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EL LADO OSCURO DEL EXITO DE REINALDO ARENAS

El entorno del escritor cubano se disputa su herencia mientras los derechos de autor de sus obras se encuentran depositados en una caja de Nueva York. El contrapunto de la gala de los Oscar de mañana está en un pequeño pueblo de Cuba. Allí vive, pobre y enferma, Oneira Fuentes, la madre de Reinaldo Arenas, el escritor a quien Javier Bardem da vida en la aclamada «Antes que anochezca». Ella no verá la película. No tiene vídeo, dice, y además, no sabe si los nervios la dejarían contemplar «muchas cosas que me hacen sufrir mucho». Reinaldo Arenas, homosexual y anticastrista, se suicidó en Nueva York en 1990. Su obra fue escasamente difundida. Hoy, su libro de memorias está en las librerías de Estados Unidos en la sección de novedades y es casi un best-seller. Diez años después, los herederos, entre los que no figura su madre, esperan aún para cobrar los derechos de autor, depositados en una caja de Nueva York.

Gregorio García Maestro  | Madrid

Llueve en Holguin, un pueblo guajiro del Oriente cubano donde la madre de Reinaldo Arenas vive «con mucha dificultad». Oneira Fuentes, caracterizada en «Antes que anochezca» como una mujer bellísima (la esposa de Julian Schnabel), se pone al teléfono y habla enérgicamente: «Ya me he enterado de la película de Rey, pero no sé si podré verla en vídeo. Seguro que tiene muchas cosas que me hacen sufrir mucho. Yo no estoy muy bien de los nervios. Me han dicho que Bardem, el de la película, estuvo en Miami a hacer entrevistas y que también vino a Cuba».

La estampa de esta mujer abnegada representa la cara oculta del éxito inusitado que ha experimentado la obra y la figura de Reinaldo Arenas. Oneira Fuentes vive, sobre todo, gracias a la ayuda de los amigos de su hijo, el pintor cubano Jorge Camacho y su esposa española Margarita. Durante 30 años este matrimonio fue el soporte económico e intelectual de Reinaldo. Desde su muerte, en 1990, los Camacho ayudan a la madre con envíos de medicinas, ropa y alimentos. Curiosamente, Reinaldo no incluyó a su madre en el testamento: «Ese es el gran error que cometió -dice ella-. Sí, bueno, me dejó un dinero en el banco que mi hermana me mandó, pero no era mucho y ya se me está acabando», lamenta Oneira, quien asegura no haber recibido nunca ni un céntimo por los derechos de autor.

En realidad, los herederos declarados por Reinaldo fueron tres personas: Jorge Camacho, el fallecido Roberto Valero y Lázaro Gómez Carriles, que aparece como coguionista de la película de Schnabel. Once años después de la muerte de Reinaldo, ninguno de ellos ha visto un solo duro por los derechos de autor que ha generado la venta de sus libros. Ni tan siquiera por los derechos de la adaptación cinematográfica. Desde París, Margarita Camacho accede, a regañadientes, a explicar lo que sucede: «Ahora mismo todo está en manos de abogados en Nueva York». ¿Por qué? Tras la muerte de Reinaldo Arenas, su viuda, la actriz cubana Ingrid González, salió de la isla rumbo a Nueva York para recurrir la herencia ante los tribunales. Es de sobra conocido que este matrimonio fue de conveniencia (Reinaldo era homosexual y se casó para tener acceso a una habitación del Estado). Aún así, Reinaldo reconoció como suyo un hijo que Ingrid González había tenido con otro hombre. «Son muchos los que se han echado sobre la herencia de Reinaldo», se queja la pintora Clara Morera, amiga del poeta. Desde la muerte de Reinaldo, los derechos de autor están depositados en una caja en Nueva York a la espera de que se dirima el pleito. Lo cierto es que el derecho de transmisiones de patrimonio en Estados Unidos no contempla a los miembros de la familia como herederos si no figuran como tales en el testamento.

Más allá de su indudable talento literario, los libros de Reinaldo nunca cosecharon ventas importantes. Pero la película de Schnabel ha cambiado el peso de la balanza y ha sacado del armario su obra para el gran público, que acude a las librerías en busca de «Antes que anochezca» como si de un best-seller se tratara. Clara Morera, cuya figura se utiliza como un personaje de la película («Schnabel me puso mulata y yo soy blanquísima»), dice que «Antes que anochezca», las memorias que Reinaldo comenzó a redactar en Huelva en 1989, está entre los libros que más se han vendido en Estados Unidos en las últimas semanas, con 70.000 ejemplares. De hecho, el cartel de la película, donde se ve la imagen de un sufrido Bardem caracterizando a Reinaldo, se ha hecho tan popular como cualquier anuncio de Coca Cola. En España, con un impacto que sigue creciendo, la editorial Tusquets ha despachado 35.000 copias de «Antes que anochezca» mientras la editorial Betania prepara para los próximos meses la edición de las poesías completas. Además, Tusquets sigue editando los cinco volúmenes de la Pentagonía, la serie de cinco novelas que dedicó a Cuba.

El legado literario de Reinaldo lo forman nueve novelas, seis poemarios, cuatro libros de relatos, una obra de teatro y «Antes que anochezca». «Ahora es cuando Reinaldo va a empezar a dar dinero», asegura Laura Merle, de la agencia literaria Acer, propietaria de los derechos de autor de todas las obras del cubano para su difusión en castellano (exceptuando «Antes que anochezca», que es de Tusquets). «Antes del boom de Reinaldo nuestra agencia aceptaba unas condiciones de venta casi simbólicas porque el objetivo era dar a conocer la obra de Reinaldo. Pero ahora estamos en condiciones de pedir lo que un autor de su talla se merece», añade.

Los que parecen vivir con más júbilo esta nueva situación es el matrimonio Camacho. Su fe en Reinaldo ha sido enorme, tanto como la ayuda que le prestaron en vida: «Esto prueba su integridad frente a las dudas o suspicacias que suscitan sus derechos de autor, detrás de los que está el Gobierno cubano», asegura el escritor Alberto Lauro, amigo de la familia de Reinaldo, para quien Oneira Fuentes, la persona que le enseñó a leer y a escribir, es «el personaje más importante de su narrativa».

Margarita Camacho atiza con dureza a las editoriales españolas: «Durante años, mi marido y yo enviamos a España los libros de Reinaldo. Pero siempre tuvimos problemas con las editoriales. ¿Sabes por qué? Porque la mayoría de las editoriales están dirigidas por izquierdistas que no veían con buenos ojos a un escritor que fue muy duro contra el régimen de Castro». Margarita Camacho anuncia la próxima publicación de treinta años de correspondencia: «Son las cartas de un hombre angustiado que sufre», dice Jorge Camacho, las cartas del hombre más libre que ha existido en los últimos tiempos. 
(Tomado de La Razón, 25 de marzo del 2001)

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