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Philip Agee, ex agente de la CIA, asegura para La Jiribilla: "Desde el mismo 11 de septiembre se prohibió la palabra por qué. Esta es la clave de toda la censura. Ellos saben perfectamente que si se comienza a analizar públicamente lo que ha pasado, se va a ver que la política norteamericana ha sido la que ha fomentado estos hechos terroristas y que habrá nuevos ataques."

Rosa Miriam Elizalde|
La Habana


Durante 12 años, Philip Agee fue un agente de la CIA que llegó a tener cargos de responsabilidad e incluso, participó en operaciones encubiertas en América Latina. Conoce muy bien a la tenebrosa Agencia, cuya participación en la guerra de Estados Unidos contra Afganistán suele ser eludida o puesta en un segundo plano en los análisis de los acontecimientos. ¿Es otra Agencia la que se perfila, con más poder y más dinero? ¿Mejor o peor? De eso hablamos con alguien que no eludió ninguna pregunta y que aseguró que nadie que sea miembro hoy de esa institución puede ser inocente.

-¿Qué responsabilidad tiene la Agencia en los ataques a Washington y Nueva York?
-Los sucesos del 11 de septiembre son un colosal fracaso de la CIA. Cuando entré a la Agencia en 1957, la primera cosa que nos enseñaron en el curso de entrenamiento fue que la CIA fue fundada para evitar otro Pearl Harbor, el ataque sorpresivo de los japoneses en 1941. En ese entonces la investigación arrojó que las distintas agencias de información tenían señales que sugerían la agresión, pero estaban tan dispersas que jamás llegó el alerta a las autoridades. La Central de Inteligencia vino a coordinar toda esa comunidad -las 12 agencias que tiene el país-, y recolectar y organizar bajo un mismo techo todos esos datos vinculados con seguridad nacional de Estados Unidos.
"En este caso había indicios suficientes para evitar la agresión, pero todo parece indicar que estos no llegaron a la CIA. Hay un celo histórico y rivalidades entre las distintas agencias por cuestiones de territorio y burocracia, y muchas veces no comparten la información. Estas han reconocido que sí había indicadores de que este ataque venía."

-¿Cuáles fueron esas señales?
-En dos ocasiones, en junio y agosto de este año, Putin ordenó al servicio ruso pasar información sobre un posible ataque con aviones comerciales. Él informó a la CIA que 25 miembros de Al Qaeda tomaban clases o estaban calificados como pilotos. Hay otras señales. Lo más importante no son en sí mismos los indicadores, sino la prueba de que estaban en lo cierto y que la CIA falló al no emplearse a fondo para conocer con mayor certeza la naturaleza de los ataques.

-Si alguien conocía a fondo qué pasaba en Afganistán era la CIA. Ellos son los padres tanto del gobierno talibán, como de Bin Laden, y han estado allí desde mucho antes de la guerra contra los soviéticos...
-Se ha hablado muy poco de la CIA en Afganistán, de las operaciones conjuntas con el ISI, el servicio de inteligencia de Paquistán (Inter Service Inteligence). Este recibió más de mil millones de dólares durante los años 80 para equipar y entrenar las fuerzas terroristas. Se estima que la Agencia ha invertido en el área unos 6 000 millones de dólares, la operación más grande y costosa de la CIA en todos los tiempos. El propósito era desangrar a la URSS y lo lograron. Para eso reclutaron a miles de árabes que se fueron a pelear junto a los mujaidines afganos y cuando acabó aquella guerra, estos árabes regresaron a sus países con un amplio historial como terroristas. Algunos fueron responsables del primer atentado contra las Torres Gemelas, y por ello están encarcelados. Esa gente gozó del apoyo de la CIA, igual que Bin Laden.

-Y que el gobierno talibán...
-El apoyo a los talibanes comenzó en el 94, en nombre de la "estabilidad". Había una guerra civil y la CIA decidió beneficiar a estos "estudiantes del Corán", que practicaban una versión del Islam muy fundamentalista. La Alianza fue empujada al norte. Es una vieja historia muy conocida, pero de la cual se habla poco, y yo creo que tiene mucho que ver con las enormes reservas de petróleo de la cuenca del Caspio y las versiones para sacar la energía al mar. UNOCAL, una de las compañías petroleras más grandes del mundo con sede en California, tiene un proyecto para sacar el gas al Caspio, pero pasando por Afganistán.
"Los talibanes habían aceptado este proyecto, antes de los ataques del 11 de septiembre. Incluso, ellos fueron beneficiarios de esta compañía, desde antes de que tomaran el control del gobierno en Afganistán. Ese apoyo continuó y he leído recientemente que hasta 1999, cada funcionario del gobierno talibán recibía un salario de Estados Unidos a través del ISI paquistaní.
"Cuando Clinton lanzó los misiles cruceros contra Afganistán en 1998, cambió un poco la política en torno a los talibanes. Pusieron como condición eliminar el opio -eran responsables del 50 por ciento de la producción mundial. Lo que están tratando de hacer ahora es lo de siempre: "rectificar" una situación de la cual ellos son los responsables. Los talibanes se convirtieron en un Frankenstein, y por tanto hay que barrerlos para establecer otro gobierno bajo su control, que será el Frankenstein de los próximos años."

-Fidel ha dicho recientemente que nadie se lanza a una guerra tan costosa por el petróleo. Lo que estamos viendo es una lucha por intereses geoestratégicos...
- El problema de Estados Unidos es que en el 2020 van a estar importando el 64 por ciento de su petróleo, y en toda la cuenca del Caspio se estiman reservas de hasta 200 000 millones de barriles... Pero claro, hay otro factor: Estados Unidos está conquistando a las ex repúblicas soviéticas por distintas vías para reemplazar a los rusos en el control de esa área. Ese es un factor estratégico importantísimo, y en ello también la clave es Afganistán.

-¿Por qué la CIA se tuvo que buscar un pretexto de agresión tan patético como Bin Laden?
-Mi impresión es que Bin Laden es como el presidente de una corporación con filiales en muchos países, y se sospecha que hay cierta autonomía entre los distintos grupos. Parece que no se precisa que Bin Laden indique fecha y hora de un ataque. Su gente debe saber cuál es su tarea, y parece que están organizados en grupos bastante pequeños e imposibles de penetrar, conscientes de la capacidad de Estados Unidos de monitorear las comunicaciones.
"Desde la Segunda Guerra Mundial se constituyó un club exclusivo de cinco países (Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), para recolectar, procesar y utilizar comunicaciones de inteligencia, con presencia en todo el mundo. La NSA (Agencia de Seguridad Nacional) se ocupa de las señales electrónicas en Estados Unidos, y procesa la información en conjunto con sus homólogas en esos países. Se sabe bastante de cómo operan. La gente de Bin Laden, sin dudas, entiende la importancia de la seguridad en la comunicación. Llama la atención que quienes ejecutaron los ataques del 11 de septiembre no se comunicaron entre sí."

-Sin embargo, los únicos beneficiados con toda esta historia son los representantes de la ultraderecha norteamericana...
-Y Al Qaeda. Claro, también, la derecha norteamericana se ha beneficiado con las nuevas leyes contra el terrorismo y sus restricciones de las libertades civiles. Hay casos increíbles, como el de una mujer que es miembro del Comité Coordinador Nacional del Partido Verde, y el ejército que patrulla los aeropuertos no la dejó montar en el avión, cuando se dirigía hacia otro estado para impartir una conferencia. O el de un joven de 24 años, al que tampoco le permitieron viajar, arbitrariamente, porque se vestía como un muchacho de su edad, estaba tomando un semestre libre en la universidad y llevaba una novela, pura ficción, con una historia de terrorismo. Es como un estado de sitio. De los mil y pico de personas que están en prisión después del 11 de septiembre ni siquiera sabemos los nombres. Ahora han anunciado que van a monitorear las conversaciones entre los presos y sus abogados. La privacidad entre ambos era un derecho que data de siglos atrás, desde el reinado de Isabel I, en Inglaterra...

-Pero la derecha no solo ha tenido las manos libres en el interior del país. Está dirigiendo la guerra por la conquista imperial del mundo...
-Tiene razón. La derecha está en su apogeo, sobre todo las fuerzas expansionistas. Los demócratas han tirado la toalla, porque no quieren comprometerse con el "terrorismo". No protestaron cuando Condoleezza Rice llamó a todos los medios importantes del país para advertir que debían tener cuidado con lo que publicaban, y desde el mismo 11 de septiembre se prohibió la palabra por qué. Esta es la clave de toda la censura. Ellos saben perfectamente que si se comienza a analizar públicamente lo que ha pasado, se va a ver que la política norteamericana ha sido la que ha fomentado estos hechos terroristas y que habrá nuevos ataques.

-En este contexto, todo parece indicar que la CIA va a tener todavía más poderes para la subversión y el control. Se ha recomendado transferirle el poderoso equipo de espionaje del Pentágono. De aprobarse, ¿qué significará esto?
-Más poder para la CIA, sin dudas. Pasarían a la Agencia la Oficina Nacional de Reconocimiento, que desarrolla, construye y maneja sistemas de satélites y de información electrónica. Tiene una oficina poderosísima al sur de Washington. También, la Agencia Nacional de Seguridad, quizás la más grande del país, y la Agencia Nacional de Imágenes y Mapas. Es un poder descomunal, con una burocracia gigantesca en la que trabajarían más de 100 000 personas.

-El sistema de espionaje ya tenía el récord de ser no solo el más potente del mundo, sino el más caro...
-30 000 millones de dólares al año, de los cuales una parte va a la CIA. No te olvides de que cada servicio militar tiene una división de inteligencia y tienen puestos de escucha en todos lados. Por ejemplo, el ejército de EE.UU. tiene servicios de espionaje en todas sus divisiones. Es una red impresionante. En una ocasión, dando una conferencia en una universidad norteamericana, se me acercó un joven. Me dice que tiene algo confidencial que contarme. Había estado dos años en el Ejército. Lo enviaron a una isla, en el Canal de Panamá, concretamente a un edificio de escucha para la Marina, la Fuerza Aérea y el Ejército norteamericano, con oficinas diferentes en cada piso del local. Monitoreaban, entre otras cosas, la guerra en Nicaragua, tanto a los sandinistas como a la contra -por supuesto, cuando tenían información de los sandinistas se la pasaban sin problemas a la contra; jamás a la inversa. En ese tiempo también escuchaban a la policía de Bogotá, de Lima y de otros lugares.
"Una vez reportó la baja de un soldado norteamericano, de acuerdo con información que daban los sandinistas. Recibió un mensaje terminante de Washington: `nunca más debe reportar ninguna baja en la guerra'."

-Lo mismo que está pasando ahora en Afganistán...
-No lo dudo. Conversé la semana pasada con un buen amigo, un periodista norteamericano (Jonathan Franklin)*. Después de graduarse en la universidad y colaborar con varios periódicos, hizo un curso de forense y consiguió un empleo en la base de la Fuerza Aérea norteamericana, en Dover. Allí llegaban los cadáveres provenientes de la Guerra del Golfo. Hizo casi una operación de infiltración, y después escribió artículos fantásticos de cómo llegaban los muertos y el procedimiento para sellar los ataúdes de modo que no fueran examinados nuevamente. Temían a la contaminación con uranio, utilizado en los bombardeos. Ni siquiera la familia podía verificar si era realmente el cuerpo de su ser querido el que estaba dentro de la caja.
"De manera que ahora deben estar enviando las cajas a Dover, en Delaware; ahí van a examinarlos, a dar alguna razón y a cerrar los ataúdes. Este procedimiento no va a cambiar."

-¿Se puede pertenecer a la CIA siendo completamente inocente?
-No. Ahora no. Cuando yo entré en la CIA en el año 57, era inocente. Provengo de una generación perdida, romántica. Salí de la universidad con un buen récord académico, pero sin educación política. Me contactaron para la Agencia y me negué. Luego vine a Cuba y decidí ingresar pensando en la posibilidad de viajar a lugares exóticos y defender a Estados Unidos. Era una posición muy inmadura.

-¿La CIA de hoy ya no es la misma que la que organizó el Plan Cóndor y los miles de planes para asesinar a revolucionarios de todo el mundo?
-La CIA no ha cambiado. Pero no olvide que ella no establece su propio programa. Hay que verla como un instrumento del presidente de Estados Unidos, que es el jefe máximo desde que se creó la Agencia en 1947. Tengo la certeza de que a partir del 11 de septiembre se desató otra vez en la CIA lo más sucio que se pueda imaginar. Van a morir muchos inocentes, no solo en los bombardeos, sino a mano de los grupos criminales que ella organiza en las regiones donde interviene.
"Acuérdese que un oficial de carrera norteamericano en la CIA, como lo fui yo, nunca es la persona que mata; es la que paga a otros por matar. La historia reivindica una regularidad en la Agencia: ella financia a asesinos profesionales que no están en su plantilla oficial. Esa es una función que sigue vigente. Y otra muy importante: darle información a los escuadrones de la muerte para que localicen con facilidad a sus víctimas.
"Pueden hasta cambiar tradiciones. En los años 60, por ejemplo, la CIA provocó un golpe de estado en Brasil, contra un gobierno elegido democráticamente (el de Joao Goulart), y a eso le siguieron 20 años de dictadura militar. La violencia política no tenía tradición en ese país. Mucha gente fue asesinada. Los escuadrones de la muerte estaban en todas partes. Institucionalizaron estas estructuras para extraer información y como una forma de terrorismo. Lo que se vio después en Uruguay, Argentina, Chile, fueron copias al carbón de lo que hicieron en Brasil. Ahora dice Bush: quien no está con nosotros, está en contra nuestra. A partir de mi experiencia en la CIA, la gente que estaba en contra nuestra eran blancos para penetrar, subvertir y destruir. Y todo eso, junto, se puede hacer de muchas formas."

Nota:

Philip Agee:
Fue agente de alto nivel de la CIA en varios países de América Latina, durante los años sesenta. Provocó una de las mayores crisis de la Agencia Central de Inteligencia, al divulgar y criticar las operaciones de esta. Su libro La Compañía por dentro: Diario de la CIA se publicó en enero de 1975 y desde entonces, Agee (66 años) se encuentra entre los críticos y analistas más conocidos del sistema de espionaje norteamericano. En 1971 viajó a La Habana para recoger información que incluiría en su libro, y volvió a la Isla muchas veces. Participó en Tribunales antiimperialistas y defendió a la Revolución en el mundo. En 1978 comenzó a publicar Covert Action, una de las mejores revistas sobre temas militares, diplomáticos y de espionaje internacional, y que según nos contó, va a volver a salir próximamente.

Jonathan Franklin(*):
Pedimos autorización a Agee para revelar la identidad de su amigo infiltrado en la Base Aérea de Dover. La respuesta nos llegó, por correo electrónico, del propio Jonathan Franklin: Ningún problema para mencionarme. La base donde estuve se nombra Dover Air Force, en Dover, Delaware. Fue en febrero de 1991. Pasé varias semanas estudiando para forense. Dije a mis compañeros de la escuela que era un actor y necesitaba esos estudios para poder interpretar bien mi papel. Usé mi nombre real y mi número de seguridad social. Mi objetivo era descubrir qué pasaba con los cuerpos de los soldados que llegaban muertos a esa Base. No quería hacer sensacionalismo, sino mostrar la verdadera cara de esos muertos, generalmente jóvenes, un alto por ciento afroanorteamericanos. Aprendí entonces que la guerra no era la de las bombas elegantes al estilo de la CNN, sino que las víctimas tradicionales eran civiles. El artículo fue publicado en la revista Spin, y en el San Francisco Bay Guardian, y ganó el premio al trabajo más censurado en 1991.

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