientras
mayor nivel educacional tenga el cubano que emigra hacia
Estados Unidos, mayores posibilidades tendrá para
insertarse exitosamente en un mercado laboral altamente
competitivo, y por tanto, de ascender socialmente.
Sin lugar a dudas, para lograr tal ascenso no sólo
cuenta el nivel educacional. También devienen factores
importantes a tales efectos la raza, el dominio del
idioma, el lugar de residencia y las redes sociales al
interior del grupo étnico.
Las cifras globales, que toman como referencia a la
población en su conjunto, solapan gran cantidad de
información. Contribuyen a crear la impresión de que
el comportamiento de los indicadores que se analizan
ocurre por igual en todos los subgrupos dentro de la
población. Por lo que en aras de la objetividad este
epígrafe analiza los diferentes indicadores a partir,
básicamente, del año o período en que la persona
llegó a Estados Unidos, y su condición de inmigrante o
segunda generación migratoria. En los casos en que se
posee la información, también se incluye en el
análisis el factor racial.
En relación con el nivel educacional se debe partir
de considerar que un valor altamente enraizado en la
familia cubana es la educación de los hijos, y este
patrón de comportamiento es trasladado por los
emigrantes cubanos a la sociedad receptora. Demuestra
esta afirmación el alto por ciento de jóvenes que
aparecen matriculados en algún tipo de enseñanza,
según Censo de 1990.
Si bien se constata que la mayor parte de los
jóvenes de origen cubano se encuentran estudiando, el
por ciento de ellos que logra completar estudios en
diferentes niveles difiere significativamente. Por
ejemplo, si se observa el grupo etáreo entre 18-24
años, en 1990 tenía college el 46,0% de los
nacidos en Estados Unidos de padres cubanos, el 39,1% de
los llegados antes de 1980, mientras esta cifra era de
28,4% entre los que arribaron entre 1980-1981.
De igual forma se observan diferencias sustanciales
entre los que habían logrado completar el grado de bachelors.
Entre los nacidos en Estados Unidos o segunda
generación migratoria esta cifra era de 9,6%, el 12,3%
de los llegados antes de 1980 y solo el 2,4% de los que
emigraron entre 1980-81.
El comportamiento antes presentado no muestra grandes
variaciones si se analiza a toda la población mayor de
25 años de edad en 1990. Mientras que entre los nacidos
en Estados Unidos el por ciento de personas con menos de
12 grados era 18,5, entre los que emigraron de Cuba
antes de 1980 era de 41,1% y entre los que emigraron en
el período 1980-81 este por ciento asciende a 64,5%.
Había logrado nivel de college el 24,3% de
los nacidos en Estados Unidos, el 14,7% de los que
llegaron antes de 1980 y el 9% de los llegados en
1980-81. El por ciento de personas con niveles
educacionales superiores al college, se resume en
el cuadro 2
Como se puede apreciar en todas las comparaciones
antes referidas, dentro de la población cubana
coexisten al menos tres subgrupos con marcadas
diferencias en términos de los niveles educacionales
que han alcanzado. Ello indica que las posibilidades con
que cuentan los miembros de cada uno de estos para
insertarse en el mercado laboral también son diferentes
y se deja ver claramente la posición ventajosa que
tienen los miembros de la segunda generación y las
personas que emigraron antes de 1980, en relación con
los que emigraron entre 1980-1981.
Otro indicador contemplado entre las características
educacionales se refiere al dominio del inglés. Al
respecto se constata que declaran no hablar "muy
bien" el inglés el 63% de los sujetos entre 18-64
años llegados antes de 1980, mientras este porcentaje
asciende a 84,2 entre los arribantes de 1980-81. La
segunda generación tiene en este indicador una ventaja
abrumadora sobre el resto de la población, pues casi la
totalidad de ellos son bilingües e incluso muestran en
muchos casos mayor dominio del inglés que del español.
Es importante destacar que alcanzar altos niveles
educacionales no garantiza por sí sólo, ni
automáticamente, el ascenso en la estructura social.
Este factor se combina con otros, como el dominio del
idioma, señalado anteriormente en este epígrafe. Por
lo que es de esperar que muchas de las personas jóvenes
que han emigrado en la actual década, aún y cuando
tengan un nivel de instrucción elevado, tendrán en su
contra otros factores como el idioma y las
características y oportunidades que brinda el actual
contexto socioeconómico, el cual difiere del que
recibió a los inmigrantes del Mariel y los que llegaron
antes de 1980.
Si la sociedad, y en particular, la estructura y
dinámica del actual mercado laboral no es capaz de
posibilitar el cumplimiento de las expectativas que
tienen muchos jóvenes de origen cubano, a partir de los
niveles de instrucción que poseen, se hará cada vez
más evidente la estratificación dentro de la
emigración cubana. Situación, que desde el punto de
vista sociopsicológico, se hace más compleja si se
considera la continua entrada al grupo de inmigrantes
procedentes de Cuba.
CARACTERISTICAS DE LA FUERZA LABORAL
La participación en la fuerza laboral de la
población mayor de 16 años varió poco entre 1980 y
1990, alcanzando el 66 y 64,5% respectivamente. Por su
parte, la tasa de desempleo experimentó mayor
variación de una a otra década, siendo de 5,6% en 1980
contra 6,9% en 1990. En ese último año censal, las
diferencias al interior del grupo fueron significativas
en términos del desempleo. Mientras estaba desempleado
el 5.3% de los que llegaron antes del 80, para los que
llegaron entre 1980-81 este índice era del 11%. Otro
elemento a señalar se refiere a las mujeres inmigrantes
cubanas, quienes en todos los períodos analizados
tienen tasas de desempleo más elevadas que los hombres
La estructura ocupacional de la fuerza laboral según
sectores y ramas de ocupación tenía en 1990 la
distribución que se presenta en el cuadro 3:
En los datos presentados se hacen evidentes las
diferencias al interior de la estructura ocupacional que
tiene la fuerza laboral entre los cubanos. Se destaca en
primer lugar que los puestos de trabajo clasificados
como "white color" (gerentes y profesionales e
incluso los puestos administrativos y técnicos), están
ocupados mayoritariamente por personas que llegaron a
Estados Unidos antes de 1980 y en segundo lugar por los
hijos de estas personas, mientras que los trabajos de
"blue color" (obreros en general) los realizan
mayoritariamente los que emigraron en 1980 y con
posterioridad a esta fecha.
Nótese que casi el 70% de los miembros de la segunda
generación que forman parte de la fuerza laboral,
están ocupados como gerentes, profesionales, técnicos
o administrativos. Entre los que emigraron antes de
1980, este por ciento es de 60,8, mientras que para los
del Mariel apenas alcanza el 34.2%.
En sentido contrario, se observa que el 44.9% de los
"marielitos" realiza trabajos como obreros,
mientras que sólo el 16.4% de la segunda generación y
el 26,3% de los arribantes antes de 1980 está empleado
en este sector de ocupación.
Se evidencia además que los emigrados del Mariel
(1980-81) mantienen aún, 10 años después de haber
llegado a Estados Unidos, una situación laboral muy
similar incluso, a la que muestran los inmigrantes de
fechas más recientes (1987-90). Por supuesto, en este
comportamiento debe estar influyendo, además de otros
factores, los bajos niveles educacionales que
caracterizaron como tendencia la oleada migratoria de
1980.
La clara estratificación que se aprecia en términos
de la estructura ocupacional tiene por supuesto su
correspondiente reflejo en los ingresos y tasas de
pobreza que muestra cada subgrupo analizado, como se
muestra en el Cuadro 4
Además de las diferencias entre los llegados antes y
después de 1980, entre los que emigraron a partir de
1980 se observa un comportamiento en términos de
ingresos que resulta de interés. Nótese que los
sujetos que emigraron en 1980-81 en muchas ocasiones
mantienen ingresos inferiores a los que tienen personas
que emigraron entre 1982-1986.
Como se había señalado con anterioridad, se
evidencia una estrecha relación entre el nivel de
escolaridad, conocimiento y dominio del inglés, así
como el tiempo de permanencia en el país, entre otros
factores y las posibilidades para insertarse de manera
exitosa en el mercado laboral.
Al examinar el nivel de escolaridad de los de jefes
de familia, según sean inmigrantes o segunda
generación, vemos claramente el por qué de las
diferencias en términos de ingresos, como se observa en
los Cuadros 5 y 6
Por debajo de los 25 mil dólares está el 38,3% de
los jefes de familia de segunda generación, mientras
que esta cifra es de 46,2% para los que son inmigrantes.
Entre 1990-95 los ingresos familiares anuales han
sufrido variaciones, que se reflejan en una mayor
polarización de los ingresos. Ha aumentado el número
de familias cuyos ingresos anuales están por debajo de
los 25 mil dólares pero al mismo tiempo y aunque en
menor proporción, también se incrementó el por ciento
de familias con ingresos por encima de los 50 mil
dólares. Estas cifras son el reflejo de la contracción
que está sufriendo la clase media, lo cual no sólo se
da entre los cubanos, sino en toda la sociedad
norteamericana. Ver Cuadro 7
La citada fuente indica además que el total de
familias cubanas con ingresos por debajo del nivel de
pobreza ascendió de 11,4% en 1990 a 13,6% en 1995.Es de
esperar que después del éxodo de agosto de 1994, estas
cifras aumenten como consecuencia del arribo de miles de
nuevos inmigrantes procedentes de Cuba.
El mismo comportamiento se constata al analizar las
tasas de pobreza entre los inmigrantes de diferentes
períodos. Ver Cuadro 8
Se reitera en estos datos la peor situación que
tienen los emigrados del Mariel con respecto a los
restantes subgrupos analizados. Por otra parte, se
evidencia la alta presencia de pobres entre las personas
de edad avanzada que viven solas, ya que generalmente
sólo cuentan con precarios ingresos, provenientes de
bajos retiros.
Si se toma el Condado de Dade como ejemplo, en 1990
el 15.1% de las personas mayores de 64 años de edad
vivía sola, y de ellas el 74,5% eran mujeres, lo cual
significa que tenían una peor situación económica, ya
que las mujeres generalmente reciben pensiones
económicas más bajas que los hombres. A ello habría
que adicionar los recortes que han sufrido en materia de
ayuda social estos inmigrantes (los que llegaron por el
Mariel), ya que la mayor parte de ellos no eran
ciudadanos norteamericanos, al menos cuando se levantó
esta información.
Por ejemplo, mientras el 63% de los que arribaron a
Estados Unidos antes de 1980 eran ciudadanos
norteamericanos según el último censo realizado, esta
cifra era de 17,2% entre los emigrados del Mariel, 15,1%
para los que llegaron entre 1982-84, y no alcanzaba el
10% entre los que arribaron en el período 1985-90.
Al analizar las tasas de pobreza, otro factor que
resulta relevante es la raza. Al respecto encontramos
que en 1990, mientras sólo el 14% de los cubanos
blancos estaba por debajo del nivel de pobreza, entre
los cubanos negros esta cifra ascendía a 35%, y a 23%
entre los mestizos, presentando una situación muy
similar a la de los inmigrantes puertorriqueños y
negros norteamericanos.
Aunque la composición de la población de origen
cubano asentada en Estados Unidos es mayoritariamente
blanca, los negros y mestizos de origen cubano enfrentan
una situación particularmente significativa. Es un
grupo acerca del cual no existen estudios significativos
que aporten a su conocimiento en el contexto de los
inmigrantes cubanos en Estados Unidos.
Teniendo en cuenta el comportamiento histórico de la
sociedad norteamericana en relación con los negros, y
de las primeras oleadas de inmigrantes cubanos que
sentaron las bases de lo que es hoy esa comunidad, es
posible hipotetizar que este grupo debe ser objeto de
acciones discriminatorias. En términos de su identidad,
estos sujetos enfrentan un doble conflicto: entre los
negros norteamericanos, ellos son "cubanos",
pero a la vez entre los cubanos, son "negros".
No obstante el número reducido de negros y mestizos
entre los cubanos que emigran hacia Estados Unidos,
resulta evidente la necesidad de conocer más acerca de
estos inmigrantes; por lo que ellos aportan a la
heterogeneidad de esa comunidad y por la posiblidad de
que puedan constituir un foco de tensión en las
relaciones entre los cubanos y la propia población
negra norteamericana en los lugares en que ellos
residen.
CONSIDERACIONES FINALES
1- Los resultados presentados en este trabajo no
dejan lugar a dudas de que al interior de la emigración
cubana asentada en Estados Unidos se ha ido produciendo
un proceso de heterogeneización y diversificación
social y económica.
Este proceso de estratificación debe continuar
manifestándose, toda vez que en virtud de los acuerdos
migratorios de 1995, es de esperar que continúe el
arribo a Estados Unidos de alrededor de 20 mil nuevos
inmigrantes procedentes de Cuba anualmente. Como recién
llegados, no sólo están sujetos al normal proceso de
adaptación e inserción en la sociedad que los recibe,
sino que además, tendrán que enfrentar un contexto
mucho menos favorecedor que aquel que recibió a los que
les precedieron.
2-Por otra parte, el patrón de asentamiento
histórico de los cubanos que llegan a Estados Unidos,
caracterizado por la concentración en el sur de la
Florida, no parece tener variaciones con las personas
que han emigrado en los años 90. Ello aumenta la
visibilidad del grupo al no diluirse en el resto del
territorio norteamericano, por lo que es de esperar que
se hagan más evidentes las diferencias socioclasistas
al interior de la comunidad.
3-Las diferencias más significativas al interior de
la comunidad pueden observarse en tres grupos: la
segunda generación, los emigrados que arribaron antes
de 1980 y aquellos que lo hicieron con posterioridad al
éxodo del Mariel y hasta 1990.
4-El tránsito de una primera a una segunda
generación migratoria ha ido acompañado hasta el
momento de una movilidad social ascendente, la cual se
expresa en que, como tendencia, los miembros de la
segunda generación de las oleadas migratorias
anteriores a 1980, considerados como grupo, ocupan los
mejores puestos de trabajo y reciben los más altos
ingresos.
Este proceso, para la segunda generación migratoria
de los que emigraron en 1980 y con posterioridad,
podría seguir un curso diferente, a partir de los
cambios experimentados en las condicionantes que inciden
en la movilidad social de estas personas. Ello indica
además, que en un futuro, la segunda generación en sí
misma sería heterogénea en su composición.
5-El análisis de la oleada migratoria de 1980 (Mariel),
pone de manifiesto que la misma presenta una situación
tal que la ubica en algunos indicadores analizados,
tanto por debajo de los migrantes que le antecedieron,
como incluso en peor situación con respecto a los que
han arribado con posterioridad.
6- Tanto por los datos valorados, como a partir de la
observación participante, parecieran existir grupos
altamente vulnerables como son los casos de los cubanos
no blancos y los ancianos que viven solos,
particularmente las mujeres.
7- La localización geográfica de los cubanos en
Estados Unidos ubica al 64,5% de su población total en
el Estados de la Florida. Es de esperar que esta cifra,
así como el total de cubanos residentes en el país
haya experimentado variaciones significativas durante
los años 90’. Lo cual comienza a corroborarse con los
datos iniciales del Censo 2000 en Estados Unidos.
8- Las posibles modificaciones en la ubicación
geográfica de los cubanos en Estados Unidos y en
particular fuera de la Florida, así como la existencia
de nuevos migrantes y de segundas generaciones de estos,
los cuales se socializan en condiciones bien diferentes
a los que les antecedieron, son factores a considerar
para un estudio de su cultura política y posición en
relación con Cuba.