CARLOS CRUZ:
EL DESTINO DE UNA ESTRELLA
Mientras en Miami los actores procedentes de la
Isla arrasan con los premios en el Festival del
Monólogo, excelentes artistas como Carlos Cruz,
quien reside en esa ciudad, no pueden acceder a
las tablas y a duras penas se ganan la vida
Manuel
Henríquez Lagarde | La Habana
Uno de los
sectores artísticos más afectados por la crisis
económica sufrida por Cuba durante la última
década fue, sin dudas, el de las artes
escénicas. Ante la falta de recursos que, a
consecuencia del doble bloqueo impuesto por la
caída del campo socialista, descalabró a ese
sector de la cultura, muchos destacados actores de
la televisión, el teatro y el cine de la Isla
optaron por la alternativa de buscar trabajo en
otros países.
La mayoría, con
la anuencia de las instituciones cubanas, probaron
suerte en las televisoras y cinematografías de
naciones latinoamericanas y a algunos, debido a su
alto nivel profesional, no les fue del todo mal.
Otros, sin embargo, no tuvieron igual suerte.
Tal es el caso
del actor cubano Carlos Cruz quien, de acuerdo con
un reportaje recientemente publicado en el
periódico Miami New Times, ahora vende
automóviles en Maronne Ford, en Palmetto
Expressway y aunque imparte clases de actuación
en La Academia, una escuela privada de Coral
Gables, el reconocido actor cubano, según
palabras del articulista, trata de resucitar su
carrera dramática.
Con una
formación de primer nivel recibida en la Escuela
Nacional de Arte de La Habana, en la que solían
impartir clases profesores provenientes del
"teatro de Moscú, una de las grandes
compañías de drama a nivel mundial" y con
más de una película en su haber: Tiempo de
amar, El jíbaro, Un hombre de
éxito, Alicia en el pueblo de maravillas,
Guantanamera, o La bella del
Alhambra, el también protagonista de la serie
para la televisión Cabinda, no ha tenido
aún ninguna propuesta digna de su anterior
trayectoria.
A su llegada a
Miami en octubre del 99, Cruz fue catalogado por
el también actor cubano Reinaldo Miravalles como
«un actor excelente, además de ser una excelente
persona» y la actriz Lily Rentería, quien
trabajó con él en el filme Tiempo de amar,
lo calificó como uno de «los grandes actores
cubanos contemporáneos... Me alegro mucho que
pueda hacer una carrera artística aquí».
Hasta ahora, sin
embargo, el otrora estelar Carlos Cruz, ha probado
su talento, sin ningún éxito, en audiciones de
pruebas para comerciales y sólo ha trabajado en
un pequeño papel que le ofreció la cadena
Univisión en una telenovela.
«Cuando usted
tiene la fama que yo tenía en Cuba —explica el
actor en el reportaje titulado: "El segundo
acto de Carlos Cruz. En su Cuba natal era una
estrella. Aquí en Estados Unidos es sólo un
vendedor de automóviles con un sueño"—
tiene que elegir el proyecto o los proyectos
correctos para comenzar nuevamente».
Las
posibilidades de hacer realidad su
"sueño", por lo menos en el campo de la
actuación, al parecer, no son muchas. En su misma
situación se encuentran otras exestrellas de las
pantallas cubanas que abandonaron la Isla
anteriormente y residen hoy en Miami como es el
caso del propio Miravalles, Ramoncito Veloz,
Orlando Casín y Gilberto Reyes.
«No es fácil,
asegura Cruz, quien se mantiene en contacto con
ellos, ya que nos ganamos la vida de diferentes
formas, no actuando...».
A pesar de que
circunstancias económicas por las que hoy
atraviesa Cuba no son aún las mejores, el
desempeño profesional de los actores cubanos
residentes en Miami contrasta grandemente con la
de sus colegas en la isla. De acuerdo con un
titular de la edición del
Nuevo Herald del
pasado martes 8 de mayo: los cubanos arrasaron con
el festival del
Monólogo de Miami,
organizado por Alberto
Sarraín, director del grupo teatral
"La
Mateodora".
Nombres como los
de Cruz y otros actores que escogieron el camino
del exilio no aparecieron por ninguna parte. O no
pudieron, para presentarse en el Festival,
abandonar los empleos eventuales con los que hoy
se ganan la vida o, simplemente, es otro tipo de
monólogos (no precisamente el de las tablas) el
que se esperaba de ellos en esa ciudad.