40 AÑOS DE
PODREDUMBRE
Luis
Ortega | Miami
El pasado día 16 de abril, Fidel
Castro habló ante una multitud que se congregó en la
esquina de las calles 23 y 12, en el Vedado, y dijo lo
siguiente: "Hace exactamente 40 años, a esta misma
hora, en este mismo sitio, se proclamó el carácter
socialista de la revolución. Acabábamos de enterrar a
los caídos en el artero ataque del amanecer del
día 15 de abril de 1961".
Entonces Castro habló
del bombardeo de los aviones B-26, propiedad del
gobierno de los Estados Unidos, que habían atacado el
día anterior las tres bases aéreas situadas en Ciudad
Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba.
Y leyó cinco cables de la UPI y la AP que se habían
publicado en el mundo entero.
El primer cable que leyó
fue uno de la AP que decía así:
México, D.F, 15, AP. El
bombardeo de bases cubanas por aviones cubanos
desertores fue acogido aquí con muestras de agrado por
la mayor parte de los diarios, que se unieron con
los
grupos de cubanos exiliados para decir que el bombardeo
era el comienzo de un movimiento de liberación del
comunismo. (... ) Entre los cubanos exiliados se notaba
gran actividad. Una fuente cubana comentó que el nuevo
gobierno cubano en el exilio se trasladará a Cuba a
poco de la primera ola de invasión contra el régimen
cubano de Fidel Castro para establecer un Gobierno
Provisional, que se espera sea reconocido rápidamente
por muchos países latinoamericanos anticastristas.
Amado Hernández Valdés, del Frente Revolucionario
Democrático Cubano aquí, dijo que el momento de la
liberaci6n se acerca; declaró que fueron cuatro las
bases cubanas atacadas por los tres aviones cubanos que
desertaron".
Otro cable que leyó
Castro decía lo siguiente y, al parecer, había sido
trasmitida al mundo entero por la UPI:
Declaración entregada
por el Dr. Miró Cardona: Un
heroico golpe en favor de la libertad cubana fue
asestado esta mañana por cierto número de oficiales de
la Fuerza Aérea cubana. Antes de volar con sus aviones
a la libertad, estos verdaderos revolucionarios trataron
de destruir el mayor número posible de aviones
militares de Castro. El Consejo Revolucionario se
enorgullece de anunciar que sus planes fueron revisados
con éxito, que el Consejo ha tenido contacto con ellos
y ha estimulado a esos valientes pilotos. Su acción es
otro ejemplo de la desesperación a la que
!os patriotas
de todas las capas sociales pueden ser arrastrados bajo
Castro. Mientras Castro y sus partidarios tratan de
convencer al mundo de que Cuba ha sido amenazada de
invasión desde el extranjero, este golpe a favor de la
libertad como otros anteriores, fue asestado por cubanos
residentes en Cuba que se decidieron a luchar contra la
tiranía y la opresión o morir en el intento. Por
razones de seguridad, no se darán a conocer más
detalles".
No voy a reproducir los
otros cables porque no tengo espacio. Decían lo mismo.
Que se habían sublevado los pilotos cubanos contra el
gobierno de Castro y habían bombardeado las bases
aéreas. El último cable que reproduzco revela la poca
seriedad de José Miró Cardona. Era evidente que el
mundo no se podía tragar aquella farsa. Los aviones
eran americanos, tripulados por cubanos exiliados, y que
llevaban pintadas las insignias de la aviación de Cuba.
Un truco burdo que en pocas horas quedó al descubierto.
El delegado de Estados Unidos en las Naciones Unidas,
Adlai Stevenson, no fue informado del truco de los
aviones y se apresuró a defender la conducta de su
país. Sin embargo, a las pocas horas, al conocer la
verdad, Stevenson renunció a su cargo. Era un hombre
decente.
Han pasado 40 años de
aquel incidente y del fracaso de la expedición de
Bahía de Cochinos. Creo que fue el peor momento en la
historia de los Estados Unidos y un golpe brutal para el
presidente Kennedy. De hecho, en rigor, los diez
presidentes que han ocupado la Casa Blanca, desde
Eisenhower hasta el pintoresco Bush de ahora, se han
desprestigiado al mantener una política absurda en
relación con un pequeño país que se ha atrevido a
desafiarlos.
En cuanto a los cubanos
que participaron en la famosa expedición para
"liberar" a Cuba, ya todo se ha dicho.
Todavía andan por Miami muchos de ellos dando gritos y
lanzando amenazas. Hace poco expulsaron a cinco de sus
miembros porque se atrevieron a ir a Cuba. Uno de
los brigadistas, Felipe Rivero, renunció,
escandalizado. Lo curioso de estos brigadistas es que se
reúnen para expulsar a los que viajan a Cuba, pero no
se recuerda que se hayan reunido nunca para expulsar a
los que han caído presos por delitos comunes infamantes
y que no voy a mencionar. Es una moral muy curiosa y que
revela lo que hay en el fondo de esta comunidad cubana
de Miami. (Que conste que yo vengo hablando de estas
cosas desde hace más de 40 años).
Lo correcto sería que
los brigadistas, que cobraron sueldos por ir a combatir
el comunismo, cosa que no tiene precedentes en la
historia de Cuba, se dispersaran e hicieran esfuerzos
para que las gentes se olvidaran del ridículo que han
estado haciendo durante 40 años. Ese monumento que
tienen en la Calle Ocho debieran derrumbarlo. Y
sustituirlo, en algún lugar más serio que la sucia
Calle Ocho, por un muro en el cual estuvieran señalados
los nombres de todos los que murieron en las acciones
del 17 de abril en Bahía de Cochinos. Tanto los de un
bando como los del otro. Todos, en definitiva, fueron
víctimas de los americanos. Todos merecen respeto, pero
deben empezar por respetarse ellos mismos.
En algún momento, de
algún modo, no se cómo, debe surgir un grupo de
cubanos decentes que levante la voz en Miami para
iniciar una limpieza a fondo. Hay que higienizar el sur
de la Florida. Barrer con todos estos locutores
analfabetos, con todos estos patriotas enriquecidos,
todas estas pandillas que llevan años desprestigiando
el nombre de Cuba. Es posible que yo no lo llegue a ver.
Pero ocurrirá. Siempre, invariablemente, se produce una
reacción de asco contra la desvergüenza.