La Jiribilla | DOSSIER                                                           
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER 

EL GRAN ZOO 

PUEBLO MOCHO 

CARTELERA 

POR AUTORES 

LIBRO DIGITAL 

•  GALERIA 

LA OPINIÓN 

LA CARICATURA 

LA CRÓNICA 
MEMORIAS 
EL CUENTO 
EN PROSCENIO 
Otros enlaces 
Mapa del Sitio 


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRONICO
Click AQUI

   

"NO PUEDO REPETIRME, NO TENGO ESA HABILIDAD". 

Jorge Smith | La Habana

Cuando se hable del grupo de elite en el Olimpo de los cantantes cubanos, habrá que mencionar, junto a Benny Moré y Miguelito Valdés, a José Antonio Tenreiro Gómez, más conocido como Tito Gómez, sepultado hace unos días en La Habana. 

El inmortal intérprete de Vereda Tropical falleció el 15 de octubre del 2000, a los 80 años de edad. El paso del tiempo no menoscabó su voz. Todavía cantaba Vereda... en el mismo registro con que la interpretó por primera vez. 

Fue a finales de la década del 40 cuando los hermanos Rigual, procedentes de México, le aconsejaron a Tito Gómez que incluyera en un disco de la orquesta Riverside esa pieza de Gonzalo Curiel. 

Al rubio cantante, hijo de un comerciante español, no le agradó la idea, pues este número era ya conocido en las voces de Pedro Vargas, Toña la Negra y otros artistas de nombradía. Los Rigual insistieron en que sería un éxito en el estilo del joven cantor y fue incluida, sin mucho entusiasmo, casi de relleno, en el álbum. 

Sin embargo, se convirtió inmediatamente en un exitazo al que contribuyeron la voz de lujo de Gómez, la excelencia de la música y la letra de Curiel, el arreglo para jazz-band de la orquesta Riverside y una atmósfera entre triste y alegre. 

La ‚poca era romántica, la gente bailaba y las agrupaciones artísticas se habían impuesto como meta hacer felices a las parejas, unir a las familias y hacerle compañía al solitario mediante la magia de la música. 

Como Barbarito Diez, Tito Gómez no hacía un gesto al cantar, todo lo daba con la voz y ese timbre suyo, único. Sin lugar a duda, es el improvisador más grande que dio el país hasta hoy, virtud reconocida por gigantes como Benny Moré y Miguelito Valdés. 

En una canción como Estiro bastidores era capaz de proyectar una improvisación de más de media hora sin repetir una frase ni caer en la vulgaridad. A instancias de este cronista sobre esa, su cualidad genial, opinó una vez con una sonrisa: "No puedo repetirme, no tengo esa habilidad". 

En 1978, en la Angola cruzada por la guerra, reunió a una multitud de jóvenes voluntarios internacionalistas en el anfiteatro del regimiento a‚reo de Luanda y fue mimado por su público. Lo acompañaba el maestro Enrique Jorrín, creador del Cha Cha Chá. 

Aquellos combatientes bisoños heredaron de sus padres el culto al eximio cantor, como el amor a la Patria, a la bandera y a la cultura: "Estás entero, campeón", le gritaban, y Tito, humilde y gentil, respondía con un gesto de mano y voz: "Más o menos". 

Años después marchó al retiro, del cual era reclamado constantemente por las emisoras de radio y televisión hasta su deceso. 

VERSION PARA IMPRIMIR
......................................................................................................

PAGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



TIENDA DIGITAL
Música Cubana


© La Jiribilla. La Habana. 2001
Sitio auspiciado por el Periódico Juventud Rebelde
 IE-800X600